THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA

THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA
La magnificencia del paisaje en The Monument Valley, la belleza del entorno, las reminiscencias de un pasado de tantos y tantos viajeros que cruzaron el Far West, protagonizando aventuras míticas entre las tribus indias y buscando un futuro mejor...Y al igual que esa ruta invita a seguir hasta más allá del horizonte, hasta el infinito, el Monument Valley, suscitando mil experiencias viajeras y recuerdos, se convierte en el icono de este blog que pretende rememorar las emociones y experiencias del conocimiento de nuevas tierras, nuevas culturas y nuevas gentes. Sin descartar que invada la nostalgia evocando vivencias personales de épocas ya pasadas pero nunca olvidadas.
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lunes, 28 de marzo de 2016

UCRANIA 2016: (III) Sigue la Guerra en el este y la sangre corre en Kiev

Es bien cierto que en Kiev, la capital de Ucrania, poco o nada se percibe que en el este de la nación, en los oblast de Luganks y Donestk especialmente (es decir en los más cercanos a Rusia), siga librándose una lucha, una guerra bastante convencional, pues de una parte está el ejército regular ucraniano y de la otra los bien pertrechados pro-independentistas rusos, que realmente están organizados como otro ejército, con asesoramiento y suministros de Rusia, que casi a diario entran por la inexistente frontera.
En un principio de mi estancia me pareció notar un cierto desinterés por el tema, pero al poco me cercioré que el pueblo llano de Ucrania casi eludía comentarlo, pues se sentía muy orgulloso de su existencia y supervivencia como nación independiente (van ya casi veinticinco años) y por otra parte se sentía irritado por haber de enfrentarse a Rusia, que siempre había sido nación hermana, pero que en los momentos actuales era un foco de problemas y desgracias, entre otras muchas la causante –al decir de la mayoría de ucranianos— de tanta tragedia de pérdida de vidas y destrucción de las dos prósperas regiones del este.
Por encima de todo, esa guerra abierta había provocado, estaba provocando, una enorme sangría económica y había conducido al país a una situación financiera muy complicada, con su moneda nacional (la hryvnia) devaluada más de un 200%, los precios elevados, el coste de la vida muy complicado.
La gente normal atribuía buena parte del desplome nacional a la ineficacia de los políticos, además de a la corrupción y a la ambición de los de siempre. Antes eran oligarcas pro-rusos, ahora son oligarcas pro ellos mismos.
Y muy solapadamente se repetía que tanta promesa sobre la Unión Europea y la verdad es que poco se había notado la ayuda del aparente gran protector.
En medio de las controversias, y comentando con buenos amigos y de alto nivel cultural, me atreví a decir que a lo mejor convenía ceder a Rusia las partes que querían independizarse y así concluir el conflicto, pero se me respondió de manera contundente que eso jamás debería hacerse, porque Putin era un zorro taimado que cuando consiguiera eso se lanzaría a por toda Ucrania.
Sea lo que fuere, la guerra del este seguía provocando llamadas a filas de gente de menos de 40 años, que trataba de escabullirse con excusas de estudios y hasta huyendo al extranjero con la excusa de ser refugiados, previo registrarse (mediante sobornos) en las zonas de conflicto. Y los heridos y los muertos, de ambos lados, seguían.
La guerra, con su secuela de la sangría económica, había permitido y hasta incrementado la corrupción, que sufría especialmente el pueblo llano, bien con la
carencia de servicios, bien debiendo pagar –siempre “en negro”— por muchas prestaciones.
Pongo un ejemplo absolutamente significativo: Una vecina y amiga nuestra, con cáncer bastante extendido, precisaba radiografías y tratamiento de quimioterapia para tratar de paliar la rápida progresión del mal.
Consiguió pronta atención primaria del médico de familia (equivalente al de un Centro de Salud español), a quien hubo de pagar una cantidad relativamente asequible; pero para el tratamiento de quimioterapia, por menos de ¡1.500 Euros! No podía conseguirlo.
Porque la Seguridad Social, o equivalente, se dice que es gratuita. ¡Claro, solamente si no se utiliza! Porque en otro caso, o no ofrece prestaciones, o hay que pagar “bajo mano” las medicinas, los instrumentales médicos a utilizar (jeringas incluidas), en fin, todo.
Pero la vida sigue. La gente, la pobre gente y con poco dinero, a todo se debe adaptar y todo lo debe sufrir.
Aun se mantiene el vestir digno, la comida nutritiva y apropiada (sin el menor lujo), y el espíritu de sufrimiento y supervivencia, que por algo Ucrania ha sido un país que ha dado siempre el ejemplo de paciencia y sufrimiento a lo largo de los tiempos.
Y, casi como viniendo a cuento con la guerra del este, quien esto escribe hubo de sufrir por desgracia un episodio “de sangre”, ya que estando en un aparcamiento en el barrio de Petrivka, en Kiev, al intentar recoger del suelo un globo que se le había escapado a Milana, la nietecita, sufrió un tremendo resbalón y fue a parar con su frente en una verja de hierro que limitaba la zona y con el puente de sus gafas incrustado en el tabique nasal, además del resto de la nariz erosionado y el labio herido por incidencia de un diente.
La sangre manó en abundancia, y hubo que recurrir a todo tipo de elementos y remedios para contener la hemorragia, a todo esto con las gafas semi-averiadas y uno de sus cristales con una enorme raspadura.
Menos mal que pasó por la zona un ciudadano que
ofreció un spray de espuma limpiadora y cicatrizante que ayudó a paliar tamaña abundancia hemorrágica; aunque el buen ciudadano, ofrecido su remedio, desapareció. Cual buen samaritano.
Felizmente las gafas descompuestas aun permitían cierta visión, por lo que aun pude tomar el coche y dirigirme al domicilio, en el que, además de comprobar el alcance de la lesión, los buenos oficios de mi esposa (veterana y experimentada doctora que es ella) contribuyeron a paliar algo los “desperfectos” y a evaluar que, sin perjuicio de la tremenda hinchazón, no parecía existir rotura ósea alguna, por lo que de momento era prescindible la asistencia hospitalaria, que para ello había analgésicos, desinfectantes y otros paliativos médicos.
Este inopinado y nada agradable incidente sirvió para que, estando en Ucrania, mi sangre derramada sirviera para que cuando los amigos y conocidos se interesaran por mi estado, les dijera, con ironía, que yo también había derramado algo de mi vida por Ucrania; y también por la nieta Milana y su globo.
Para los curiosos diré que se ha confirmado la ausencia de roturas (excepto de las gafas) y que los “chichones” han menguado, y hasta han desaparecido los derrames en las órbitas oculares, de manera que ya no parezco un “oso panda”. Claro, que "aunque la mona se vista de seda..."
Experiencias viajeras, ni más ni menos, que uno puede seguir contando.
Afortunadamente.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

miércoles, 15 de abril de 2015

PASCUA EN UCRANIA: Impresiones y experiencias de un país en guerra que aún conserva su pulso vital V.- Encuentros, visitas y celebraciones tras la Pascua, sin olvidar el futuro del país



Terminada en buena manera la celebración de la Pascua, en este nuestro viaje todavía faltaban nuevas visitas y encuentros, que comenzaron el martes 14 de Abril, reuniéndonos con la Profesora Ludmila, para desplazarnos hasta el cementerio de Berkovzy, ya que deseábamos visitar la tumba de nuestra otrora buena e inolvidable amiga, Tatyana Kuftyreva, fallecida a finales de 2013, y a cuyo sepelio no pudimos asistir por nuestra residencia en España.

El acceso al camposanto lo es a través de una gran arcada, que permite la entrada de vehículos, ya que el cementerio es enorme, por lo que caminando podría tardarse mucho tiempo en llegar a la zona pretendida.
Ya dotados de flores, en este caso de tela y papel (puesto que las naturales presumiblemente apenas podrían a durar unas horas, por el frío y el viento reinantes, temperatura de unos 7 u 8 grados) recorrimos en nuestro automóvil unos cuantos paseos hasta llegar a la zona en la que reposaban los restos de nuestra amiga, en una sepultura, como casi todas, en tierra, sobre la que había un monolito en piedra gris oscura y en cuyo frontispicio se había grabado la faz de la difunta, por cierto con gran calidad artística, casi como un retrato.
Allí, mi esposa y Ludmila procedieron a liberar de hojarasca y flores secas la tumba, en la que, una vez adecentada, depositaron los varios ramos de flores que portábamos, al tiempo que desgranábamos unas oraciones y recuperábamos el recuerdo con nostalgia de la difunta.

Impresionante y emotivo de veras todo ello.

Pero la vida debía seguir y habíamos de encontrarnos para almorzar (comer) en casa de la Dra. Elena; así que previo proveernos en uno de los muchos supermercados de la ruta de variadas frutas, bebidas y dulce, recorrimos el Prospekt Peremogy (Avenida de la Libertad, en ruso) hasta llegar a la Ploscha Povedy (Plaza de la Libertad, en ucraniano), y por la calle Shulyanska y el estadio olímpico llegamos a la calle Horkogo, en la que residía nuestra anfitriona.
Se trataba de casi el centro de Kiev, muy próxima zona a la Ploscha Lva Tolstogo (Plaza de León Tolstoi) y la Avenida KreschiatykMaidan Nezalechnosty (Plaza de la Independencia).

Tras los saludos de rigor, y en tanto esperábamos la llegada de Iryna, otra buena amiga, hermana de la fallecida cuya tumba habíamos visitado antes, se repitieron los comentarios de rigor, sobre las respectivas familias, hijos, trabajo, etcétera.

El condumio fue delicioso, al estilo ucraniano, con ensalada de rábanos, tortas fritas de col, fiambre de carne de cerdo, salsas, ensalada de col fermentada, y todos esos platos que en Ucrania cobran un sabor especial, regados –nunca mejor dicho— con vodka en unos casos y coñac ucraniano en otros.

En llegando Iryna y su esposo, Oleg, que habían pasado la Pascua en Lviv, al Oeste, cerca de Polonia, recibimos varios obsequios de su parte, como una botella añeja de vodka de origen austríaco, un pastel con azúcar en  los colores de la bandera ucraniana en su frontis y otros detalles más.

Durante la comida se fueron comentando diversas situaciones cívicas y políticas, y no podía faltar una reflexión sobre la actual situación en Ucrania.

Ante todo, los reunidos, de buen nivel intelectual y
acreditada cultura y formación, mostraron su deseo y ansiedad por que terminara la guerra en el este, cuya solución veían problemática; y se dijeron muy preocupados por la actual situación política y económica de la nación, con la economía bajo mínimos, sin solvencia en divisas, gastando cantidades enormes en la guerra, y con precios exorbitantes.
Nadie mostró comprensión hacia Rusia y Putin, pero casi con sintonía todos lamentaron la tibieza de la Unión Europea en cuanto a su apoyo, concluyendo que esta guerra era para el pueblo una cuestión de patriotismo, pero para los oligarcas de uno y otro lado, de Ucrania y de Rusia, más los de Estados Unidos y Europa, la guerra era una cuestión de defensa de intereses económicos y comerciales de las potencias y los magnates, cuyas consecuencias sufría el pueblo.

Comenté yo mismo que en casi todos los casos las guerras envolvían la defensa de intereses económicos, y que en todos los casos una mala paz siempre era mejor que un trunfo en la contienda.
Recordé la experiencia de la guerra civil española, la transición a la democracia en nuestro país, y cómo ésta fue incomprendida casi totalmente por el pueblo, pero que gracias a ella en España ahora se vive “de otra manera”, y no peor, porque se evitó la contienda violenta.

Muy interesante tertulia, propiciada por unos cafés capuccinos deliciosos, que nos permitieron tener nuevas impresiones sobre el futuro de esta nación, Ucrania, que se debate entre las ansias de libertad y bienestar y la reafirmación de una identidad nacional que ni unos ni otros de los países extranjeros permiten sea obtenida de manera sosegada.

Conclusión: Hay contienda para rato…y crisis social para más aún...

Y, en fin, la intensa jornada terminó en “nuestro” Vyshgorod, donde volvimos a gozar cuidando a nuestra nietecita, cada día más bonita y desarrollada.

Al retirarnos a descansar pensamos que la vida sigue y que por encima de los egoísmos humanos, las gentes saben cómo superar la adversidad y labrar su futuro.

Eso habrá de acontecer con Ucrania, que a lo largo de los siglos ha soportado y superado invasiones de toda clase y pueblos, sufrido guerras y hambrunas, experimentando catástrofes (recuérdese Chernobyl), pero que logró ser independiente y está caminando hacia obtener su identidad definitiva.
Nada más propio que terminar con las frases que repiten los ucranianos: “Slava Ukraïna” (Gloria a Ucrania) y “Dios salve a nuestra nación”.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA