THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA

THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA
La magnificencia del paisaje en The Monument Valley, la belleza del entorno, las reminiscencias de un pasado de tantos y tantos viajeros que cruzaron el Far West, protagonizando aventuras míticas entre las tribus indias y buscando un futuro mejor...Y al igual que esa ruta invita a seguir hasta más allá del horizonte, hasta el infinito, el Monument Valley, suscitando mil experiencias viajeras y recuerdos, se convierte en el icono de este blog que pretende rememorar las emociones y experiencias del conocimiento de nuevas tierras, nuevas culturas y nuevas gentes. Sin descartar que invada la nostalgia evocando vivencias personales de épocas ya pasadas pero nunca olvidadas.

sábado, 29 de septiembre de 2018

Periplo estival 2018.- Del Mediterráneo al Estrecho de Malaca.-VIVENCIAS EN MALASIA Y SINGAPUR (11-3)



XIII.- LOS MANGLARES Y EL MAR DE LANGKAWI (11-3)
Asentado en un entorno escarpado, casi mágico, de salientes de piedra caliza que emergen abruptamente del tranquilo mar de Andamán, el manglar de Langkawi es una verdadera red intrincada de corrientes y grutas ocultas que alberga cientos de especies de fauna y flora endémicas de la jungla.
Entre estas, las más interesantes son el milano brahmánico y las enormes águilas pescadoras que anidan en los altos riscos. Una de las mejores maneras de descubrir este mundo de manglares al que no se puede acceder normalmente es apuntarse a los paseos regulares en bote que hay a su disposición.
El momento más interesante en cualquier excursión por los manglares es
cuando se da de comer a las águilas. El barquero lanzará comida al agua cerca del bote y esperará a que estos enormes pájaros den vueltas sobre sus cabezas y desciendan en picado para comer.
Las excursiones por los manglares pueden incluir rutas de senderismo por la jungla, exploración de cuevas, visitas al pueblo, chapuzones cuando la marea está alta y exploraciones guiadas de la flora y fauna del manglar. Decida qué ruta se ajusta mejor a usted antes de hacer la reserva. 
El embarcadero para iniciar esta excursión está a solo 15 minutos al norte de la ciudad de Kuah. 
(De informaciones turísticas de Malasia)
El manglar es un área biótica o bioma, formada por árboles muy tolerantes a las sales existentes en la zona intermareal cercana a la desembocadura de cursos de agua dulce en latitudes tropicales y subtropicales. Así, entre las áreas con manglares se incluyen estuarios y zonas costeras. Tienen una gran diversidad biológica con alta productividad, encontrándose muchas especies de aves como de peces, crustáceos, moluscos y otras. 
Su nombre deriva de los árboles que los forman, los mangles, el vocablo mangle (de donde se deriva mangrove en alemán, francés e inglés) proviene de una voz caribe o arahuaca, quizá guaraní y significa árbol retorcido

Normalmente se dan como barrera debido a motivos de desarrollo, cuando la costa ha sufrido una rápida erosión. También sirven de hábitat para numerosas especies y proporcionan una protección natural contra fuertes vientos, olas producidas por huracanes e incluso por maremotos
Los manglares son biotopos (conjuntos de hábitat) tropicales y subtropicales, hábitats anfibios (con características acuáticas y terrestres), localizados en la zona intermareal (entre pleamar y bajamar), de costas protegidas o poco expuestas -golfos y ensenadas, bayous, marismas y estuarios o desembocaduras de ríos- con fondos blandos (de arenas, limos o arcillas, nunca rocosos) y que reciben periódicamente agua dulce por escurrimiento. Los manglares están caracterizados por la

predominancia, en un sitio dado, de unas pocas
especies de una cohorte de 20 géneros y 54 especies de árboles (mangles) pertenecientes a muy diversas familias (16), a las cuales se asocian muchas otras especies de plantas herbáceas y leñosas; todas ellas poseen en común la propiedad de tolerar condiciones extremas de salinidad y bajas tensiones de oxígeno en aguas y suelo, para lo cual han evolucionado adaptaciones especiales fisiológicas o anatómicas. 
Los manglares desempeñan una función primordial en la protección de las costas contra la erosión eólica y del oleaje. Poseen una alta productividad, alojan gran cantidad de organismos acuáticos, anfibios y terrestres; son motores generadores de vida, como hábitat de los estadios juveniles de cientos de especies de peces, moluscos y crustáceos. También son el hábitat temporal de muchas especies de aves migratorias septentrionales y meridionales. 
(De Wikipedia y otras fuentes)


El  segundo día completo de nuestra estancia  en Langkawi decidimos realizar la excursión por los manglares y playas del norte de la isla, y, por medio de un buen servicio que se ofrecía en nuestro hotel Adya, reservamos para la visita a la zona del Klim Karst Geoforest Park, en torno a río Klim y cerca del Langkawi Nature Park. 
La excursión era a un precio razonable (comida ligera incluida), y al filo de las nueve y media de la mañana un microbús nos recogió en el hotel y junto con otras personas nos llevó hasta las cercanías de Pulau (isla) Anak Kula, donde una buena organización nos fue distribuyendo entre las muchas barcas (más bien lanchas rápidas con toldillo protector) que había en el amplio embarcadero. 
Al poco de salir, la barca tomó una considerable velocidad de navegación hasta
detenerse en el centro del río, donde el guía, simpático, educado y en un inglés más que correcto, nos fue explicando los propósitos de la excursión, con las recomendaciones de rigor, como no desposeernos de los chalecos salvavidas y permanecer sentados y agarrados a los puntos de sujeción, cuando la lancha navegase (e iba a hacerlo a gran velocidad). Recorriendo el río llegamos hasta mar abierto, en un punto en el que había jóvenes practicando el snorkel y en el que nos deleitamos echando trozos de pan a los miles de coloristas peces que por allí nadaban.


Hasta hubo algunos que se lanzaron al agua para tomar un baño, y dijeron que el agua estaba hasta demasiado caliente. 

Concluida esta primera aventura, y cuando ya vislumbramos las blancas arenas de las playas cercanas, la nave se desplazó a mucha velocidad bordeando la costa, para adentrarse por el río y seguir mostrándonos las bellezas de los manglares, llegando a un punto en el que se aproximó tanto a una zona en la que había centenares de monos, que varios de estos saltaron a nuestra barca, con gran susto para bastantes viajeros, y se pasearon por toda la canoa, hasta que les dimos en nuestra propia mano unos cacahuetes sin pelar y que los macacos cogieron cuidadosamente con su manecitas de la palma de nuestra mano, los pelaron con los dientes y los engulleron. Experiencia única y para recordar.

Pero el tiempo quería recordarnos que estábamos en Malasia y que las lluvias en toda ella, y más en esta zona tropical, era muy habituales, por lo que comenzó a caer una buena agua, y la lancha se aproximó a una zona de servicios, con piscifactoría (mil variedades de peces de toda clase), servicios y restaurante, en el que nos sirvió una frugal comida, con una ensalada de la zona, arroz algo picante con pescado y ensalada de frutas, más un zumo. Lo engullimos de mil amores. 
Y siguió la excursión, recorriendo los meandros del río Klim, y deteniéndose
para contemplar el vuelo de las águilas sobre nuestras cabezas. en preciosa visión.

Seguidamente nos dirigimos a la Cave ot Bats, en la que, alumbrándonos con linternas y en el más absoluto silencio, pudimos ver cientos o miles de murciélagos colgados del techo, lo que a más de una de las mujeres de la expedición creó algún o bastante desasosiego. Todo ello con la salida por pasarelas al manglar y a la tupida jungla. 
Regresamos por el río otra vez a la mar abierta y zona de las playas blancas, en la que se pudo tomar el baño, en medio de un sol inmisericorde y una arena que ardía. Buena ocasión para refrescarnos sorbiendo el delicioso jugo de un coco.
Con los guías al terminar la excursión
Allí acabó la excursión y unas furgonetas nos devolvieron al hotel hacia media tarde, a tiempo de darnos una buena ducha y descansar, además de entretenernos viendo cómo la seguridad y la policía custodiaban el establecimiento, por la estancia del ministro malayo, que supimos después era el equivalente a ministro del interior.
Para rematar la jornada, las mujeres de nuestro grupo quisieron ir al mercado de noche (night market), no muy lejano, pero en el que comprobamos que se vendía comida muy popular, pero casi toda muy picante, así que casi ni cenamos.
Pero después del maravilloso día de excursión por los manglares, lo que el
cuerpo nos demandaba era acogernos a la cómoda cama, a pesar de que al alba volvería a sonar la oración del muecín desde la mezquita.
Malasia, y Langkawi en especial, nos estaba cautivando.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA
Galería de imágenes 






























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































jueves, 27 de septiembre de 2018

Periplo estival 2018.- Del Mediterráneo al Estrecho de Malaca.-VIVENCIAS EN MALASIA Y SINGAPUR (11-2)



XII.- PRIMERAS VISITAS EN LANGKAWI (11-2)

“Alejado de la costa de Kedah hay un grupo de 99 islas que ofrecen lo mejor de muchos mundos: hermosas playas, una infraestructura de primer orden, manglares ricos en flora y fauna, tiendas superbaratas y libres de impuestos y leyendas fascinantes.
Hay una leyenda antigua en Langkawi que está entretejida en su historia. Pregunte a cualquier persona de la isla acerca de la trágica historia de una joven y hermosa dama llamada Mahsuri y le contarán un cuento de amor, celos y una maldición que ella echó sobre la isla para que perdurase siete generaciones.
Hace tiempo que ha desaparecido la séptima generación de habitantes de Langkawi, pero la gente del lugar aún cree que la prosperidad y las ventajas de las que las islas disfrutan actualmente y el final de la maldición no son meras coincidencias. El misticismo de esta leyenda puede sentirse en muchas partes de esta isla, especialmente en Makam Mahsuri (el mausoleo de Mahsuri), donde se dice que está enterrada Mahsuri.
A pesar de que parece estar orientada hacia el turismo, en realidad muchos de
los isleños son granjeros, pescadores y empresarios. Disfrute de sus hermosos campos y apacibles paisajes de arrozales alquilando un coche y dando una vuelta tranquilamente por la isla. Algunas de las vistas más rústicas y memorables de Langkawi se podrán apreciar al recorrer la carretera que rodea la isla.
Pasará por pequeños pueblos con casas de madera rodeadas de palmeras y niños que pedalean en viejas bicicletas mientras hacen recados. Además de experimentar el estilo de vida local, no faltan cosas que hacer en Langkawi. Acérquese al nuevo y emocionante teleférico que le llevará a la cumbre del monte Mat Cincang, la segunda montaña más alta de Langkawi, para disfrutar de las incomparables vistas de toda la isla principal y más allá.
Otros destinos populares son el Campo de Arroz Quemado (Field of Burnt Rice), las termas, Telaga Tujuh (Los Siete Pozos, del inglés The Seven Wells) y la playa de arena negra. Se organizan recorridos en barco hasta Tasik Dayang Bunting (Lago de las Doncellas Embarazadas, del inglés Lake of the Pregnant Maiden), Gua Cerita (la Cueva de las Historias, del inglés Cave of Stories) y Gua Langsir (la Cueva de las Cortinas, del inglés Curtain Cave).
Para pasar un momento más íntimo con la naturaleza, váyase de excursión por el primitivo bosque pluvial que abarca la mayor parte de Langkawi o dé un paseo en barco por los manglares. También tendrá oportunidad de practicar buceo, o de jugar una partida de golf en alguno de los centros turísticos de 5 estrellas. Langkawi también tiene un mundo sumergido, con un túnel subterráneo que se extiende a lo largo de un acuario gigante que ha recibido críticas entusiastas.”
(De Turismo de Malaysia y otras fuentes)

"Suspendido sobre la jungla o sobre rocas de 550 millones de años de antigüedad, el Sky
Cab leva a una más que única experiencia. Sepa que el Sky Cab está situado en la más antigua parte del Sudeste de Asia y es el primero en surgir sobre un antiguo estuario. Llega a poner la carne de gallina.
La estación base está situada en el bosque al pie de la montaña Machincang. Desde allí, los visitantes son elevados a la bella montaña Machicang por el telecabina. El trayecto es una excitante experiencia y además se puede visionar la flora y la fauna que hay en los alrededores.

Una parada intermedia del telecabina permite el acceso a  tres verticales acantilados situados al este y a una bella vista de 360 grados. El trayecto desde la estación base hasta la estación media cubre una distancia de 1.700 metros y después de esa estación hay una elevación de 650 metros sobre el nivel del mar. Los visitantes pueden disfrutar de la panorámica sobre la isla principal y las de los alrededores.
Subiendo unos 708 metros, se pueden alcanzar dos plataformas o miradores de la cima del monte Machincang, sorprendiendo las increíbles vistas de las islas y del sur de Tailandia."
(De la información turística de Langkawi)

Después de la primera noche de descanso en Kuah (pese a que a las seis de la madrugada volvió a sonar por el hotel el muecín con su rezo en la mezquita), un desayuno muy abundante en self-service (claro es que sin alcohol ni productos del cerdo) nos nutrió adecuadamente para emprender nuestro primer día de conocimiento de la isla de Langkawi.
A las 9’30 de la mañana ya nos recogió en el hotel, Dean, el taxista, quien nos llevó primeramente al puerto de Kuah, y concretamente al jardín en el que se halla la enorme estatua del águila de Langkawi, donde hicimos muchas fotografías; y a continuación seguimos por la parte sudeste de la isla, deteniéndonos en el templo hindú Lucky Temple Wat Koh Wanaram, que visitamos, y después el taxista/guía nos condujo al Thean Hou Temple (budista), en el que comprobamos cómo gentes de diversas etnias y procedencias (algunos turistas occidentales) se sometían a sesiones de meditación con unos monjes budistas. 
La siguiente parada fue en el Langkawi Nature Park, en el que se ofrecían unas sugestivas excursiones por los ríos y manglares, que decidimos dejar para el siguiente día.

Siguiendo la carretera (bien asfaltada, por cierto) que se dirige al norte, tuvimos nuestro primer encuentro con los monos, que se hallaban en uno de los costados de la vía, y que intentaban acercarse a nosotros, probablemente en busca de alimento.
Así, alcanzamos la costa norte, en la que vislumbramos los lujosos complejos turísticos allí instalados, y dos o tres grandes playas de arena blanca. 
Pero nuestro principal destino iba a ser el Machingchang Cambrian Geoforest Park, de 4.274 hectáreas, de una belleza sorprendente por lo exótico de sus bosques y la tupida jungla, y llegamos al pue de la estación del Langkawi cable car, atracción que no podíamos perdernos. 
Había mucha gente, aunque en unos diez minutos pudimos acceder a una de las telecabinas, y comenzamos a embelesarnos con las maravillosas vistas de la jungla y los bosques, con las águilas revoloteando cerca de nosotros, y cada vez vislumbrando a través del valle el mar azul y algunas de las islas. 
En unos quince minutos, la cabina llegó a la primera plataforma y mirador, en la que ya era obligado detenerse para hacer fotografías y gozar de tanta belleza. Y desde allí salía una escalera que llevaba al mucho más alto Sky bridge, al que
por mor de mi artrosis de rodilla (¡ay, los años!) desistí subir, aunque las jóvenes mujeres de nuestro trío allí fueron y quedaron maravilladas. 
Al regreso en el telecabina, visionamos una versión diferente del paisaje, y cuando llegamos a la estación base “nos” obsequiamos con unos deliciosos jugos (smoothies”) de mango, papaya y fresa, pasando a continuación a las atracciones con escenas figuradas, donde cayeron bastantes fotografías. 
Ya era el principio de la tarde, y proseguimos el regreso hacia el sur, deteniéndonos en las zonas de playa de Langkawi Lagoon, para arribar al hotel alrededor de las cinco de la tarde. 
Tomamos un refrigerio y acudimos a la zona comercial de Kuah para encargar lavado de prendas en una de las lavanderías y compra “tiritas” para alguna que otra ampolla en el pie, en una bien nutrida farmacia, hecho lo cual se impuso una buena ducha y la visita a la piscina (las mujeres “inspeccionaron” más),


y mientras aguardábamos para irnos a cenar comprobamos que se había desplegado un amplio dispositivo de seguridad, con muchos policías y todo el personal de servicio del hotel atento. Alguien importante iba a llegar…

Y así fue, porque vimos arribar con toda su pompa a unministro malayo y su séquito de guardaespaldas y mujeres, que intuimos tendrían reservadas las suites de la plata superior del edificio. 
No obstante, la vida en el hotel continuó igual, y al anochecer salimos para volver a la zona de restaurantes, en la que volvimos cenar un pescado a la brasa, con unas sabrosas gambas fritas, y las consabidas cervezas frías, todo ello devorado con fruición, después de tan activa jornada.
El primer día de estancia en Langkawi no hubiera podido ser más interesante.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Periplo estival 2018.- Del Mediterráneo al Estrecho de Malaca.-VIVENCIAS EN MALASIA Y SINGAPUR (11)


XI.- EL ARCHIPIÉLAGO LANGKAWI Y SUS ATRACTIVOS (11-1)
Langkawi, oficialmente conocida como «Langkawi, la joya de Kedah» (en malayo, Langkawi Permata Kedah) es un archipiélago de Malasia de 104 islas localizado en el mar de Andamán, a unos 30 km de la costa continental del noroeste del país. Las islas son parte del estado de Kedah, que se encuentra junto a la frontera tailandesa. Con mucho, la mayor de las islas es la epónima isla de Langkawi (Pulau Langkawi), que contaba con 64.792 habitantes, siendo la otra única isla habitada tradicionalmente la cercana Pulau Tuba. Langkawi es también un distrito administrativo de la ciudad de Kuah, el más grande de la ciudad. Langkawi es una isla duty-free, libre de impuestos. 
Etimología
Langkawi, en la lengua coloquial malaya, significa 'águila marrón rojiza', un Haliastur indus. La palabra malaya para águila es helang - abreviada "lang" y kawi significa 'color marrón rojizo'. El 15 de julio de 2008 el sultán de Kedah Sultan Abdul Halim Mu'adzam Shah dio su consentimiento al cambio de nombre por el de «Langkawi Permata Kedah» [Langkawi, la joya de Kedah], en conjunción con la celebración del Golden Jubilee y para recordar a los turistas que formaba parte de Kedah. 
Historia
Las islas Langkawi tradicionalmente se pensaba que eran un lugar maldito. Sin embargo, en 1986 el entonces primer ministro Mahathir Mohamad decidió transformarlas en un centro turístico, ayudando a planificar él mismo muchos de los edificios de las islas. 
Geografía
Langkawi es un grupo de 99 islas separadas de la parte continental de Malasia por los estrechos de Malaca, e integran un distrito del estado de Kedah, en el norte de Malasia. Se encuentran a aproximadamente a 51 km al oeste de la capital Kedah. La superficie total de las islas es de 478,48 km², teniendo la isla de Langkawi en sí un total de 320,0 km². La isla principal se extiende unos 25 km de norte a sur, y un poco más de este a oeste. Las zonas costeras consisten en llanos, llanuras aluviales salpicadas de crestas de piedra caliza. Dos terceras partes de la isla está dominada por montañas cubiertas de bosques, cerros y vegetación natural. 
La formación geológica más antigua de la isla, Gunung Matchincang, fue la primera parte del sudeste de Asia en elevarse del lecho marino en el período Cámbrico hace más de quinientos millones de años. La parte más antigua de la formación es observable en Teluk Datai, al norte-oeste de la isla, donde el afloramiento expuesto se compone principalmente de arenisca (cuarcita) en las partes superiores y esquisto y arcilla en las partes bajas de la secuencia. 
Demografía
Sólo cuatro de las 99 islas están habitadas: Pulau Langkawi (la isla principal), Pulau Tuba, Pulau Rebak y Pulau Dayang Bunting. Tienen aproximadamente 99.000 habitantes, de los cuales el 90% son malayos. Los otros grupos étnicos consisten principalmente en chinos, indios y tailandeses. El islamismo es practicado principalmente por los malayos. Otras religiones principales son el hinduismo (sobre todo entre los indios), budismo (sobre todo entre chinos y tailandeses) y el cristianismo (en su mayoría chinos). 
Economía
La economía tradicional basada en la agricultura (cultivo del padi y el caucho) y en la pesca está siendo rápidamente superada por una economía basada en el turismo, que toma en consideración la belleza natural, virgen y ecológica de la isla y que es alentada por un importante apoyo gubernamental.
Turismo
El 1 de junio de 2007 la UNESCO concedió a las islas Langkawi el estatus de World Geopark. Tres de sus principales áreas de conservación en el Langkawi Geopark son Machincang Geoforest Cambrian Park, Kilim Karst Geoforest Park y Dayang Bunting Marble Geoforest park (isla del lago de la embarazada (Pregnant Maiden Lake)). Estos tres parques son las zonas turísticas más populares en el Geoparque Langkawi. 
Parque Geoforestal Kilim Karst (río Kilim) 
Este área consta en realidad de tres estuarios de ríos que se extienden desde el pueblo de Kisap, a unos 10 km de Tanjung Rhu, todos ellos conectados entre sí. Son ricos en vida silvestre y los turistas pueden ver nutrias marinas de nariz melenuda, martín pescador de alas marrón, lagartos y monos macacos nadadores. La piedra caliza, inherentemente porosa, forma numerosas cuevas y hay varias en los manglares. Una de las bellezas naturales de Langkawi es la laguna pirata a las afueras del río. Técnicamente, es una cueva derrumbada (hong) que consiste en una entrada a la cueva desde el mar que emerge en una laguna escondida con imponentes acantilados de piedra caliza y pequeñas cuevas. 
Islas Langkawi 
Hay dos áreas insulares: las islas del Sur, con una importante población turística, y las islas del Nordeste, más aisladas y sin tráfico turístico. La isla Langun tiene un lago de agua dulce sin turistas, el lago Pregnant Maiden [lago Soltera embarazada], que tiene un espigón arenoso (Beach Sand Spit) con
orientación sur. La isla Dendang, al lado de la anterior, forma una popular bahía para los veleros de los operadores turísticos favorecida por la belleza natural y la paz de la zona. 
Las playas más populares son Pantai Cenang, Pantai Tengah, bahía de Burau, Pantai Kok y la bahía de Datai: Pantai Cenang es una pintoresca playa con tramos aparentemente interminables de arena blanca y fina, contorneada por cocos altos y casuarinas y que cuenta con numerosos restaurantes y bares para el entretenimiento nocturno, hosting varios música en vivo y para ver la puesta
de sol; Pantai Tengah está separada de Cenang por un pequeño cabo, y también enfrenta la puesta del sol y está poblada más por hoteles que por barras, por lo que es menos concurrida en la noche; Burau Bay, rodeada por afloramientos rocosos, es el lugar preferido de las aves migratorias en Langkawi; Pantai Kok es una playa tranquila, con el telón de fondo de colinas de piedra caliza; Datai Bay tiene una combinación de bosques y mar, una playa lechosa con el respaldo de un frondoso bosque. 
El teleférico de Langkawi lleva a los visitantes hasta la cima del Gunung Mat Chinchang, donde se encuentra el puente de Langkawi Sky
Transporte
A la isla de Langkawi se puede llegar por mar y aire. El punto de Langkawi Jetty conecta la isla con los principales destinos como Kuala Perlis, Kuala Kedah, George Town, Penang y Tamalang (también pueblos cercanos de Tailandia). El Aeropuerto Internacional de Langkawi es uno de los 7 aeropuertos internacionales de Malasia y la isla está conectada con Kuala Lumpur, Singapur, Penang, Hong Kong, Cantón, Phuket y también Subang.
Una carretera principal atraviesa toda la isla. 
(De Wikipedia y otras fuentes)
Desde la isla de Penang decidimos desplazarnos a Langkawi por vía aérea, ya que la conexión por ferry se nos había anunciado algo incómoda, por el estado difícil del Mar de Andamán. 
Reservamos, pues, vuelo en la compañía AirAsia, y desde el aeropuerto de Penang tuvimos un vuelo corto (18 minutos) y confortable en un moderno Airbus 320-200, hasta el aeropuerto de la isla de Langkawi, situado al suroeste. 
El aeropuerto de destino era más bien pequeño, pero moderno, y desde el principio nos pareció muy bien organizado, pues existía un mostrador para los taxis (autobuses de transporte público no había en la isla), y allí se indicaba el destino, y la empleada anunciaba el precio –nada de regatear—y al momento un
taxista tomaba las maletas y salíamos en el automóvil. 
La primera impresión de la isla fue de que se trataba de una zona muy turística, con infraestructuras bastante cuidadas, muy buenas carreteras, buenos automóviles circulando, y, eso sí, muchas motocicletas. 
Nuestro destino era el hotel Adya, en Kuah (que parecía ser la capital administrativa de la isla), aunque comprobamos las edificaciones bastante diseminadas. 
En unos veinte minutos, el diligente y atento taxista, Dean, nos dejó en el hotel, y concretamos con él para realizar el siguiente día una excursión por los principales atractivos de la isla.
El hotel Adya ofrecía una muy buena planta y situación, no lejana a la bahía y al puerto de Kuah, pero no habíamos reparado en algo que iba a resultar determinante: el hotel se anunciaba como “Islamic hotel”, es decir, era un hotel para musulmanes. 
Tan lo era, que nada más entrar, en la recepción había unas bellas chicas (por lo poco que se veía de sus rostros), con el velo islámico negro, quienes, eso sí, nos atendieron con solicitud y simpatía, aunque, como siempre en Malasia, exigiendo el pago por adelantado, y además una “garantía” por desperfectos, que en nuestro caso importó 100 MYR (unos 20 Euros) por habitación, a devolver a la salida.
Las habitaciones eran austeras pero muy bien dotadas, con la particularidad de que en uno de los ángulos del techo había una flecha que marcaba la dirección a La Meca, y que en el armario había una esterilla de las que usan los mahometanos para sus rezos. 
Subimos a las habitaciones para descansar algo, y al cabo de un rato comenzamos a escuchar muy cercana la voz del muecín desde la mezquita; pero
sonaba tan próxima, que comprobamos que era desde el pasillo, en el que unos altavoces lo reproducían. Y eso iba a repetirse todos los días al filo del alba, es decir, sobre las seis de la madrugada, más o menos. 
Otra de las particularidades del hotel, era que, con arreglo a la ley mahometana, ni alcohol ni carne de cerdo se servía, y las mujeres debían bañarse en la piscina pública (muy buena) prácticamente vestidas, aunque tenían si lo querían una piscina privada para ellas. 
La mayor parte de los huéspedes (aunque de diversas etnias) denotaban ser musulmanes y hasta vimos algunas mujeres con esa inadmisible indumentaria negra del burka, que solamente permite verles los ojos. 
Nos dispusimos a vivir la experiencia “a lo islámico”…
Como el desayuno de la mañana en el Hotel Hard Rock de la isla de Penang había sido abundante, habíamos prescindido del almuerzo o comida, pero a media tarde nos fue entrando un apetito (más bien hambre) que nos forzó a decidir la cena. 
Realmente la zona cercana al hotel Adya tenía bastantes comercios en edificaciones de una o dos plantas, en construcciones de aspecto muy tradicional y algo vetusto, y en las orillas de un lago cercano al hotel comenzaban unos cuantos restaurantes que se anunciaban con especialidades que nos resultaban desconocidas, y cuyo aspecto nos generaba desconfianza. 
A ello se unía que en las calles (casi carreteras) apenas si había aceras, porque a ambos lados discurrían una serie de pequeñas acequias, con agua algo maloliente (probablemente porque el enorme calor la corrompía), y finalmente decidimos sentarnos en un restaurante que exhibía variedades de pescado fresco, calamares, ostras, gambas y langostinos y hasta unas langostas. 
Elegimos tomar un pescado (Red Snaper) al grill, con verduras pochadas y arroz, eso sí advirtiendo que no queríamos picante (que era lo usual) y la verdad es que, con unas cuantas cervezas frías que se calentaban en minutos,
degustamos con placer esos condumios. No estuvo mal la cena. 
Regresamos caminando entre sudores al hotel y nos desplazamos a la enorme tienda Duty Free que se hallaba a espaldas del hotel, en la que las mujeres compraron chocolatinas y yo pude agenciarme a un precio razonable una botella de vodka, todo lo cual sirvió después para acompañar una pequeña tertulia en nuestra habitación. 
Y a descansar, porque el día siguiente nos esperaban las excursiones.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA