THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA

THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA
La magnificencia del paisaje en The Monument Valley, la belleza del entorno, las reminiscencias de un pasado de tantos y tantos viajeros que cruzaron el Far West, protagonizando aventuras míticas entre las tribus indias y buscando un futuro mejor...Y al igual que esa ruta invita a seguir hasta más allá del horizonte, hasta el infinito, el Monument Valley, suscitando mil experiencias viajeras y recuerdos, se convierte en el icono de este blog que pretende rememorar las emociones y experiencias del conocimiento de nuevas tierras, nuevas culturas y nuevas gentes. Sin descartar que invada la nostalgia evocando vivencias personales de épocas ya pasadas pero nunca olvidadas.

viernes, 3 de enero de 2014

LA PIEL DE TORO: DEL CABO DE GATA, EN ESPAÑA, AL DE SAN VICENTE, EN PORTUGAL. (III) LA GADITANA COSTA DE LA LUZ Y EL CAMPO DE GIBRALTAR, CON VISTAZO A LA COLONIA



La Costa de la Luz está conformada por la costa española del Golfo de Cádiz. Es una región del suroeste de Andalucía que se extiende por las zonas costeras de las provincias de Huelva y Cádiz, desde la desembocadura del Guadiana hasta Tarifa.

Destaca el turismo nacional y también es destino para extranjeros, franceses, ingleses y alemanes principalmente. El crecimiento urbanístico de algunas zonas del litoral ha dejado beneficios económicos, pero también episodios de especulación y agresiones medioambientales.

Dispone de una oferta turística bastante relevante de plazas hoteleras y de ocio, tanto de sol y playa, como rural, gastronómico y cultural, campos de golf, parques acuáticos y puertos deportivos.
Destaca la belleza de sus espacios naturales protegidos:
Doñana, Bahía de Cádiz, acantilado y marismas de Barbate, del Tinto y del Odiel, flecha de El Rompido, Laguna de El Portil, Marismas de Isla Cristina, etc. así como destinos importantes para el turismo cultural, como Baelo Claudia, cabo Trafalgar o los Lugares colombinos como el Monasterio de La Rábida, Palos de la Frontera y Moguer.

Las playas de la Costa de la Luz suelen estar formadas por interminables dunas conformadas por finos arenales y plantas autóctonas, escoltadas en algunas ocasiones por pinares. El nombre le viene dado por una luz vivísima que resalta la pulcritud de las calles, el encalado de los muros, el dorado de las dunas y el reflejo del mar.


(De Wikipedia y otras fuentes)

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El Campo de Gibraltar es una comarca española perteneciente a la provincia de Cádiz, situada en el extremo sur de Andalucía. Recibe su nombre del peñón de Gibraltar, y es el territorio más meridional de la Península Ibérica y, por tanto, de la Europa continental.

Los municipios que la componen son siete: Algeciras, Los Barrios, La Línea de la Concepción y San Roque, todos ellos situados en el arco que conforma la Bahía de Algeciras, además de Tarifa, principalmente orientada hacia el Océano Atlántico, y Castellar de la Frontera y Jimena de la Frontera, ambos en el interior de la comarca. Es una de las comarcas con más identidad propia de España.
Toponimia
El nombre del "Campo de Gibraltar" proviene del antiguo municipio español de Gibraltar, cuyo núcleo urbano es hoy Territorio Británico de Ultramar. Hasta 1704, el Campo de Gibraltar era simplemente el término municipal de Gibraltar, unos 500 km2 equivalentes aproximadamente a los actuales municipios de Algeciras, San Roque, Los Barrios y La Línea de la Concepción. Tras la toma de Gibraltar por tropas anglo-holandesas en 1704, durante la Guerra de Sucesión Española, y su posterior cesión, en 1713, a Gran Bretaña, los anteriores habitantes de Gibraltar se asentaron permanentemente y crearon las primeras poblaciones: Algeciras, San Roque y Los Barrios, las cuales durante varios años siguieron considerándose oficialmente
como parte del término municipal de Gibraltar. No fue hasta 1759 cuando cada una de ellas se constituyó como municipio diferenciado.

Situada en el extremo occidental de la Cordillera Penibética, se extiende desde las estribaciones del Macizo del Aljibe hasta el Estrecho de Gibraltar, poseyendo la mayor extensión de costas de toda Andalucía y siendo la única que está bañada por el Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo.
Relieve
Las sierras del Campo de Gibraltar ocupan todo el eje central de la comarca y aunque no alcancen grandes alturas sí llegan a adquirir una fuerte pendiente en su encuentro con la costa dando lugar a la formación de abruptos acantilados. Las mayores alturas se presentan en el interior de la comarca, alrededor del pico del Aljibe y en la sierra del Bujeo.

Enmarcando las sierras campogibraltareñas se encuentran las vegas de los principales ríos, Palmones-Guadiaro al este y Barbate al oeste.

Hidrología 

La parte occidental de la comarca desde aproximadamente la ensenada de El Tolmo pertenece a la cuenca hidrográfica atlántico andaluza mientras que la zona oriental pertenece a la cuenca hidrográfica mediterráneo andaluza. La orografía de la comarca condiciona la naturaleza de las corrientes fluviales presentes en la zona. La gran pendiente en la zona del estrecho sólo permite el mantenimiento de cauces cortos estacionales mientras que las zonas oriental y occidental del estrecho dan posibilidad a la existencia de ríos de mayor tamaño. En el occidente del Campo de Gibraltar existen varios ríos de mediano cauce como el río de la Vega o el río Jara aunque la mayor parte del territorio en esta zona está regado por afluentes del río Almodóvar. La zona oriental posee ríos de mayor tamaño y cauce nacidos todos ellos en las sierras del Aljibe y en la Serranía de Ronda. Los ríos Guadiaro, Guadarranque, Hozgarganta y Palmones de largo recorrido tienen varios embalses que abastecen de agua potable a la población comarcal.  

Costas 

Los flancos oriental y occidental de la costa campogibraltareña se caracterizan por la escasa elevación del terreno y la consiguiente formación de playas. En este sentido el litoral que parte desde la ciudad de Tarifa hasta el límite con el término municipal de Barbate y desde la ciudad de La Línea hasta el límite con Manilva está formado por playas de fina arena y gran anchura salvo en zonas puntuales como Punta Camarinal, Punta Paloma, Punta Carbonera y Punta Chullera donde se forman cabos. La zona del Estrecho, desde Punta Carnero hasta la Punta de Tarifa, está formada por zonas de acantilados debido a la proximidad de las sierras. La Bahía de Algeciras ha perdido hoy día la mayor parte se sus referentes litorales por la ocupación humana de la ribera. En general el arco de la bahía está formado por zonas bajas ocupadas por playas de poca anchura debido a la fuerte pendiente que presenta el lecho marino.



Medio natural
En cuanto a la fauna destaca especialmente el paso de aves a través del Estrecho de Gibraltar durante sus migraciones anuales. La fauna local es especialmente rica en aves por la diversidad de hábitats presentes así como de grandes mamíferos, principalmente ciervos, corzos y jabalíes. En la costa abundan en gran cantidad y en número de especies los cetáceos (cachalotes, rorcuales, orcas) y delfines, especialmente en las zonas próximas al litoral Tarifa-Algeciras.

Son varios los espacios naturales que cuentan con protección por parte de las administraciones en el área del Campo de Gibraltar. La mayor parte de su territorio se encuentra bajo alguna figura de protección sobre todo en el extenso Parque Natural de Los
Alcornocales del que participan seis de los siete municipios de la comarca, Tarifa, Algeciras, Los Barrios, San Roque, Jimena de la Frontera y Castellar de la Frontera. Parque Natural del Estrecho de Gibraltar comprende el litoral entre la Punta de San García en Algeciras y el Cabo de Gracia en Tarifa y posee un ámbito marino-terrestre. Estas dos grandes zonas protegidas se ven complementadas con la presencia de los parajes naturales de la Playa de Los Lances en Tarifa, del estuario del Río Guadiaro en San Roque y de las marismas del Río Palmones entre Los Barrios y Algeciras.
Climatología
Se diferencian tres sectores climáticos dentro del territorio que ocupa la comarca. La zona este y sureste presenta un clima mediterráneo subtropical; la zona suroeste mientras posee un clima oceánico mientras que el resto del área posee un clima mediterráneo subcontinental. La temperatura media anual para el conjunto de la comarca se encuentra entre 15-20 °C no existiendo importantes fluctuaciones entre las temperaturas registradas en verano e invierno.
Prehistoria
En el Campo de Gibraltar han aparecido yacimientos arqueológicos relacionados con el paleolítico inferior en casi todos los términos municipales aunque destacan los yacimiento del río Palmones tanto en Los Barrios como en Algeciras que han dado gran cantidad de materiales líticos. El llamado arte sureño es un conjunto de pinturas rupestres datadas en diferentes épocas desde el paleolítico a la edad de bronce agrupadas por el mismo patrón de asentamiento. Existen en el Campo de Gibraltar complejos funerarios de notable interés como la necrópolis de los Algarbes datada en el tercer milenio antes de Cristo en Tarifa.
Edad Antigua
La zona fue habitada por los turdetanos, aunque no se conservan asentamientos de la época es posible que poblaciones turdetanas sean el origen de alguna de las ciudades del Campo. Un yacimiento de la época puede ser la Silla del Papa de Tarifa, construcción probablemente con función religiosa según los patrones observados en otros lugares. Se conoce la existencia de varios asentamientos púnicos de poca entidad a lo largo de la costa; sin duda la ciudad más importante de la época era Carteia, pujante ciudad de Cartago trasladada a la costa desde el cercano Cerro del Prado, su historia se encuentra rodeada de mitología, siendo identificada, aún en la antigüedad con Tartessos. La importancia de la ciudad continúa en época romana articulando toda la economía del círculo del estrecho y del Campo de Gibraltar, así mantiene relaciones con las otras ciudades romanas de la región: Oba, Barbesula, Portus Albus, Iulia Traducta, Caetaria, Mellaria o Baelo Claudia, conectadas mediante la Vía Hercúlea.

La llegada de los pueblos bárbaros trajo el hundimiento de muchas de las ciudades de la zona, de ese modo en 711 cuando los árabes arriban a Gibraltar encuentran Carteia prácticamente despoblada, un año antes Tarif había desembarcado en la Isla de Tarifa y capturado numeroso botín sin ningún tipo de resistencia.
Edad Media
En la Edad Media el Campo de Gibraltar se articula en torno a tres ciudades Al-Yazirat Al-Hadra (Algeciras), Al-Yazirat Al-Tarif (Tarifa) y Ghebel Tarik (Gibraltar), principalmente aunque en el interior de la comarca existían otras ciudades como Samina o Qastalla correspondientes a las actuales Jimena de la Frontera y Castellar de la Frontera. La comarca formó la mayor parte del Taifa de Algeciras hasta que fue anexionado al antiguo Reino de Sevilla y posteriormente al Reino nazarí de Granada, luego volvió a formar un reino independiente de la mano de los benimerines hasta la conquista de la capital por Alfonso XI. De esta época se conservan los castillos
de Jimena, de Castellar Viejo y de Tarifa así como parte del conjunto defensivo de Algeciras. También destaca la presencia de numerosas torres almenaras en toda la costa que advertían de la llegada de piratas o de flotas enemigas tanto por mar como por tierra.

Tras la reconquista, algunas partes de él estuvieron bajo la jurisdicción señorial de la Casa de Medina-Sidonia, propietaria del efímero Marquesado de Gibraltar y de la Casa del Duque de Alburquerque, que poseía Jimena, que le fue arrebatada por la Casa de Medina-Sidonia.
Edad Moderna
Los municipios de La Línea de la Concepción, San Roque y Los Barrios nacieron como consecuencia de la toma de la ciudad de Gibraltar en 1704 por parte de una flota anglo-holandesa, mientras que la ciudad de Algeciras resurgió como consecuencia de este hecho, después de haber sido destruida completamente por los árabes en 1379. En la comarca se vivieron durante el siglo XVIII los Sitios de Gibraltar, intentos infructuosos de España por conquistar la ciudad del peñón y que marcaron las relaciones de las ciudades del Campo con Gibraltar durante siglos; de estos enfrentamientos y los posteriores con el Reino Unido se conservan multitud de fortificaciones, muchas de ellas en muy buen estado de conservación como las existentes en La Línea de la Concepción. Durante el siglo XVIII se produce la independencia de las ciudades de la bahía, así se forman San Roque, Los Barrios y Algeciras, y algo más tarde La Línea. En el interior se encuentran desde la Edad Media Jimena de la Frontera y Castellar de la Frontera igual que en la costa del estrecho ocurre con Tarifa.
Transporte por carretera
El Campo de Gibraltar se encuentra comunicado con la Costa del Sol a través de la autovía A-7, con la Costa de la Luz hasta la ciudad de Cádiz por la N-340 futura E-5 una vez que terminen las obras en su tramo Vejer-Algeciras y con la Campiña de Jerez y Sevilla por la A-381. La comunicación con la Serranía de Ronda tiene lugar mediante la A-405 que además permite la circulación entre las ciudades del interior de la comarca y las del arco de la bahía.
Transporte por ferrocarril
La vía férrea Algeciras-Bobadilla permite el tránsito de personas y mercancías desde las estaciones situadas en Algeciras, Estación de Los Barrios, San Roque-La Línea, Almoraima (Castellar de la Frontera), Estación de Jimena y San Pablo de Buceite.

 Patrimonio histórico


(De Wikipedia y otras fuentes)


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Estar en la Costa de la Luz gaditana y no conocerla mejor resultaba inconcebible, y por ello ideamos aprovechar nuestra estancia en Conil de la Frontera para desplazarnos hasta el Campo de Gibraltar y retornar a nuestro alojamiento por la citada costa, bordeandola.

El trayecto elegido para acercarnos a Algeciras fue buscar la autovía A-381, de Xerez a Algeciras, por el interior de la provincia de Cádiz, lo que permite bordear por carreteras locales y autonómicas las ciudades de Medina Sidonia y Alcalá de los Gazules, hasta tomar esa vía rápida –por cierto, con el firme en deficiente estado, lleno de socavones y remiendos--  y alcanzar Los Barrios y la Línea de la Concepción.

Una vez en esta ciudad fronteriza no nos resistimos a llegar hasta Gibraltar, para lo que dejamos nuestro coche aparcado en las cercanías de la verja junto a la Aduana, cruzamos la frontera gibraltareña a pie sin dificultad alguna, y tomamos el autobús línea 5, que nos condujo hasta el centro inicios de la Main Street, calle principal y casi única de la colonia británica que tan a mal traer nos lleva a los españoles.

Lo de visitar Gibraltar fue una idea maliciosa para comprobar todas esas maravillas  
que se cacareaban respecto de la colonia.

Y la realidad no pudo ser más significativa: Había mucha gente, mayoría de españoles y turistas, que parecía habían acudido por simple curiosidad, y por aquello de cruzar una frontera, que llenaban la Main Street y sus tiendas (realmente la calle es un conjunto de tiendas) buscando de todo y por todas partes, y comparando precios, sin reparar en muchos casos que los costes estaban fijados en Libras Esterlinas y no en Euros, y que realmente eran más caros que en España.

Casi a codazo limpio recorrimos esa calle principal, que más bien semejaba Andorra en un día de “puente” en España, y sin ni siquiera detenernos a tomar un café, que resultaba más caro que en España, volvimos a la Linea, para proseguir nuestra jornada.

El puerto de Algeciras y esta misma ciudad ofrecen muy poco atractivo, pero no así la carretera algo tortuosa que conduce hacia el norte, bordeando esa Costa de la Luz.

Llegados a Tarifa, no pudimos menos que situarnos en la fortificación junto al puerto, en la que unos monumentos rememoran la gesta heroica de Guzmán 
el Bueno, en tiempos de Sancho IV el Bravo, cuando sacrificó a su hijo en poder del musulmán antes que rendir la plaza..

Nos sorprendió el movimiento de viajeros en el puerto, por el ferry que comunica la ciudad con Tánger y que propicia que haya cerca unos buenos restaurantes, en uno de los cuales disfrutamos con un muy sabroso arroz meloso de mariscos.

Ya hacia el Norte, resultó obligado llegar hasta Zahara de los Atunes, población simpática y turística, más conocida por la almadraba atunera, y que estaba casi desierta, aunque comprobamos sus magníficas playas y la zona de Atlanterra, ahora en dormición turística.


De ahí a Conil de la Frontera había muy pocos kilómetros, por lo que retornamos a nuestra casa rural de origen de la jornada, en la que después de la cena mantuvimos una nueva tertulia con sus regidores, Paco y Emilia, quienes nos acabaron de ilustrar sobre costumbres y hechos de la zona, y de quienes nos despedimos con el firme propósito de volver.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

jueves, 2 de enero de 2014

LA PIEL DE TORO: DEL CABO DE GATA, EN ESPAÑA, AL DE SAN VICENTE, EN PORTUGAL. (II) De Mojácar a Conil de la Frontera, del Mediterráneo al Atlántico

El río Guadalete es un río del sur de España, perteneciente a la vertiente atlántica de Andalucía. Nace al norte de la sierra de Grazalema (en el peñón Grande ) y desemboca en El Puerto de Santa María en la Bahía de Cádiz.

Hasta mediados del siglo XX era navegable para pequeñas embarcaciones hasta Jerez de la Frontera. Es uno de los ríos «anguleros» de Andalucía.
Historia
El río da nombre a la batalla de Guadalete, acaecida entre el 19 y el 26 de julio de 711 en su ribera y en la que los partidarios del rey don Rodrigo fueron derrotados por las fuerzas del Califato Omeya comandadas por Táriq Ibn Ziyad, en el inicio de la conquista musulmana de la península ibérica. Tras esta batalla se puso fin al reino visigodo y comenzó el período andalusí. En esta batalla murió el rey visigodo don Rodrigo.
Su nombre parece derivar de Lete (el río del olvido en la mitología griega), por una batalla entre fenicios asentados en la actual Cádiz y sus vecinos griegos asentados en la desembocadura de este río, el puerto Menesteo hoy conocido como El Puerto de Santa María. Esta batalla debía tener lugar en las inmediaciones del que por aquel entonces se denominaba río Criso (derivado de Chyses, nombre dado a Gerión). Como no llegó a haber ningún enfrentamiento gracias a la diplomacia, se celebró una ceremonia de reconciliación y olvido de las pasadas ofensas. Y el río llegó a ser conocido como el río del olvido. Aún dicen que en su ribera se erigió una columna para perpetua memoria (actualmente desaparecida). Posteriormente y ya en tiempos de Al-Ándalus se denominó Guadaletho (Guada es río en árabe), para ir derivando hasta la actualidad en Guadalete.

En sus inmediaciones se encontró un casco corintio de bronce del siglo VII a. C. que, aunque encontrado fuera de contexto y por lo tanto, con una interpretación arqueológica difícil, parece ser uno de
los objetos griegos más antiguos hallados en la Península Ibérica.

Es famoso su puente de La Cartuja en Jerez, que ya existía en el año 1541.

En el renacimiento hubo diversos planes de modificación del río, aunque pocos llegaron a realizarse. Lo que sí se realizó posteriormente es la modificación de la desembocadura del río para que parte del cauce pasara por El Puerto de Santa María, quedando el cauce anterior denominado como río San Pedro.

A principios del 2010 el Guadalete tuvo una de sus mayores crecidas debido a las fuertes lluvias que se registraron en la zona, inundando así algunas pedanías de Jerez de la Frontera.
Características
Su afluente principal es el río Majaceite, llamado en su nacimiento río El Bosque, que nace en Benamahoma. El Majaceite desemboca en el Guadalete en la llamada Junta de los Ríos.
Es el segundo río más largo de Andalucía, si se considera que el río Genil es un afluente del Guadalquivir. El río está regulado mediante el embalse de Arcos, el embalse de Bornos y el embalse de Zahara de la Sierra.
Inundaciones
Existe constancia de desbordamientos del río desde el año 1618.
En épocas de lluvias fuertes se producen crecidas que suelen anegar las zonas cercanas a su cauce, especialmente en pedanías del término municipal de Jerez (El Portal, Las Pachecas, La Greduela, etc). Estos son causados principalmente por el aumento de la actividad de agricultura, la actividad de 76 explotaciones de canteras para extracción de áridos cerca del río y las modificaciones en la cuenca por la construcción de embalses de gran envergadura.

Sin llegar a los estragos que las lluvias de diciembre de 1996 causaron en toda la provincia y, especialmente, en el valle del Guadalete, apenas cuatro o cinco días de fuertes aguaceros bastaron para que los pantanos de cabecera de la cuenca se llenaran y debieran desembalsar importantes caudales. Una de las consecuencias derivadas de todo ello han sido las inundaciones que afectan a buena parte de la vega baja del río en muchos rincones de las campiñas de Arcos de la Frontera y Jerez.

(De Wikipedia y otras fuentes)

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Conil de la Frontera (hasta 1981 simplemente Conil) es un municipio español de la provincia de Cádiz, Andalucía. En el año 2012 contaba con 21.927 habitantes. Su extensión superficial es de 87 km² y tiene una densidad de 234,46 hab/km². Es uno de los pueblos más pintorescos de la Costa de la Luz, con lugares de alto valor ecológico e histórico. Su economía se basa en la pesca y en el turismo estacional. Es por eso que en verano su población ha llegado a las 90.000 personas.

Se encuentra situado a una altitud de 41 metros y a 44 kilómetros de la capital de provincia, Cádiz.
Geografía  
Conil está situado sobre un llano costero al suroeste de la provincia de Cádiz, bañado por el Océano Atlántico. Dista de la capital unos 43 kilómetros. En su situación más oriental domina el llano, siendo su parte más occidental acantilados entre los que destaca el de Roche. Forma parte de la comarca de La Janda.
Historia  
Aunque ya se constata presencia humana en tiempos prehistóricos, la localidad de Conil fue fundada en tiempos de los fenicios, que se aprovecharon de las salidas al mar de la zona, creando allí sus almadrabas y pesquerías. Ya en tiempos de los romanos adquirió esplendor y grandeza al formar parte de la Vía Hercúlea y unir las ciudades de Málaga y Cádiz. Tras la caída del Imperio romano, Conil fue saqueada por los visigodos, los bizantinos y los vándalos hasta que con la llegada de los musulmanes, en el 711, tuvo que unirse a la Cora de Sidonia.
No se vuelve a tener importantes noticias del municipio hasta 1265, año en el que el término municipal, a causa de las victorias cristianas
de la Reconquista, renombra al pueblo, añadiéndole el topónimo de "de la frontera", como hiciera con otras poblaciones como Chiclana, Jerez o Arcos, debido a que las poblaciones formaban parte de la frontera que separaba los territorios musulmanes de los cristianos. En 1299, el rey Fernando IV concede a Alonso Pérez de Guzmán la entonces aldea conileña para que la repoblara y fortaleciera, colaborando en su nuevo auge. Fue en estos tiempos cuando el pueblo pasó a llamarse Torre de Guzmán, debido a la torre que, para defender la ciudad en caso de ataque, construyeron bajo su nombre.

A pesar de las epidemias de peste y otras enfermedades que sufrió el pueblo en los años posteriores, las almadrabas servían a los habitantes como base de su economía. A comienzos del siglo XVI, la vida del pueblo se ve interrumpida por las disputas que se producen entre dos nobles familias tremendamente importantes de la zona: la de los Guzmán y la de los Ponce de León. Junto a esto, las disputas entre los nobles y los aldeanos empeoran la situación de la zona, ya que parecían a estos segundos pésimas las condiciones económicas a las que se veían obligados a vivir. Tras todos estos problemas, las décadas posteriores fueron dando sus frutos, ya que la población y la producción de las almadrabas comenzaron a subir.

Fue el siglo XVII el siglo de oro de la población, puesto que se convirtió en enclave económico de los alrededores. Ya en el siglo XVIII, las almadrabas empiezan a decaer, aunque no por ello la economía, que comienza a sostenerse gracias a la agricultura y la ganadería. A mediados de este siglo, una serie de disputas por la presión fiscal a la que los propietarios de tierras y los aldeanos estaban sometidos, vuelve a turbar la paz de Conil. Estos problemas tanto de territorios como económicos son los que hacen caer la popularidad del pueblo en picado, a lo que se sumó la ocupación napoleónica de principios del siglo XIX. El pueblo, que por aquellos entonces tenía un sentimiento antiseñorial, creó al Síndico Personero, una especie de defensor del pueblo gracias al cual los municipios de la zona pudieron enfrentarse a los señores propietarios de las tierras. Durante el siglo XX, el turismo, en muchísima menor medida que el actual, comienza a hacer mella en la localidad, dado que familias sevillanas comienzan a marchar de veraneo por esta zona para darse baños de aguas medicinales. Desde los años 60, Conil ha tenido un auge turístico debido al cual este es el sector por el cual se ha sustentado el pueblo en estos últimos años.

Economía 
Tradicionalmente la economía principal ha sido pesquera y agrícola-ganadera; sin embargo, en la actualidad, esta se está desplazando hacia una economía basada en el sector servicios, debido al gran desarrollo turístico que ha surgido en esta localidad costera en los últimos años. Llegando, incluso, a ser uno de los enclaves de la costa gaditana con mayor interés en las inversiones turísticas.
Gastronomía


Lugares de interés


  • Playas: La Fontanilla, Fuente del Gallo, Playa del Roqueo, Playa de los Bateles, Playa del Chorrillo y la Playa del Puntalejo
  • Calas: El Roqueo y Calas de Roche (localizadas junto a un pinar que ardió en 2006)6 formadas por las Calas de Poniente la Cala del Aceite y las Calas de Quinto y Camacho.
  • Parroquia de Santa Catalina de Alejandria, Virgen y Mártir.
  • El puerto pesquero.
  • La Chanca.
  • Ermita del Espíritu Santo.
  • Iglesia Mayor de Santa Catalina: Del siglo XV, ha sido reformada e incluso reconstruida varias veces.
  • Torres Almenaras de la Costa.
  • Torre de Guzmán: es la torre del homenaje del Castillo de Conil construido por Alonso Pérez de Guzmán, Guzmán el bueno,(siglos XIV-XV).
  • Puerta de la Villa.
  • Museo de Raíces Conileñas: Reúne una colección de 900 objetos, de los cuales se exponen unos 850. Los objetos expuestos proceden de donaciones de los socios, otros están cedidos en depósito, y otros han sido adquiridos en propiedad por el museo.
  • Calle Cádiz.
  • Ermita de Nuestra Señora María Auxiliadora (Barrio Nuevo, El Colorado), construida en el año 1931, y rehabilitada en el año 2006.
  • Iglesia y Hospicio de la Misericordia, Construido en 1779 por D. Sebastián Sánchez Franco, conde de Cinco Torres.
(De Wikipedia y otras fuentes)
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La almadraba (del árabe andalusí almadrába, lugar donde se golpea o lucha) es una de las técnicas para la captura del atún empleada en Andalucía, Comunidad Valenciana, Murcia y Ceuta aprovechando la migración de atunes Atlántico-Mediterráneo (y vuelta) que se utiliza desde tiempos prerromanos. Consiste en instalar un laberinto de redes en el paso de los atunes, que normalmente se sitúa cerca de la costa. En Sicilia el método se denomina tonnara (atunara).
Uso  
Han sido caladas almadrabas desde los puertos de Cádiz, Chiclana de la Frontera, Conil de la Frontera, Barbate, Rota, Zahara de los Atunes, La Línea de la Concepción, Nueva Umbría, Isla Cristina, Ceuta y Tarifa, entre otros puertos. También existe esta técnica pesquera, en el sureste español, en la región marítima de Cartagena, más concretamente en la bahía de Mazarrón, Calabardina, en el pueblo cartagenero de La Azohía, Cartagena. También en distintos puntos de la provincia de Alicante como son Denia, Jávea, Benidorm, Villajoyosa o Isla de Tabarca. El proceso comienza cuando los atunes, en su emigración desde el Círculo Polar Ártico hasta el Mar Mediterráneo, pasan por el Estrecho de Gibraltar. La práctica totalidad de las Almadrabas caladas en el Mediterráneo, desde el siglo XVIII hasta mediados de 1950, han estado capitaneadas por arraeces (jefes de todas las faenas que se ejecutan en la almadraba) de Benidorm-Alicante, considerados los nativos de este pueblo como auténticos expertos en este arte de pesca durante siglos.
Técnica 
La almadraba es un arte para la pesca del atún, la más simple de las cuales, y consiste en situar dos barcos a cierta distancia entre los que se cala una red somera sujetada con un palangre en la que se recogen los peces, atunes y otros que puedan llegar. Gracias a que hasta que se suben al barco siguen vivos, en el acto se pueden seleccionar y descartar las piezas pequeñas o inútiles. Entre los barcos y sobre la red bajan los pescadores más experimentados que se dedican a seleccionar los atunes que pueden pesar unos 200 kilos. La pieza elegida es desangrada y luego sus compañeros sobre el barco le clavan arpones y entre tres o cuatro hombres es subido a bordo, esto se repite con cada pieza. Una vez extraídos (pescados) los atunes, se sigue con las especies de menos porte.
(De Wikipedia y otras fuentes)
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Después de dos días ventosos y entre nublados, el tercer día de nuestro viaje amaneció esplendoroso, con un sol radiante que hacía refulgir las aguas de la playa de Mojácar, y que nos brindó un bello amanecer, de manera que con el buen espíritu y ánimo que siempre proporcionan los bellos paisajes y el buen clima, acometimos el desplazamiento de unos seiscientos kilómetros, previsto hasta Conil de la Frontera, en Cádiz.
Para ello tomamos muy cerca de Los Gallardos la antigua carretera nacional (ahora denominada N-340a) y por ella nos movimos hasta alcanzar, ya al norte de la ciudad de Almería, la población de Tabernas, con su conocido desierto, en el que tantas películas de spaguetti western se han rodado, además de otros grandes filmes, como Patton, y en ese punto accedimos a la autovía A-92, ramal sur, que nos condujo hasta Guadix, en la que se fundió con el ramal norte, proviniente de Puerto Lumbreras. 
Así, sobrepasamos el puerto de la Mora, encima de Granada, circunvalamos esta capital y nos dirigimos hacia Loja y Antequera (ciudades con recios recuerdos de la conquista de Granada en 1492), y después de esta bella población seguimos la carretera autonómica
que encaminó hacia Campillos y Ronda, aunque sin desviarnos a la ciudad del Tajo, pero sí pasando por Algodonales, para gozar en uno de sus tradicionales restaurantes-venta (en la circunvalación) de unos ligeros pero sabrosos yantares, antes de proseguir por la sierra de Grazalema, ya siguiendo el curso del río Guadalete, hasta la preciosa ciudad de Arcos de la Frontera, y de ahí bordear Xerez para dirigirnos al sur por la Autovía A-4, hasta llegar a Conil de la Frontera, que era nuestro destino.
En la localidad de Conil habíamos reservado alojamiento en un
complejo rural denominado “Casa de Postas”, a unos dos kilómetros del casco urbano, y, aunque nos costó algún tiempo llegar hasta el lugar (las indicaciones no son demasiado precisas), finalmente accedimos a la amplia explanada que muestra al fondo las construcciones de estilo andaluz de la casa.
Allí nos recibió con toda amabilidad Francisco (Paco), el propietario, quien nos brindó todo tipo de facilidades, hasta para poder utilizar Internet, nos instruyó sobre las características principales de Conil y nos aconsejó sobre los puntos a visitar.
Ya al anochecer nos desplazamos hasta el casco urbano y llegamos al Paseo Marítimo (muy vacío, sin apenas gente y con solamente dos restaurantes abiertos) y desde él entramos en la calles de la población, muy blanca como todas las andaluzas, con vías más bien estrechas, y con una iglesia destacable y la Torre de Guzmán como monumento característico.
Cuando llegó la hora de la cena, en uno de los restaurantes playeros
degustamos una parrillada de atún, ya que sabíamos que éste era el pescado que en Conil, como en Zahara de los Atunes y otras poblaciones costeras, se pesca en las almadrabas y es pieza cara y codiciada.
Se nos presentó una fuente con variadas partes del túnido, sobre un lecho de patatas, lo que, regado con un buen vino blanco de Cádiz, nos sació y satisfizo.
Ya de vuelta a nuestro alojamiento, con un tiempo ventoso y fresco, la chimenea del salón de la Casa de Postas nos acogió en su derredor, junto con Paco y Emilia, nuestros anfitriones, degustando un buen vodka ucraniano, que siempre llevamos con nosotros.
Allí, mientras los leños de olivo se consumían lentamente, comentamos aspectos
de la vida en Valencia y en Ucrania, historias de Conil y de la costa, y preparamos el programa para el día siguiente. Una bonita experiencia la vivida en este alojamiento rural, que recomendamos sin reservas, y a cuyos titulares saludo desde este blog con todo afecto. 
En fin, habíamos pasado en esta jornada del Mediterráneo al Atlántico, como impenitentes viajeros y como deseosos de seguir conociendo nuevas gentes y nuevos ambientes.
Otra jornada que había valido la pena.  
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA