THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA

THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA
La magnificencia del paisaje en The Monument Valley, la belleza del entorno, las reminiscencias de un pasado de tantos y tantos viajeros que cruzaron el Far West, protagonizando aventuras míticas entre las tribus indias y buscando un futuro mejor...Y al igual que esa ruta invita a seguir hasta más allá del horizonte, hasta el infinito, el Monument Valley, suscitando mil experiencias viajeras y recuerdos, se convierte en el icono de este blog que pretende rememorar las emociones y experiencias del conocimiento de nuevas tierras, nuevas culturas y nuevas gentes. Sin descartar que invada la nostalgia evocando vivencias personales de épocas ya pasadas pero nunca olvidadas.

lunes, 18 de agosto de 2014

ESTA ESPAÑA NUESTRA 2014: ESCAPADA A LA MARIÑA LUCENSE.- VII, FERROL, A CORUÑA Y OTRAS RÍAS ALTAS

El Ferrol (Ferrol oficialmente desde 1982 y también en gallego) es una ciudad y municipio español situado al norte de la provincia de La Coruña, en Galicia.
Es una ciudad orientada tradicionalmente hacia las actividades marítimas, mediante su puerto pesquero y comercial, astilleros civiles y militares, instalaciones de la Armada o las playas turísticas.
Con una población de 72.963 habitantes, la zona metropolitana de Ferrol, conocida como Ferrolterra, agrupa a las comarcas de Ferrol, Eume y Ortegal, con una población aproximada de 210.000 personas.
El Ferrol fue el topónimo oficial del municipio hasta 1938. Durante la Guerra Civil Española, Galicia fue una de las regiones en donde triunfó el golpe de Estado. El 30 de septiembre de 1938 una Orden del Ministerio del Interior a instancias de su titular Ramón Serrano Súñer (y cuñado de Francisco Franco), cambió la denominación a El Ferrol del Caudillo en honor a la localidad natal del dictador. El 28 de diciembre de 1982, el ayuntamiento ferrolano aprobó una moción para recuperar la denominación anterior, El Ferrol, sin "del Caudillo".Finalmente, el 5 octubre de 1984 la denominación oficial del municipio se cambió a Ferrol. El topónimo "Ferrol" se documenta al menos desde el siglo XV.
Sobre el origen del término de Ferrol existe la leyenda de un santo bretón, San Ferreol, el cual llegó en un barco a tierras de Ferrol, entre un coro de siete sirenas. Otra tradición cree que Ferrol proviene de farol, aludiendo a la figura heráldica que aparece en el escudo de armas de la ciudad.
La ría de Ferrol, donde desemboca el río Xuvia, se sitúa entre los cabos Prioriño y Segaño, protegida de los vientos y los temporales por los montes Ventoso y Faro. Junto a las rías de La Coruña, Betanzos y Ares conforma el golfo Ártabro, nombre heredado de la época romana.
Su situación, en la parte septentrional de una amplia ensenada, frente al océano Atlántico, hacen que la ciudad goce de un clima oceánico, con temperaturas suaves durante todo el año y precipitaciones frecuentes.
Los 81,9 km² de superficie del municipio ofrecen una permanente sucesión de contrastes: trazados medievales con calles estrechas y casas con galerías frente a imponentes construcciones militares, junto con playas abiertas al océano entre fortificados castillos (Castillo de San Felipe y Castillo de La Palma) que dominan la ría.
Historia
Ferrol ha desempeñado un papel importante en la Historia de España y las que fueron sus posesiones de Ultramar, papel que le ha concedido su posición de ser el puerto militar más importante de la península durante siglos. La referencia más antigua que se conoce de Ferrol data del siglo I, en que el historiador romano Pomponio Mela, al describir el Magnus Portus Artabrorum, la designa con el nombre de Adobrica. Será en el siglo XI, cuando aparezca por primera vez el nombre de Sancto Iuliano de Ferrol en un documento histórico.
El castillo de San Felipe fue construido en la boca de la ría de Ferrol en 1577 para defender el estratégico puerto de Ferrol. Desde este castillo se tendía una gruesa cadena que llegaba hasta el castillo de San Martín (ahora en ruinas), en el otro lado de la ría (en la localidad de Mugardos), para que en caso de incursión naval la barrera fuera levantada impidiendo
el paso de los navíos hostiles. En 1588, debido a un temporal, parte de las naves que formaban la Gran Armada de Felipe II buscó refugio en la bahía de Ferrol. En 1594 la armada inglesa intentó apoderarse de Ferrol.
En 1726 Felipe V ordena la instalación de los grandes Astilleros del Norte de España en la ría de Ferrol, en los lugares de A Graña y Ferrol. En 1749 Fernando VI dispuso la instalación de los astilleros en Esteiro y que fuese Ferrol la capital del Departamento Marítimo. El 25 de agosto de 1800 tiene lugar un intento de apoderarse de Ferrol y destruir los astilleros por parte de una armada inglesa con más de cien barcos y 15.000 hombres, comandados por el almirante Warren. Tras la derrota inglesa, Napoleón lo celebró con la frase: "por los valientes ferrolanos" En 1809 se produjo la ocupación francesa pero esta solo duró un mes.
La alianza con Gran Bretaña durante la Guerra de la Independencia precipitó el fracaso de la economía de la ciudad y, durante el reinado de Fernando VII, Ferrol llegó a convertirse en una ciudad en declive, perdiendo su título de capital. Sin embargo, florecieron nuevas actividades, durante la administración del Marqués de Molina, Ministro de Asuntos Navales a mediados del siglo XIX.
La ciudad tampoco ha escapado al movimiento peregrino y el puerto de Ferrol es y ha sido un lugar de referencia para el desembarco de los navegantes con destino a Santiago de Compostela. La leyenda del Camino Inglés forma parte de la historia de La Coruña, donde llegaban los peregrinos de los países más lejanos.
El Puerto de Ferrol juega un importante papel en la economía ferrolana. Tanto la dársena interior como la exterior, lideran el movimiento de mercancías en Galicia, destacando la importación de carbón para Endesa en Puentes de García Rodríguez, gas para la planta de Reganosa y madera para Ence y otras empresas.
(De Wikipedia y otras fuentes)
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La Coruña (en gallego y oficialmente A Coruña) es una ciudad y municipio de España. Pertenece a la comunidad autónoma de Galicia y es la capital de la provincia homónima.
Importante puerto histórico, se sitúa en la costa noroeste de la península ibérica, en las Rías Altas. El centro de la ciudad se extiende sobre una península unida a tierra firme por un estrecho istmo, por lo que presenta dos fachadas marítimas distintas: la portuaria (hacia la ría de La Coruña) y otra de mar abierto, hacia la Ensenada del Orzán, y sobre la que se extienden las principales playas urbanas (Riazor y Orzán).
El municipio de La Coruña tiene una población de 246.056 habitantes (INE 2010), el segundo de Galicia tras Vigo.
El característico escudo de la ciudad está formado por un fondo azur, sobre el cual aparece representada la Torre de Hércules, asentada sobre unas peñas y acompañada de siete veneras de oro, puestas tres a cada flanco y una en punta. 
La Coruña está rodeada casi en su totalidad por el Océano Atlántico: en el este por la Ensenada de Orzán-Riazor, y en el oeste por la ría de La Coruña.
La ciudad cuenta con un clima de tipo oceánico en su variedad meridional, con temperaturas suaves todo el año. Al tratarse de una localidad costera, tiene un clima marítimo que impide que exista una gran diferencia de temperatura entre las distintas estaciones del año. Los inviernos son suaves y los veranos templados, y se tienen precipitaciones combinadas con temporadas de sol.
Entre todos los monumentos destaca el que es el símbolo de La Coruña, la Torre de Hércules, el faro en funcionamiento más antiguo del mundo. El origen de la torre es desconocido, aunque fue reedificada por los romanos en el S. II. La fachada actual es fruto de la remodelación neoclásica efectuada en el S. XVIII. Actualmente es de planta cuadrada (al contrario que antaño, que era circular), tiene 58 metros de altura y sigue permaneciendo destinada a alumbrar con la linterna de su faro decenas de kilómetros a la redonda. En el año 1991 alrededor de la Torre se creó un Parque Escultórico con obras de artistas tan destacados como Francisco Leiro Lois o Pablo Serrano entre otros.
El 27 de junio de 2009 la Unesco declaraba la Torre de Hércules como patrimonio de la Humanidad
El Castillo de San Antón se encuentra en la zona portuaria, al lado de La Solana. Fue construido en el que era entonces un pequeño islote en medio de la bahía coruñesa, en el que se encontraba una pequeña ermita dedicada a San Antón.
Dentro de la Ciudad Vieja sobresale, por su antigüedad y belleza, la Colegiata de Santa María (llamada también Santa María del Campo). Es una iglesia de estilo románico tardío (ss. XII-XIII), calificada como colegiata desde 1441.
La Iglesia de Santiago (ss. XII-XIII), de tradición románica, posee una amplia nave cubierta de madera y cabecera con tres ábsides, modificada en los siglos XV y XVI. Es de estilo gótico, con una sola nave, crucero y tres ábsides, pentagonal en
la nave central y cuadrados los laterales. Destacan una gran capilla enclavada en el crucero y una interesante portada de tradición románica.
El obelisco Millenium es un monumento con forma de obelisco situado en el Paseo Marítimo de La Coruña. Se levantó para comemorar el inicio del siglo XXI. Tiene 46 metros de altura y está hecho en acero (2 toneladas) y 147 cristales de roca traídos desde Holanda.
En el primer ensanche de la ciudad está el conjunto arquitectónico de la plaza de María Pita, presidido por el palacio municipal de mismo nombre, que data del año 1897 y que es de estilo modernista.
Las galerías tienen su mejor representación en el conjunto de ellas agrupadas en las casas de La Marina, pero que tienen multitud de ejemplos en la ciudad y comarca. Estas galerías son las que dieron lugar a la denominación de La Coruña como la ciudad de cristal. Se trata de balcones cerrados con carpintería de madera pintada de blanco y con una gran superficie de vidrio que sirven como miradores y que son características de las viviendas de la avenida de la Marina de La Coruña. Las galerías son, en verdad, las fachadas posteriores de las casas. Datan del siglo XIX y tienen su origen en la aparición del mercado de vidrio plano y cortado.
La Ciudad Vieja es el nombre que recibe el casco antiguo de A Coruña. Durante los siglos IX y X, los habitantes de la entonces llamada isla del Faro (península en la que se erige hoy en día la Torre de Hércules) fueron abandonando la zona debido a los constantes ataques de las flotas vikingas y se establecieron en el área de Betanzos. En 1208 el rey Alfonso IX refundó la ciudad en el actual emplazamiento de la Ciudad Vieja reconstruyendo la urbe, que pasó a depender directamente del rey, libre de vasallaje al clero o a los señores feudales. En el siglo XIV se construyeron las murallas que protegían la Ciudad Vieja, de las que todavía se conservan restos, así como tres puertas que abrían la ciudad al mar: la del Parrote, la del Clavo y la de San Miguel. Paseo Marítimo
El Paseo Marítimo de La Coruña es el paseo marítimo más largo de Europa, con casi 16 km de recorrido en torno a la ciudad, por la zona litoral. Amplias playas, altos acantilados, estrechas calas, verdes prados, y también impresionantes museos, típicos edificios acristalados o hitos arquitectónicos es lo que podremos encontrar en un paseo por él.
Gastronomía: Los platos típicos son los característicos de la cocina gallega, especialmente costera: mariscos y pescados de la zona, pulpo a la gallega, raxo, pimientos de padrón, empanada... Quizás lo más típico para los turistas que visitan La Coruña es el marisco.
El puerto de La Coruña es el de mayor volumen mercantil en Galicia, aumentando el tráfico de mercancías un 23% en 2008. El puerto de La Coruña es también un punto de escala para grandes cruceros. El turismo en La Coruña ha ido en aumento en los últimos años hasta llegar a recibir 62 cruceros al año.
Las dos principales playas de La Coruña (Orzán y Riazor) estánsituadas en pleno corazón de la ciudad y están bordeadas por el mencionado paseo marítimo. Esta localización las convierte en un gran atractivo para los turistas, siendo además punto de encuentro de surfistas buena parte del año. Además, la ciudad dispone de otros arenales como la cala de Bens, As Lapas, Adormideras, San Amaro o la playa de Oza.
(De Wikipedia y otras fuentes)
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He preferido entresacar de fuentes virtuales la información esencial sobre Ferrol y A Coruña, para centrarme más especialmente en la experiencia viajera que nos supuso  salir desde Adelán-Alfoz, y por Mondoñedo llegar hasta Abadí por la N-634, y en ese punto acceder a la reciente autovía A-8, que se dirige en ese sentido hacia Vilalba, para más adelante bifurcarse en dos ramas, una hacia Ferrol ( con una denominación AG) y la otra con destino A Coruña.
A la comodidad innegable que supone la moderna autovía, que evita innumerables curvas, se une la posibilidad de visionar bellas panorámicas y bellos paisajes, surcando las ondulaciones de las montañas gallegas de la zona, hasta presentarse en Ferrol.
Esta ciudad ha cambiado mucho en cuanto a dimensión, pero en su zona antigua sigue conservando el sabor de antaño, revivido más aún en las partes más cercanas a la bella ría, y los monumentos y fortificaciones militares que denotan la capitalidad marítima de la población.
Como el objetivo primordial de esta excursión era la ciudad de A Coruña, apenas si dimos unas vueltas por Ferrol, para tomar la carretera nacional que bordea las rías de Ares y Betanzos y por Pontedeume llega A Coruña.
La belleza de las rías se describe por sí sola simplemente contemplando algunas de las fotografías publicadas en Internet, y la medio brumosa mañana servía como una aureola a las verdes praderas y a los tupidos bosques, con variadísimos colores.
La llegada a A Coruña denota que se trata de una capitalidad principal
aunque el tráfico está bastante bien ordenado, por lo que desde el Polígono Elviña no es difícil alcanzar las estribaciones del puerto, seguir por la Avenida de La Marina y llegar hasta la Plaza de María Pita, cerca de la cual estacionamos nuestro vehículo.
Desde ahí comenzamos nuestra caminata, con la visión del monumental edificio del Ayuntamiento y la estatua de la heroína María Pita, para adentrarnos en la tipiquísima calle Galeras, en la que la sucesión de restaurantes y ofertas gastronómicas resulta casi infinita, aunque sugerente por la variedad de pescado y marisco que se ofrece.
Como ya era la hora de yantar, nos decidimos por entrar a una taberna tradicional y típica, para degustar unas tazas de vino del Ribeiro, con unas tapas bien gallegas, como el arroz de pulpo, salpicón marinero y mejillones a la vinagreta, deliciosos, que nos sirvieron de elemental condumio hasta la tarde.
Desde ese punto nos desplazamos hacia la Torre de Hércules, llegando primeramente al bello Paseo Marítimo, en el que, pese al viento, es un placer caminar, y subiendo por la vía que se acerca a la Torre de Hércules, destacada y majestuosa por encima de los acantilados y de la amplia mar que unifica las rías de A Coruña y Ferrol, más las intermedias.
Las muchas tentaciones fotográficas tuvieron su satisfacción, para seguir paseando por la Playa del Orzán, y retornar a la Avenida de La Marina, gozando de la belleza de las galerías que a ella recaen.
Como colofón a este vistazo a la capital gallega, ya en coche nos llegamos hasta Riazor y enfilamos nuestro regreso, aunque con la contrariedad que supone que para alcanzar la A-6 (sin peaje) necesariamente se haya de pasar por la AP-6 (de pago, y pagando), y, a la altura de Baamonde dirigirse a la A-8 que se orienta hacia Mondoñedo, Ribadeo y Oviedo.
En fin, realizamos una bonita excursión, y regresamos a nuestra “morada madre”, el Hotel Casa Franco, en Adelán-Alfoz, donde el silencio , el panorama y la relajación nos brindaron el suficiente apetito para gozar con unos huevos fritos del corral de allí mismo y una buena merluza a la gallega.
El día había resultado magnífico. 
El sueño que nos invadió nada más ingresar en nuestra suite también lo fue.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

jueves, 14 de agosto de 2014

ESTA ESPAÑA NUESTRA 2014: ESCAPADA A LA MARIÑA LUCENSE.- VI, LAS FERIAS DEL BONITO Y DEL PERCEBE

“Celeiro y Rinlo ofrecen 6.500 raciones de percebe esta semana”
(03/08/2011 – Diario El Progreso (A Mariña)) “El percebe junto con el bonito serán los protagonistas gastronómicos de esta semana con la degustación de 6.500 raciones de este crustáceo en Celeiro y Rinlo y con la celebración de la Feira do Bonito de Burela que este año alcanza su edición número 27.
La cita con la segunda edición de la Festa do Percebe de Celeiro será mañana y el viernes en el paseo marítimo de Area. Los organizadores del evento esperan repartir alrededor de 4.000 raciones de este producto, una cifra superior a la del primer año. El percebe se podrá degustar cocido y a un precio de 10 euros la ración.
La jornada gastronómica empieza a las 19.00 horas con la recepción de autoridades. Un grupo de gaitas amenizará la inauguración del evento hasta las 19.30 horas cuando se nombre al Percebeiro Mayor de la fiesta.
Las carpas y mesas se instalarán en el marco natural del paseo marítimo de Area. La organización dispone de otras opciones culinarias para acompañar al percebe y satisfacer todos los paladares, así como vino Albariño o Ribeiro de la tierra y refrescos.
El sector percebeiro y un conocido restaurador de la zona organizan
la actividad que cuenta con el apoyo de la Diputación de Lugo, el
Concello de Viveiro y FROM. El objetivo de la cita es promocionar este preciado marisco, que el público lo pruebe y compare.
La degustación de este crustáceo continuará el sábado con la octava edición de la Festa do Percebe de Rinlo que organizan 12 mariscadoras de la localidad, en colaboración con el Concello de Ribadeo y la hostelería.
En Rinlo se repartirán cerca de 600 kilos de percebe recogido expresamente para la ocasión por la percebeiras locales, en raciones de 250 gramos a un precio de 12 euros. El marisco se degustará en una carpa situada en el puerto donde también se podrá adquirir bebida. Los establecimientos de hostelería también ofrecerán sus raciones de percebe. La degustación comenzará sobre las once de la
mañana y se prolongará hasta agotar el producto. La fiesta concluirá con una verbena.

La patrona mayor de Ribadeo, Celia Pacio, explicó que para asegurar la presencia de percebe local en la fiesta han cambiado al fecha con respecto al año pasado y poder así aprovechar las mareas vivas.
Una vez saboreado el percebe de Rinlo, Burela ofrece la oportunidad de merendar bonito gracias al XXVII Feira do Bonito que organiza Ledicia. Las actividades comienzan por la mañana, a las 11.00 horas, con Xogos da Costeira y sesión vermú a las 14.00. Por la tarde, a las 18.30, izado de bandera azul del barco museo Reina del Carmen y presentación de la feria. A las 19.00 pregón con José Manuel García del programa Come e fala de la radio Galega y posterior degustación de bonito. A las 21.00 verbena.”
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“El bonito pertenece a la familia de los Escómbridos, orden
Perciformes. Conviene diferenciar entre el bonito del sur (Sarda Sarda) también llamado bonito común o del Atlántico y el bonito del norte (Thunnus Alalunga), denominado atún blanco y perteneciente a la familia de los túnidos. Sólo es bonito del norte el que sobrepasa los 4 kilos de peso y se captura en el Cantábrico con anzuelo para que el pez no sufra y ofrezca una mayor calidad de su carne. El bonito se diferencia del atún principalmente por la longitud de la aleta pectoral, que en el bonito es bastante más larga, así como por las rayas oblicuas de color oscuro que el bonito presenta a ambos lados de la zona dorsal”

(De “Pescados y Mariscos”)
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El percebe (Pollicipes pollicipes) es un crustáceo cirrípedo de la familia Scalpellidae que crece sobre rocas batidas por el oleaje. Se alimenta por filtración, ya que, debido a su carencia de extremidades, permanecen inmóviles adheridos a las rocas toda su vida adulta.
El percebe adulto presenta dos partes claramente diferenciadas, parte superior o capítulo, y parte inferior o pedúnculo, que sería la parte que se fija a la roca.
La parte superior, el capítulo, corrientemente se conoce como la uña del percebe, debido al aspecto que le confieren una serie de placas calcáreas de color blanco grisáceo. Esta uña protege al animal del
ataque de un posible depredador y por otro lado, lo protege de la desecación en los momentos de bajamar donde el nivel de agua desciende y el animal queda al aire.

Que esté esta parte especialmente protegida no es casualidad: bajo esas placas aparecen la mayor parte de los órganos vitales del percebe, en lo que se conoce el prosoma del percebe.
En el capítulo también se desarrolla la función respiratoria. A través de la superficie del tórax capta el oxígeno disuelto del agua y, debido a que presenta una baja capacidad para el transporte de oxígeno, el percebe debe desarrollarse en zonas costeras rocosas fuertemente batidas por el oleaje, por tanto, muy oxigenadas.
El percebe es un animal hermafrodita, por lo que cada individuo presenta dos sistemas reproductores: uno masculino y uno femenino. El aparato reproductor masculino se localiza en el prosoma.
Aunque se pueda llegar a pensar, el percebe no es capaz de autofecundarse, pues para reproducirse es necesario que intervengan dos individuos distintos, actuando uno como macho y otro como hembra.
En cuanto al pedúnculo, éste presenta una forma cilíndrica y está recubierto por una fuerte piel. Su flexibilidad le permite contraerse, estirarse y moverse en cualquier dirección gracias a la acción de 3 haces musculares. Estos movimientos, por un lado, facilitan la alimentación de percebe, ya que le permiten orientarse en la dirección de la corriente, y, por otro lado, tienen gran importancia a la hora de la reproducción facilitando el acercamiento de los aparatos reproductores de los dos adultos implicados en la cópula.
También en el pedúnculo aparece la glándula del cemento. En el momento de la fijación del percebe en el sustrato rocoso, esta glándula segrega un cemento que en el exterior solidifica contribuyendo a una fuerte adhesión del animal al sustrato.
Las dimensiones del pedúnculo, en contra de lo que se cree, no están relacionadas de manera directa con la edad del animal, pues tanto su grosor como su longitud son variables en función del estado de relajación de los músculos y, principalmente, del lugar donde vive el percebe (más gruesos y cortos en zonas más batidas por el mar, más delgados y largos los percebes localizados en grietas o lugares donde la corriente de agua les incide lateralmente).
Se distribuye en las costas de las islas Británicas, Francia, España, Portugal, Canarias, Cabo Verde y Senegal. También se encuentra raramente en el Mediterráneo.
Se explota sobre todo desde Galicia y Asturias, Cantabria, País Vasco, Portugal y Francia (especialmente en Belle Isle), siendo la costa gallega uno de los mejores lugares para esta especie, que constituye un producto típico de su gastronomía. Se recoge manualmente en las rocas situadas en la zona intermareal de las rías, acantilados, islas, etc., con riesgo considerable para los operarios, localmente llamados
percebeiros en gallego o lanpernariak en euskera. Mientras que en todo el Mar Cantábrico es una pesquería con un importante número de mariscadores.

La forma más habitual de consumir percebes es cociéndolos en agua con sal, al ser posible marina, durante apenas 2 minutos, enriqueciendo la cocción con una hoja de laurel. También se pueden freir a la plancha.”
(De Wikipedia y otras fuentes)
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En cuanto tuvimos noticia de las ferias del bonito, en Burela, y del percebe, en Rinlo, en el mismo día, y coincidiendo con nuestra estancia en la Mariña lucense, nos propusimos no falttar a ellas, no solamente por degustar de primera mano esos manjares del mar, sino también por conocer el ambiente y el desarrollo de esas ferias.
Valió la pena.
Y así, el sábado 2 de Agosto, tras visitar otras zonas a las que se referirán otras crónicas, nos desplazamos hasta Burela, en cuyo puerto se había dispuesto varias carpas, bajo las cuales, en una de
ellas, se vendía un recipiente de plástico que contenía un buen troncho de bonito cocido, otro de bonito al horno y un buen pedazo de empanada de bonito, todo ello al precio de 8 Euros; y en las cercanías podía obtenerse una botella de Vino del Ribeiro por 4 Euros más.

Pese a ser la hora de la comida, por mucha buena voluntad que desplegamos, solamente un tercio del bonito pudimos consumir y guardamos el resto para mejor ocasión, ya que su tersura y calidad nos resultaban hasta desacostumnbrados y merecían una nueva degustación.
En la feria de Burela se había dispuesto también otra carpa con productos típicos gallegos y de la zona, destacando los vinos, las conservas y hasta las mermeladas (llegamos a comprar una
mermelada de pimiento), aunque nos llamó especialmente la atención la variedad de aguardientes y otras bebidas alcohólicas, que degustamos, hasta el punto que compramos unas muestras de aguardiente blanco de orujo, aguardiente de hierbas y crema de orujo.

Todo muy interesante, aunque echamos de menos una mejor señalización para el acceso a la feria, ya que solamente gracias a nuestra intuición (suponíamos que la feria se celebraría en el puerto) pudimos llegar a la muestra.
Ya con ese sabroso primer bocado a la hora del almuerzo, nos dirigimos por la N-642 a la localidad de Rinlo, poco antes de Ribadeo, en cuyo acceso ya notamos que la feria estaba más organizada, pues además de las pancartas y reclamos se había dispuesto un amplio
aparcamiento, desde el cual era necesario caminar para cruzar la población, pequeña pero típica, en pendiente continua hasta el puerto y acantilado, que eran un bello rincón.

Los sones de una orquesta, desde luego nada típica, porque nada de música genuinamente gallega se escuchaba, nos confirmaron que junto al diminuto puerto se hallaba la degustación del percebe, que se suministraba al precio de 12 Euros el plato con un cuarto de kilo, más otros 4 Euros por la botella de vino de la Ribeira Sacra de Lugo.
La multitud asistente apenas si permitía llegar a los mostradores de dispensación, aunque finalmente obtuvimos el preciado manjar, que
degustamos con deleite en una de las carpas preparadas al efecto. Pero tan a mínimo
nos supo que hubimos de repetir, embebidos como estábamos en las delicias de ese fruto del mar tan poco conocido en nuestras zonas de residencia valencianas, pero que constituye una de las variedades más selectas y gustosas del marisco, especialmente en la Mariña lucense, que bien podría decirse que con las rías altas de la provincia de A Coruña es la patria y vivero de esta maravilla gastronómica. 
El ambiente era magnífico y nos solazamos fotografiando todo lo posible, hasta que reparamos que el cuerpo requería una ayuda cafetera, por lo que en la terracita de un bar cercano nos engullimos
un “carajillo” de los gallegos, es decir, ese café con el aguardiente previamente quemado con el azúcar, que resucita al más endeble.
Había resultado una jornada gastronómica de alta calidad, y de gozos casi impensados, y que nos confirmó que la Mariña lucense era una comarca cuyas esencias deberíamos seguir desentrañando.
Con aromas boniteros y perceberos y el regusto a esos frutos del mar volvimos a descansar un día más al Hotel Casa Franco, que ya era como nuestro “cuartel general” en estos días de tanta belleza paisajística y exquisitez culinaria.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

miércoles, 13 de agosto de 2014

ESTA ESPAÑA NUESTRA 2014: ESCAPADA A LA MARIÑA LUCENSE.- V, EL VAL DO OURO, RIBADEO Y LA RIA DEL EO

Valle de Oro es una zona de la provincia de Lugo, que pertenece a la comarca de la Mariña Central. En 2011, contaba con 2.180 habitantes. Su capital es la localidad de Ferreira, e integra los municipios de Alfoz, Foz, O Valadouro, Mondoñedo y Abadín.

El propietario del Hotel Casa Franco, de Adelán, tuvo la gentileza de proporcionarnos un guía local para visitar los puntos más interesantes del Valle de Ouro, especialmente los existentes en las cercanías de Alfoz y Ferreira.

Así pues, orientados y acompañados por Jordi Melián, un catalán “galleguizado” y resiDente en el valle, buen conocedor, acudimos a visitar el Parque Etnográfico  del Agua, la llamada Finca Galea, situada en Castro de Ouro, una de las parroquias de Alfoz, que cuenta con sesenta mil metros cuadrados de paraje natural, y en la que el “leit motiv” es el agua del río Ouro, que la rodea y permite lagunas y estanques, en medio de una enorme variedad de árboles y plantas muy cuidados, con variedad de motivos y monumentos, destacando el sistema fluvial de los molinos cercanos a la casa principal, de los que se hace una demostración de molido de trigo utilizando la energía hidráulica. Muy interesante.

Como lo fue la visita al conjunto histórico de la torre del homenaje
del Castillo de Castro de Ouro, residencia que fue del Mariscal Pardo de Cela hasta su apresamiento en 7 de diciembre de 1843, en tiempos de los reyes Católicos.

Y no menos atractivo fue el recorrido por todo el valle, para comprobar los diferentes tipos de edificación y explotaciones agrícolas.

A todo esto, la denominación de “río Ouro” no se debe a que en él se encontrara oro en tiempos pasados, sino que los ancestros consideraban “ouro” el agua que el río ofrece, y de ahí su denominación, como la del valle.

No son tampoco desdeñables las visitas al mirador de A Frouxeira, desde el que se puede divisar todo el valle, ni las iglesias de San Salvador de Castro de Ouro (del s. XIV) y de Santiago de Adelán (portada románica del siglo XII), así como los diferentes cruceiros, enormes cruces de piedra que están repartidas por el valle.

En cuanto a espacios naturales, en el Valle de Oro se puede visitar el Pozo da Onza, una cascada de unos 15 metros de altura, de una gran belleza, que está cerca del nacimiento del río Ouro, en el corazón de la Sierra del Xistral, una sierra del Macizo Galaico, con montañas redondeadas y de poca altura. También se puede subir al monte de O Cadramón, con preciosas vistas de toda la Mariña, y que además es la montaña más alta de esta región.

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Según recoge Wikipedia, Ribadeo, municipio con 10.061 habitantes, está situado en el extremo nororiental de Galicia, en la provincia de Lugo, en el límite con el Principado de Asturias. Pertenece a la Comarca de la Mariña Oriental, de la cual es la capital.

El pueblo se formó a partir de un núcleo primitivo en las dársenas de Porcillán y Cabanela, en la orilla de la ría, para posteriormente ir creciendo hacia arriba. Junto a Viveiro y Mondoñedo, fue uno de los tres fenómenos urbanos medievales de la antigua provincia de Mondoñedo, recibiendo ya de manos de Fernando III Carta Puebla fundacional que le atribuía, entre otros privilegios, el de convocar un mercado semanal, el cual aún se sigue realizando. Pasó de villa de realengo a propiedad del caballero francés Pierre de Villeines por virtud del dadivoso Enrique de Trastámara en pago de sus servicios , y de ahí por distintas sucesiones el Condado de Ribadeo recaló definitivamente en la Casa de Alba.

El escudo de la villa, de origen medieval, lo forman unas ondas de mar sobre las cuales se encuentran una llave de oro en posición
inclinada y una estrella de plata. La llave simboliza su condición de entrada a Galicia, y la estrella su situación septentrional.

En la mitad occidental de su costa cantábrica cuenta con varias playas, pequeñas y acantiladas, entre las cuales se encuentra la playa de As Catedrais, (llamada originalmente Augas Santas), lugar de gran afluencia turística y que debe su nombre actual a las formas esculpidas por la erosión marina en el acantilado.

La buena situación y el futuro que le espera a Ribadeo con la llegada de importantes infraestructuras (ampliación del puerto, puesta en marcha de la Autovía del Cantábrico...) convierten a la villa en un punto de atracción demográfico de buena parte de la Mariña Lucense y especialmente del occidente asturiano.

Los principales sectores económicos del municipio son el comercio y la hostelería, siendo el sector servicios en general su principal actividad, y que está experimentando un notable crecimiento en los últimos años.

Esto, junto con su privilegiada situación geográfica, hace de Ribadeo el centro comercial de una extensa área astur-galaica que tiene un mercado directo de más de 60.000 habitantes, englobando localidades como Tapia de Casariego, Foz, etc.

Desde Alfoz a Ribadeo se puede viajar con toda comodidad y celeridad tomando en Lourenzan la A-8, recién estrenada autovía A Coruña/Ferrol/Vilalba/Mondoñedo/Ribadeo/Oviedo, o bien (preferible si no hay prisas) tomando la LU-160 hasta la N-634, y siguiendo esta carretera de siempre hasta Ribadeo, lo que  siempre brinda las fragancias de los bosques y las bellas verdes vistas.

Le llegada a Ribadeo resulta espectacular, con la ría del río Eo, comúnmente llamada ría de Ribadeo, que se encuentra en el límite entre Galicia y el Principado de Asturias, se forma en la desembocadura del río Eo, y tiene 10 km de longitud y una anchura prácticamente constante de 800 m. La ría se estrecha hasta los 600
m. cerca de la boca, punto que se aprovechó para construir un puente que La Salva.

Además del Eo también desembocan en la ría el río Suarón, en el mismo punto que el Eo; el río Grande, en la margen gallega, y el arroyo del Esquilo, en la asturiana, en la ensenada de la Linera, en el lugar de Berbesa.

La ría sufre un proceso continuado de colmatación, que hace que la zona interna, prácticamente de la línea que marca la máxima proximidad entre Castropol y Ribadeo, se pueda hablar de estuario con arena, barro o ya bajos colonizados por vegetación (más al interior aún).

Los bancos de arena que emergen en marea baja reciben en esta zona el nombre de tesones, estando el mayor de ellos y el único visible a media marea en frente de As Figueiras (banco de A Berlinga).

Las principales poblaciones ribereñas son: en Galicia, Ribadeo, cuyo municipio comprende toda la margen occidental de la ría; en Asturias As Figueiras, Castropol, cuyo municipio abarca casi toda la oriental, y Vegadeo, en el fondo de la ría, a orillas del río Suarón. La Vilavella, antiguamente núcleo independiente de Ribadeo, se encuentra hoy prácticamente unida a él.

La ría de Ribadeo cuenta con varias playas. La más importante de ellas es la de Arnao, en la margen asturiana, cerca de la boca de la ría. Frente a Arnao se encuentra la pequeña playa del Cargadero, y más adentro en la misma costa la playa artificial de los Bloques. Entre estas dos últimas existía otra, la de Cabanela, que desapareció al construir el paseo marítimo de Ribadeo.

La principal vegetación en las márgenes son los eucaliptos. En la asturiana también abundan los pinos, así como los laureles en ambas. En las ensenadas perviven pequeños núcleos de vegetación autóctona.

La ría es un importante punto de paso de aves migratorias. En invierno la presencia de aves es mayor. Se pueden observar, además de las habituales gaviotas y cormoranes, garzas, garcetas, martines pescadores y aves limícolas varias.

La vista de la ría es preciosa, tanto con marea alta como con la baja, y sorprende la grandiosidad y profundidad del espacio, invitando al solaz y contemplación.

Es muy recomendable dar la vuelta a la ría aprovechando las carreteras que la circundan, y por el puente de La Salva se puede
acceder al bello paraje de la Isla Pancha, en la que permanecen los faros antiguo y nuevo de Ribadeo.

Y estando en Ribadeo, obliga resulta degustar los mariscos y pescados de la zona, que en nuestro caso fueron una merluza a la gallega, pulpo a feira y otros mariscos de cáscara.

Visita obligada, sin duda, la que hay que efectuar a Ribadeo, aunque para concluir el día, por nuestra parte nos fuimos desde Vegadeo a Taramundi, bello lugar en Asturias, que ya en otra crónica glosaremos.

¡Galicia bella e interesante por doquier!

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

LA ENTRADA NÚMERO 100.- No podemos menos que congratularnos de haber logrado publicar cien crónicas, obteniendo desde que se instauró control estadístico (unos dos años) más de ochenta mil visitas. Cierto que somos constantes en nuestro deseo de divulgar nuestras experiencias viajeras, pero lo principal es que siempre hemos contado con las visitas y apoyo de nuestros muchos lectores. Muchas gracias a ellos. Y seguiremos publicando. S.de P.B.

martes, 12 de agosto de 2014

ESTA ESPAÑA NUESTRA 2014: ESCAPADA A LA MARIÑA LUCENSE.- IV, LA COSTA, DE BURELA A RIBADEO, PASANDO POR FOZ Y LA PLAYA DE LAS CATEDRALES

Desde nuestro magnífico y relajante alojamiento en Adelán-Alfoz, después de ingerir con placer el abundante y bien surtido desayuno del Hotel Casa Franco, salimos hacia Foz, vía Ferreira, circulando por la bien cuidad carretera local LU-152 , que intersecta con la N-642, de Ferrol a Oviedo, y, ya en ella, nos dirigimos hacia el oeste, para llegar a la localidad de Burela, en la que nos había atraído la información sobre su historia y vida industrial, principalmente portuaria, pesquera y conservera. Seguidamente recojo información recopilada de Wikipedia y otras fuentes:
Burela en 2013 contaba con una población de 9672 habitantes. Se trata de un municipio a orillas del mar Cantábrico con una extensión de 7,78 kilómetros cuadrados, creado el 15 de diciembre de 1994 a raíz de la segregación de la parroquia homónima del ayuntamiento de Cervo.

Su puerto pesquero es uno de los más importantes de la costa cantábrica, y cuenta con una gran flota de barcos. La población ha crecido en los últimos años del siglo XX considerablemente. Su economía se basa principalmente en la pesca, destacando las capturas
de merluza, pez espada y bonito. Como consecuencia de esta actividad se ha desarrollado también una industria conservera de gran calidad. Además de esto cuenta también con industrias de cerámicas, astilleros y madereras.

Debido a la gran demanda de personal para trabajar en el mar, Burela es un nucleo multicultural en la que actualmente reside una amplia comunidad de caboverdianos (establecidos desde finales de los setenta) y recientemente se ha incrementado la llegada de peruanos, indonesios, etcétera.

En el municipio de Burela se localizan la playa de La Marosa, la playa de Ril, la playa de El Cabaliño, la playa de El Portelo, la playa de El Penoural y la playa
de El Cantiño. Todas ellas responden a unas características similares en todas ellas. Son playas localizadas a pie de acantilado en donde en ocasiones se cuenta con una amplia extensión de arena.

Historia

Los primeros indicios de poblamiento en los límites de la parroquia corresponden a un castro situado en la parte extrema del cabo, en un pequeño alto, muy cerca del mar, un lugar estratégico desde donde se divisaba toda la costa.

En 1593 Felipe II incorpora a la Corona Real la jurisdicción del coto redondo de Santa María de Burela y concede una carta privilegio a favor del obispo de Mondoñedo. Desde comienzos del S.XVII hasta 1834 el reino de Galicia se componía de siete provincias, la provincia de Mondoñedo 16 cotos redondos, entre ellos estaba Santa María de Burela.

Con la Constitución de las Cortes de Cádiz (1812) se terminan las antiguas jurisdicciones y señorías y surgen los nuevos ayuntamientos. El de San Julián de Nois comprendía la parroquia de Santa María de Burela sin embargo a partir de 1845 pasará a
pertenecer al ayuntamiento de Cervo.

En 1986 la inauguración del Hospital Comarcal da Costa convertirá a Burela en capital sanitaria del norte de Lugo.

En 1994 el puerto de Burela se convierte en base de toda la flota bonitera española (unos 350 barcos) durante la llamada Guerra del bonito, tras el apresamiento del buque francés La Gabrielle.

El 15 de diciembre de 1994 la localidad de Burela se separa oficialmente de Cervo constituyéndose en ayuntamiento.

Fiestas

  • Mercado semanal: todos los viernes por la mañana en las calles del centro de la localidad.

  • Fiestas de la Virgen del Carmen y San Juan: el primer fin de semana de junio. Dedicadas en honor a los marineros, antes de que salgan a la costera del bonito. Destaca la procesión de la Virgen del Carmen, que es sacada por los barcos del pueblo, especialmente engalanados para la ocasión. En el puerto, hermosas alfombras florales adornan la procesión.

  • Fiesta Castrexa: el primer fin de semana de julio. Dedicada a la recreación del pasado castrexo de la villa, consiste en una competición entre los distintos clanes formados para la ocasión.

  • Romería del Monte Castelo: último fin de semana de julio. Romería y acampada durante 3 días en la zona de recreo del Monte Castelo.

  • Fiesta del bonito: primer sábado de agosto. Fiesta gastronómica de interés turístico, dedicada al bonito de Burela desde 1984, se celebra en la explanada del puerto pesquero.

Comunicaciones

Carreteras

La principal carretera que transcurre por el ayuntamiento es la N-642, conocida como Carretera de la Mariña que transcurre entre Ferrol y Foz. Actualmente bordea la localidad de Burela en dirección noroeste-sureste, ya que hace varios años se construyó la circunvalación que suprimía el paso de la carretera por el centro de la población.

Ferrocarril

Por el ayuntamiento de Burela pasa la línea de ferrocarril de vía estrecha que va desde Ferrol hasta Oviedo-Gijón, inaugurada en 1972, y perteneciente a Renfe-FEVE. En el centro de la localidad está situada la estación de ferrocarril de Burela. Hay cuatro trenes diarios procedentes de Oviedo y Ribadeo con destino a Ferrol, y otros cuatro en sentido contrario, dos a Ribadeo y los otros dos a Oviedo. Los fines de semana pasa un tren turístico de lujo (Transcantábrico) entre los meses de marzo y octubre.

En Burela, el puerto ofrece la visión de ser centro de una importante actividad pesquera y conservera, con  almacenes y frigoríficos propios de esas actividades y algunos (no muchos) barcos, aunque la visita nos sirvió para saber que el sábado día 2 de agosto iba a celebrarse la feria del bonito, lo que nos avisó para acudir a ella si fuere posible.

…

Desde Burela nos dirigimos a Foz, que es un municipio, en la desembocadura del río Masma, donde se forma la ría de Foz, con una extensión aproximada de 100 km² y 9880 habitantes (2008). Aunque anteriormente Foz fue un pueblo marinero, actualmente la mayor parte de los recursos económicos se obtienen del turismo.


El nombre de Foz proviene de la palabra latina "fauce", que describe de forma gráfica la desembocadura del río Masma.

Historia


La fundación de Foz data de época prerromana, como se atestigua por los castros existentes de Fazouro y Pena do Altar. Su fundación puede que se remonte a la época de los ártabros o, según el historiador Amor Meilán, pudo haber sido una factoría establecida por los tartésicos.

Durante el siglo IX el municipio tuvo gran florecimiento debido al establecimiento de la sede episcopal en San Martiño de Mondoñedo.

En la época de los Reyes Católicos, Foz mantuvo ciertos privilegios y exenciones como consecuencia de su importancia comercial.

Durante los siglos XVI y XVII Foz contó con un importante puerto y con uno de los tres astilleros más importantes de Galicia. Armadores y pescadores focenses se dedicaban, fundamentalmente, a la captura de ballenas. Esta importancia pesquera fue decayendo con el tiempo, aunque hoy queda una importante tradición marinera.

Lugares de interés

Son de referencia obligada la Basílica de San Martiño y el castro de Fazouro:

  • En la parroquia de San Martiño, a unos 5 kilómetros de Foz, encontramos la catedral (desde hace aproximadamente 1 año, Basílica) más antigua que aún se conserva en España, perteneciendo al pre-rrománico gallego (s. VI), aunque el actual templo está datado entre los siglos IX y XII. Fue sede episcopal desde el año 870 al 1112, momento en el que se traslada la sede a Villamayor de Brea, actual Mondoñedo, cuyo nombre proviene de esta antigua sede. Tomaron posesión de esta catedral 15 obispos a lo largo de esos dos siglos y medio de actividad. Posee pinturas de los siglos XIV a XVI, capiteles historiados, canecillos, antipendio y retablo pétreo.

  • El Castro de Fazouro pertenece al siglo II a.c. y cuya mayor singularidad es estar situado en un promontorio costero, al este de la playa de Arealonga. Pertenece a los llamados castros marítimos del noroeste ibérico. Tiene una planta adaptada al terreno y su superficie es de unoS 700 m².


  • Bispo Santo

  • Foz dispone de costa marítima y numerosas playas
    entre las que cabe destacar, situadas de este a oeste, A Rapadoira, Llas, Peizás, Pampillosa, Arealonga, As Pólas, Os Xuncos y Areoura, todas ellas con Bandera Azul de la UE.

Después de visitar la zona portuaria y visionar las playas, retomamos la N-642 en dirección a Ribadeo, para dirigirnos a las playas de este municipio, y, tomando el oportuno desvío, asumimos la ruta que así se describe en Wikipedia:

“Ruta de las playas en Ribadeo

Como su nombre indica, esta ruta sigue la línea del litoral ribadense y permite conocer de cerca la sucesión de entrantes, salientes, playas recogidas y ensenadas rocosas que lo identifica y que lo han convertido en un espacio natural protegido y catalogado cómo Red Natura.
La ruta parte de Rinlo, un pueblo que según cuentan las personas más ancianas del lugar cuenta con más de 500 años de historia y tiene su origen en un puerto ballenero. Hoy, es un pequeño y pintoresco puerto pesquero conocido popularmente como el lugar donde se crían los mejores percebes, langostas, lumbrigantes y centollos de toda la costa Cantábrica. La riqueza de estas capturas viene favorecida por la fuerza con la que el mar bate contra sus rocas, donde se forman numerosas cuevas.
Desde Rinlo el camino continúa hacia la playa de los

Xuncos, un pequeño arenal de aspecto rocoso y con cantiles abruptos desde donde se sigue hacia la playa de los Castros, que, junto con la de As Catredrais, es una de las más emblemáticas de Ribadeo, y hacia la de As Islas, que con la marea baja se une a la de Os Castros dejando a cielo abierto un paseo por la arena entre charcos, rocas y acantilados.
Siguiendo la señalización que hay en el lugar se encuentra a continuación la playa de Esteiro, una de las más singulares del ayuntamiento por la forma de su ensenada, que se ensancha hacia el mar. Por último, se llega a la playa de Augasantas, popularmente conocida cómo la de As Catedrais, un espacio único y de extraordinaria belleza. Es necesario

tener en cuenta que debe visitarse con la marea baja, ya que al subir el nivel del mar queda totalmente cubierta por el agua.”

Como el día era soleado, circular por la carreterita que bordeaba las playas constituía un placer, recibiendo la fresca brisa del mar Cantábrico, y de esta guisa llegamos a la proximidad de la Playa de As Catedrais, que nos proponíamos visitar con detenimiento, lo que comenzamos después de buscar algún tiempo un lugar adecuado para aparcar, que tan grande era la afluencia de visitantes.

Aunque estacionamos a unos dos kilómetros de la bajada al paraje, hallamos con grata sorpresa una pasarela de madera que bordeaba la playa a cierta distancia y de vez en cuando ofrecía miradores hacia puntos de especial belleza, todo ello en medio de la vegetación autóctona, especialmente brezo.

En llegando a la playa de As Catedrais, un concurrido puesto de información turística nos brindó folletos detallados y una azafata o guía nos informó que por la hora (eran las 13’30) no debíamos entretenernos demasiado en la playa, porque la marea baja había terminado y ya estaba, según ella, subiendo la marea, que lo podía hacer muy súbitamente.

En medio de multitud de visitantes, descendimos hasta las finas arenas de la playa, en la que aún había zonas con agua, de la marea que pese a bajar no había liberado todo el líquido elemento, y nos dispusimos a pasear hacia las rocas, vislumbrando bonitas figuras cerca y dentro del agua, con arcos que hacían brillar mil colores en las aguas remanentes, y penetrando en espeluncas con agua hasta la rodilla, por cuyo techo se filtraban haces de luz que refulgían con belleza.

Y así unos dos kilómetros de arena, playa, riscos, arcos, cuevas, recovecos, estanques, mientras las aguas del mar iban subiendo bajo un sol más que ardiente, aunque eso de la súbita subida de la marea apenas si se notó.

Fueron unas tres horas de paseo delicioso, adobado de muchas fotos, en una paisaje de bella arquitectura natural, que nos hizo recordar mucho las bellas estribaciones rocosas de las playas del Algarve portugués, especialmente las de la zona de Lagos, como Ponta da Piedade, y otras más próximas a faro (Léase la crónica que al respecto se publicó en este mismo blog).

El día iba transcurriendo entre bellezas naturales y sensaciones de frescor natural, por lo que continuamos hasta la localidad de Ribadeo.

Pero ello se narrará en la crónica siguiente.

Una vez más la Mariña lucense nos había obsequiado
con paisajes preciosos y frescura a agradecer, esta vez a orilla del azul Mar Cantábrico, que acariciaba la bella costa.

Una vez más la corta excursión había valido la pena.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA