THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA

THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA
La magnificencia del paisaje en The Monument Valley, la belleza del entorno, las reminiscencias de un pasado de tantos y tantos viajeros que cruzaron el Far West, protagonizando aventuras míticas entre las tribus indias y buscando un futuro mejor...Y al igual que esa ruta invita a seguir hasta más allá del horizonte, hasta el infinito, el Monument Valley, suscitando mil experiencias viajeras y recuerdos, se convierte en el icono de este blog que pretende rememorar las emociones y experiencias del conocimiento de nuevas tierras, nuevas culturas y nuevas gentes. Sin descartar que invada la nostalgia evocando vivencias personales de épocas ya pasadas pero nunca olvidadas.

miércoles, 7 de agosto de 2019

VERANO 2019. viaje a Dacia y Transilvania tras las huellas de Trajano




(1) El proyecto 





Desde que recibo en el despacho de mi organización becarias Erasmus de distintos países y Universidades Europeas, cada año me veo acometido por las invitaciones de estos estudiantes para que visite su ciudad de origen y estudios, alojándome en la casa de su familia.
Especialmente, reiteradas han sido las peticiones e indicaciones para las visitas a Moldavia y Rumania, por parte de becarias de esos países, provinientes de

la Universidades rumanas de Timisoara, Cluj-Napoca, Petrosani, Iasi y Bucarest.
Y de entre las insistencias, la mayor ha provenido de una becaria que ha realizado sus prácticas tres cursos seguidos, que ha estudiado en Petrosani y que ha llegado a sorprenderme por su muy completo conocimiento y dominio del idioma español.
Esta estudiante, a quien voy a referirme a menudo, insistió hasta la saciedad en que me alojara en su domicilio familiar al menos una semana, y aunque los dos primeros cursos rehuí la invitación, en el presente año no tuve más alternativa que acceder a la propuesta.
Así, me lancé a organizar un viaje a Rumania de unos quince días de duración, que traté de vertebrar con visitas minuciosas a la región de Transilvania, concretando la estancia en la provincia de Hunedoara, municipio de Pui, en la comarca de Hateg.
Tomada la decisión, lo más arduo resultó hallar vuelos a Rumania no excesivamente costosos, lo que resultó casi misión imposible, porque las compañías aéreas que vuelan de España a la antigua Dacia

(Tarom, Wizz air, Blue air), solo ofrecen precios baratos cuando se viaja sin equipaje.
Finalmente opté por la compañía Blue Air, que en el precio de su billete (nada económico) incluía una maleta de hasta veintitrés kilos y un equipaje de mano de hasta diez kilos.
Y reservé vuelo desde Valencia, el día trece de julio, hasta Bucarest, con salida a las 20.00 horas y llegada al aeropuerto Otopeni de la capital rumana, a las 00.20 horas.
Mas reparé que por la hora de llegada podría no ser práctico desplazarme hasta un alojamiento en Bucarest ciudad, y por ello reservé en un hotel cercano al aeropuerto, que además ofrecía transfer a la llegada.
Como complemento, reservé para el siguiente día el alquiler de un automóvil de gama media en una compañía cercana al aeropuerto.
Ése fue el proyecto.

Su desarrollo lo escribiré en entradas siguientes.
Espero que plazca al lector.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA
...

Transilvania (en rumano, Transilvania o Ardeal) es una región histórica localizada en la parte centro-noroccidental de la actual Rumania. Fue constituida tras las derrotas de Austria-Hungría en la Primera Guerra Mundial y de Hungría en la Segunda Guerra Mundial. Está rodeada por los montes Cárpatos. La capital tradicional de la región, Alba Iulia, está situada en la meseta del mismo nombre, mientras que Braşov y Sibiu, dos de las principales ciudades, están al norte.
Toponimia
El primer documento existente donde se utiliza una denominación para esta región dataría de 1075 y sería denominada ultra silvam, o "más allá del bosque".
Durante los siglos XIII y XIV sería conocida también en alemán como Überwald (über Walt), teniendo literalmente el mismo significado anteriormente mencionado.
Historia
La región fue parte de la provincia romana de Dacia, Fue en tiempos de Trajano, después de la victoria del emperador frente al rey dacio Decébalo, en 106 d. C., cuando empezó un proceso de romanización hasta la retirada administrativa de Aureliano, en 271 d. C. Edad media
Posteriormente sufrió invasiones de pueblos como los
En 895 tribus húngaras (magiares) entraron en la llanura de Panonia. Después de la cristianización de su jefe San Esteban I de Hungría y el comienzo del Reino de Hungría, en 1003 los húngaros consiguieron su primera victoria importante frente a un Señor de Transilvania, Gyula, quien era padre de Sarolta, la madre de San Esteban. A partir de ese momento se creó el obispado de Transilvania, que incluiría a los otros diez del resto del reino de Hungría. La incorporación de todo el territorio de Transilvania al reino de Hungría concluyó en el siglo XIII. Como los húngaros eran principalmente una élite militar, decidieron traer colonos alemanes de Sajonia, entre los siglos XII y XIII, para poblar el territorio. 
Los rumanos de Transilvania se organizaron en Estados (llamados Universitas Valahorum) por lo menos desde el siglo XII. Estaban gobernados por un Voivoda y por nobles locales llamados cneaz, y la justicia se basaba en la Jus Valachicum (Ley Rumana). ​ Pero los rumanos perdieron gradualmente esos Estados y su nobleza se fue disolviendo entre la local, adoptando el idioma y cultura húngaras. Los que quisieron mantener su identidad tuvieron que renunciar a su condición de nobles, o marcharse allende los Cárpatos con sus vasallos. Este fue el caso de la familia de Basarab I, primer Señor del principado rumano de Valaquia, y de Bogdan I (originario de Maramureş), primero del principado rumano independiente de Moldavia, después de derrotar al Reino de Hungría.

Sin embargo, durante el siglo XIV, muchas de las principales familias nobles del Reino de Hungría, originarias de las regiones de Croacia, Eslovaquia, Eslavonia y Valaquia, se disputaron los altos cargos. Tras la muerte del rey Ladislao V de Hungría, el consejo real húngaro eligió rey a un joven conocido como Matías Corvino, hijo de Juan Hunyadi, un conde de origen valaco que había sido regente húngaro durante la minoría de edad de Ladislao V.
Edad Moderna
El siglo XVI
Tras la derrota húngara ante los turcos otomanos en la batalla de Mohács, en 1526, el Reino de Hungría se dividiría en tres partes: una bajo el control austríaco, otra bajo el control turco y la tercera parte fue la región de Transilvania, que se convirtió en un Estado independiente conocido como el Principado de Transilvania, el cual pagaba tributos al Imperio otomano.
A lo largo del surgimiento del protestantismo, Transilvania desempeñó un papel de gran importancia, donde religiosos como Ferenc Dávid fundaron movimientos cristianos como el unitarismo transilvano. Tras los consejos de Ferenc Dávid, el rey y príncipe Juan Segismundo Szapolyai de Transilvania dictó el primer Edicto de Tolerancia religiosa en la historia moderna de Europa, en 1568, para establecer una relación de equilibrio ante la influencia catolicismo, luteranismo, calvinismo y unitarismo. En este edicto, no obstante, la religión ortodoxa, profesada por las clases más humildes (en general de origen rumano), no fue incluida.​ A pesar de esta discriminación de los rumanos ortodoxos, la idea protestante de que todo cristiano pudiera leer la biblia en el propio idioma hizo que en la ciudad de Braşov, que tenía un alcalde alemán protestante (Hans Benkner), el diácono rumano Coresi obtuviera permiso para publicar (el 12 de marzo de 1559) los primeros libros en idioma rumano. Aunque publicó también obras de orientación católica y protestante, parte de los libros son de clara tendencia ortodoxa, y por lo tanto contribuyeron a mantener esta fe entre los rumanos de Transilvania.​
Tras la muerte de Szapolyai en 1571, la Gran Asamblea transilvana escogió como príncipe al conde Esteban Báthory de confesión católica, y en 1576 fue elegido rey de Polonia. Durante el reinado de Esteban Báthory, Transilvania recibió gran influencia católica y, si bien entre los siguientes monarcas muchos serían protestantes, la influencia del papa y el emperador germánico se mantendrá durante varios años. A la muerte de Esteban Báthory, lo heredó su sobrino Segismundo Báthory, pero las luchas por el poder desencadenaron la guerra de los Quince Años (1591-1606), durante la cual los ejércitos cristianos y los islámicos otomanos se enfrentaron a menudo. El emperador germánico Rodolfo II de Habsburgo intentó mantener su supremacía en varias ocasiones sobre el Principado de Transilvania, oponiéndose a protestantes y turcos por igual, pero al final no tuvo éxito. Sus ejércitos mercenarios serían expulsados, y Esteban Bocskai asumiría el título de príncipe de Transilvania. Bocskai dirigió entonces la llamada guerra de Independencia de Esteban Bocskai (1604-1606) contra los Habsburgo, la cual teminaría con la firma de un tratado de paz en otoño de 1606. Durante el gobierno del príncipe Gabriel Bethlen (16131629), Transilvania se convirtió en un centro cultural de Centroeuropa. Bethlen, como príncipe protestante, participó en la guerra de los Treinta Años.
El siglo XVIII
Austria, que había reivindicado anteriormente Transilvania, obtuvo la posesión del Principado por el Tratado de Karlowitz de 1699, que puso fin a la guerra con Turquía, y también consiguió anexionarse los últimos restos del territorio de lo que había sido Hungría antes de su derrota frente a los otomanos, incluyendo el Principado de Transilvania, que
permaneció bajo un regente de los Habsburgo.
En 1704 Francisco II Rákóczi fue elegido Príncipe de Transilvania y reinó hasta la derrota de la guerra de independencia húngara, en 1711.
La historia de la mayoría rumana de Transilvania en el siglo XVIII se centra en la religión, único aspecto de la vida pública donde se les permite cierta expresión propia.
Las reformas de José II ilusionan a los rumanos: el emperador declara la igualdad entre los ciudadanos en las poblaciones bajo control directo de la corona (Königsboden) en 1781. En 1790, sin embargo, con el fracaso de la política de reformas del monarca, regresa el sistema feudal.​
En la segunda parte del siglo, las cuestiones sociales pasan a un primer plano ante las eclesiásticas. El territorio se halla bajo un sistema feudal de extremo rigor, del que los rumanos son las principales víctimas, aunque no las únicas.
En 1765 la región se convirtió en un principado gobernado por la Casa de Habsburgo (desde 1806 el Imperio austríaco), pero también con una importante nobleza húngara.
En el siglo XVIII, un grupo de intelectuales rumanos de Transilvania fundaron la Şcoala Ardeleană (Escuela Transilvana), que pidió representación política para los rumanos en la Dieta de Cluj según su número, y a través del documento Supplex Libellus Valachorum de 1791 (basado en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano) pidió igualdad en derechos para los rumanos con las demás naciones de Transilvania (nobles, sajones y Székely). El documento fue enviado al emperador austriaco Leopoldo II y defendido por los dos obispos rumanos, el ortodoxo y el uniata. El emperador lo envió a la Dieta, que lo rechazó.​
El siglo XIX
Durante la primera mitad del siglo XIX, Transilvania es un reflejo provinciano de Hungría.​ A lo largo del reinado del reaccionario emperador Francisco I, la Dieta no se reúne entre 1811 y 1834, y el gobierno actúa ilegalmente infringiendo la constitución en su ejercicio del poder. ​ La primera convocatoria de la Dieta tras el largo periodo de gobierno real se salda
con su rápida disolución ante el cúmulo de protestas que recibe el soberano. Tras la muerte de Francisco I, el poder se vuelve más moderado y se permite la reunión periódica de la Dieta.
En los años 1840, el resurgir del nacionalismo magiar lleva a la pretensión de la unión política de Transilvania con Hungría, la adopción del húngaro como idioma oficial del gobierno (1840), la utilización de las iglesias como medios de propaganda nacionalista magiar y la aprobación de medidas represoras de otros nacionalismos, como el eslovaco o el rumano.​ No hay ningún representante rumano en el parlamento de Presburgo, que únicamente cuenta con un eslovaco (1847) y tres croatas entre las minorías del reino. La representación política de los rumanos en la propia Transilvania no es proporcional a su número ni se les toma en cuenta en las decisiones políticas.
La revolución de 1848
Durante la revolución general europea de 1848, el gobierno húngaro aprueba una serie de medidas radicales: duración anual del parlamento, elecciones trianuales, ampliación del censo, abolición de los privilegios nobiliarios y de la servidumbre, libertad de prensa y de religión. Se proclama además la unión de Transilvania con Hungría, animándose a la Dieta de Klausenburg (Cluj) a que tome la iniciativa para realizarla. El 29 de mayo de 1848 la Dieta, con el voto favorable de los sajones (que pronto se arrepienten), aprueba la unión.
Por su parte, los revolucionarios rumanos de Transilvania organizaron el 3 de mayo una Gran Asamblea Nacional en Blaj, a la que acudieron 40 000 rumanos, incluso los revolucionarios Alexandru Ioan Cuza (de la región de Moldavia) y Dimitrie Brătianu (de la región de Muntenia). Redactaron un documento llamado Petiţiunea naţională, donde pedían la independencia nacional de los rumanos de Transilvania, la liberación de los siervos rumanos sin compensación para los nobles, el establecimiento de una guardia nacional rumana, la libertad individual y de expresión. Fue organizado unnacional unitario para todos los rumanos, aunque los revolucionarios de ese tiempo también estaban dispuestos a hacer algunos compromisos.
El Comité Nacional Permanente en Sibiu, y los revolucionarios presentes afirmaron que «Transilvania ya no es Transilvania, es simplemente Rumania».​ Eso se refería al ideal de entonces de crear un Estado. 
El extremismo del nuevo gobierno húngaro, opuesto a la más mínima concesión al resto de las nacionalidades, hace que estas se alíen con la corte reaccionaria.
Los nobles húngaros no querían abolir la servidumbre y organizaron un ejército que atacó a las fuerzas rumanas de Transilvania, mandadas por Avram Iancu. Iancu logró varias victoriasy recibió promesas del emperador austriaco Francisco José I de que las demandas rumanas de derechos serían satisfechas.
Mientras, el dirigente húngaro Luis Kossuth instaura tribunales revolucionarios que ejecutan, sin juicio, a miles de supuestos opositores del nuevo régimen. Su represión de los sajones transilvanos es feroz, llegando a disgustar a sus propios generales.
Para cuando, en julio de 1849, el parlamento, ya en Szeged, sin posibilidad de llegar a acuerdo alguno con el emperador y a la espera de la intervención rusa a favor de este, redacta una ley que concede a las nacionalidades extensos derechos lingüísticos y religiosos, es demasiado tarde: los magiares no cuentan con crédito entre las mismas y su participación en la guerra se vuelve superflua ante la presencia del ejército zarista del Imperio ruso.
La reacción
El gobierno reaccionario que se implantó tras el aplastamiento de la revolución entre 1849 y 1859 se basó en el centralismo, el clericalismo y la germanización del Imperio, ignorando las aspiraciones nacionalistas.
La vuelta al gobierno constitucional después de las derrotas en Italia hacen resurgir la Dieta en 1861, a la que no acuden los húngaros alegando que la unión con Hungría de 1848 la hace imposible.​ Sajones y rumanos cuentan con el poder por primera vez y aprueban una serie de medidas para lograr el reconocimiento de la nación rumana, su idioma y de sus iglesias en igualdad con las demás.En 1865 la Dieta regresa de Sibiu a Cluj y la modificación del censo vuelve a asegurar la mayoría magiar, acción motivada por la negociación entre el emperador Francisco José y la nobleza húngara. ​ La nueva Dieta solicita el reconocimiento imperial de la unión con Hungría, a pesar de la oposición rumana y la postura ambigua de los sajones.
Reunificación con Hungría
Con el Compromiso Austrohúngaro entre Francisco José I y los nobles húngaros, Transilvania pasa definitivamente a formar parte de Hungría. La unión, consumada por la Ley XLIII de 1868, aseguraba en teoría la igualdad de los ciudadanos, sin discriminación por raza o religión, pero la práctica no fue tan igualitaria.
Aun así, el censo llevado a cabo por las autoridades1910 mostró que los rumanos eran la mayoría en el territorio que después de 1918 pasó a formar parte de Rumania. ​
Edad Contemporánea
En diciembre de 1918, después de la victoria de la Triple Entente en la Primera Guerra Mundial, la Gran Asamblea Nacional de Alba Iulia, que representaba a todos los rumanos de Transilvania, Banato y Ţara Ungurească (el territorio entre Transilvania y el río Tisza), decretó la unión con Rumanía de todos los territorios con mayoría de población rumana. La Asamblea decidió también la creación de un Gran Consejo Nacional Rumano para representar a las tres provincias antes mencionadas y defender a la nación rumana «en cualquier momento y en cualquier lugar, frente a cualquier nación del mundo».​
La unión con Rumania, apoyada también por los sajones (alemanes) de Transilvania,​ obtuvo el reconocimiento de las potencias de la Triple Entente el 4 de junio de 1920, con el Tratado de Trianon, aunque la frontera con Hungría quedó establecida más al este que lo pedido inicialmente. Para el momento del tratado de Trianon, la población rumana en Transilvania alcanzaba el 55 %, la húngara el 31 % y la alemana el 10 %.
Según Elek Fényes, importante investigador húngaro en la estadística descriptiva, se puede afirmar que entre 1830-1840, un 62,3 % de la población de la Transilvania de hoy era rumana, mientras que el 23,3 % de la población tenía el idioma húngaro como lengua materna. Se estima que, en el tiempo del censo de 1869, el 59 % de la población transilvana era rumana, mientras que el 24,9 % era húngara. Árpád Varga explica que la tasa de crecimiento de los húngaros en Transilvania fue el doble frente a la de la población global de Transilvania, debido a la política de magiarización que se puso en práctica entre la creación del dualismo austrohúngaro (1867) y la primera guerra mundial.
Hungría mantuvo sus reivindicaciones sobre el territorio, y en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial, el norte de Transilvania, con una superficie de 44 030 km² y una población de 578.100 habitantes (según el censo húngaro de 1941) fue otorgado a Hungría por el Segundo arbitraje de Viena de las potencias del Eje Roma-Berlín-Tokio, el 30 de agosto. En el sur de Transilvania permanecieron más de 2 millones de rumanos. El historiador Keith Hitchins resumió de la siguiente manera la situación creada por el Arbitraje en su libro Rumania: 1866-1947, Oxford University Press (Oxford History of Modern Europe), 1994:
Lejos de resolver el asunto, el Arbitraje de Viena sólo consiguió empeorar las relaciones que había entre Rumania y Hungría. No consiguió separar a todos los rumanos de todos los húngaros. Entre 1 150 000 y 1 300 000 rumanos, mejor dicho, entre el 48 % y más del 50 % de la población del norte de Transilvania (dependiendo de la estadística que se tome como referencia) se vieron incorporados a Hungría, mientras que 500 000 húngaros siguieron viviendo en el sur de Transilvania, en Rumania.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el territorio cedido por el Eje fue devuelto a Rumania. Después de la caída del régimen de Ceausescu, Transilvania se ha convertido en la región más dinámica del país desde el punto de vista económico, social y político. En la actualidad, el 18 % de la población de Transilvania sigue perteneciendo a la etnia húngara, siendo mayoritarios en los distritos de Covasna y Harguita.
Geografía
La región es una meseta elevada, esta casi totalmente rodeada por las ramas Meridionales (o Alpes de Transilvania), Orientales y Occidentales (Montes Apuseni) de los Montes Cárpatos. Las montañas rodean la región como una pared y en varios lugares avanzan hacia el interior. Los  
principales ríos (Tisza, Muresh, Târnava, etc.) son afluentes del Danubio.
Cabe destacar dos sectores bien diferenciados en la meseta: el sector norte, menos elevado, y conocido como Llanura Transilvana, donde abundan las lagunas, y el sur, más elevado, accidentado por profundos valles.
La meseta tiene una altitud de 300-500 m sobre el nivel del mar.
Transilvania limita al norte con la región histórica de Maramureş, al noreste con la de Bucovina, al este con la de la Moldavia rumana, al sur con la de Muntenia y la de Oltenia, y al oeste con la del Banato rumano y la de Crişana.
División administrativa
Maramureș
El área total del histórico voivodato es de 55 146 km².[31][32]​ Las regiones concedidos a Rumania en 1920 cubrían 23 condados incluyendo cerca de 102 200 km² (entre 102 787 y 103 093 km² según fuentes húngaras y 102 200 km² en documentos rumanos contemporáneos). Hoy en día, debido a las diversas reorganizaciones administrativas, el territorio abarca 16 condados (en rumano: judeţ), con una superficie de 99 837 km², en el centro y el noroeste de Rumania.
Los 16 condados son: Alba, Arad, Bihor, Bistrita-Năsăud, Braşov, Caraș-Severin, Cluj, Covasna, Harghita, Hunedoara, Maramureş, Mureș, Sălaj, Satu Mare, Sibiu, y Timiş.
Las ciudades más pobladas, según el censo de 2011, son:​
Transilvania:
Cluj-Napoca (324 576)
Brașov (253 200)
Sibiu (147 245)
Târgu Mureș (134 290)
Banat:
Timișoara (319 279)
Reșița (73 282)
Crișana:
Oradea (196 367)
Arad (159 074)
Maramureș:
Baia Mare (123 738)
Satu Mare (102 411)
Economía
La Transilvania como núcleo del voivodato medieval tiene una superficie de 57 000 km² aproximadamente, pero 99 837 km² incluyendo a Crişana, Maramureş y el Banato rumano. Su suelo es adecuado para el cultivo de frutas, cereales y remolacha azucarera. También se produce vino y se cría ganado. Transilvania es rica en minerales como el oro y la plata, así como la sal y el carbón.
Transilvania produce alrededor del 35 % del PIB de Rumanía y tiene una renta per cápita de alrededor de

US$ 11 500, lo que supone un 10 % más que el promedio del país.
Está habitada mayoritariamente por rumanos (75 %). También existen minorías de húngaros (20 %), gitanos (3,3 %) y alemanes (0,7 %).
Cultura
La cultura de Transilvania es compleja, debido a su variada historia. Su cultura ha estado ligada históricamente tanto a Europa Central como a Europa sudoriental; y tiene importantes influencias húngaras (ver: Húngaros de Rumania) y alemanas.
Con respecto a la arquitectura, el estilo gótico de Transilvania se conserva hasta nuestros días en monumentos como la Iglesia Negra de Braşov (siglos XIV y XV) y varias otras catedrales, así como el Castillo de Bran en el condado de Braşov (siglo XIV), el castillo de Hunyad en Hunedoara (siglo XV).
Escritores notables como Emil Cioran, Lucian Blaga, George Coşbuc, Octavian Goga y Liviu Rebreanu nacieron en Transilvania. Este último escribió la novela Ion, que presenta al lector una descripción de la vida de los campesinos e intelectuales de Transilvania a finales del siglo XX.
( De Wikipedia y otras fuentes)

viernes, 5 de octubre de 2018

Periplo estival 2018.- Del Mediterráneo al Estrecho de Malaca.-VIVENCIAS EN MALASIA Y SINGAPUR (15)

XVI.- EL RETORNO A VALENCIA, CON ETAPAS EN KUALA LUMPUR Y ÁMSTERDAM
Y por fin emprendimos la "vuelta a casa", desde el aeropuerto de Singapur (repito, una maravilla de grandiosidad, cuidado y eficacia), al que nos desplazamos en taxi desde el hotel en el centro de la ciudad. 
Hubo que madrugar algo, porque había que concluir el check-in con una antelación mínima de una hora, por lo que a las 6'45am subíamos al taxi que nos llevó al aeropuerto en unos 25 minutos, pese al ya intenso tráfico. 
Aunque ya habíamos efectuado el check-in con antelación, nos faltaba facturar las pequeñas maletas y tuvimos que perder tiempo realizándolo y pagando los suplementos correspondientes. 
El vuelo de Air Asia (confortable avión Airbus 320, aunque con estrechez entre los asientos) duró menos de una hora, y sobre las 10'30pm ya estábamos en Kuala Lumpur aeropuerto (terminal 1), donde
cumplimentamos los trámites de pasaportes, y decidimos emplear el tiempo que mediaba hasta la salida del vuelo de KLM, a las 23'20, volviendo a la ciudad de Kuala Lumpur, previo depositar loas maletas en la consigna. (¡Menuda perturbación iba a acarrearnos ello unas horas más tarde!)
En el exterior de la terminal subimos al autobús regular que nos llevó hasta la estación de autobuses
de KL (la KL Sentral), y allí optamos por servirnos del autobús gratuito que, por diversas rutas, recorre la ciudad. 
El problema fue identificar en el plano que llevábamos los lugares por los que íbamos pasando, y a base de preguntar a los conductores y a gentes en los comercios (¡qué amables fueron todos!) alcanzamos a saber que estábamos en la Jalan Raja Muda Abdul Aziz, y una amable dependienta de una óptica, como le preguntáramos cuál era la mejor manera de dirigirnos a  la zona ya conocida por nosotros de Jalan Bukit Bintang, nos aconsejó que nos sirviéramos del monorail no lejano y que nos llevaría hasta la estación de Bukit Bintang. 
Hasta el cajero que cobraba a la entrada del monorail hubo de ayudarnos para validar los billetes, pero finalmente pudimos experimentar la comodidad de ese medio de transporte, porque, libre del tráfico, llega con cierta facilidad a los puntos, pese a que su velocidad es más bien reducida. 
El monorail, de dos vagones solamente, iba repleto de gentes de todas las etnias (algo muy normal en Malasia) y nos permitió llegar a la zona de Jalan Bukit, la de los múltiples restaurantes, que estaba empezando a animarse y en las que los restaurantes ya comenzaban a montar sus terrazas. 
El problema es que comenzó a llover, y como en Malasia se sabe cuándo comienza el meteoro pero nunca cuándo termina, optamos por acogernos al interior del mismo restaurante en el que habíamos estado cuando eramos recién llegados de España. 
Comimos...pues...lo de siempre...pescados al grill, vegetales pochados y arroz, eso sí, sin picantes, con unas cervezas. Y como la lluvia pareció calmarse, después de reposar la comida, volvimos al monorail,
que nos podía llevar hasta la estación de autobuses KL Sentral. 
Eran las cinco y media de la tarde al subir al autobús en dirección al aeropuerto, pero cuando preguntamos si el vehículo nos llevaba a la salida de la aerolínea KLM, se nos dijo que eso era la terminal 2 del aeropuerto, y tomamos el bus hacia ese punto. 
Al salir a la autopista nos vimos envueltos en un
enorme atasco, que nos retuvo más de una hora, de forma que llegamos a la terminal 2 sobre las siete de la tarde. 
Nuestra sorpresa, nuestra estupefacción, fue que nuestros equipajes los habíamos dejado en la consigna de la terminal 1, distante unos ¡15 kilómetros!, así que hubimos de apresurarnos, coger el tren entre terminales y por fin rescatar los equipajes, mientras el tiempo corría (ya eran las 20'30) y nosotros habíamos de volver a la terminal 2, lo que hicimos en un bus gratuito de interconexión. Y al fin, alrededor de las 21 horas ya estábamos cumplimentando los trámites de pasaportes (bastante ágiles) y facturando los equipajes, por lo que aun nos restaba casi hora y media para entrar en la sala de embarque. 
No obstante, como el aeropuerto era también inmenso, optamos por dirigirnos en el monorraíl interior a las proximidades de esa sala, en la que poco a poco se acumularon las más de cuatrocientas personas de nuestro vuelo. 
Con bastante puntualidad se despachó el control de equipaje de mano y unos treinta minutos antes de la hora de salida ya estábamos en el avión Boeing 777,
en el que esta vez nos habían correspondido, a mano izquierda saliendo, los tres asientos juntos en la fila 37, desde la ventanilla. 
El vuelo despegó con puntualidad, y ya estábamos otra vez dispuestos a permanecer casi trece horas cruzando medio mundo, por la ruta (que visionábamos en la pantallita del respaldo del asiento anterior) de toda Malasia --oeste-- sobre Penang y Langkawi, Tailandia, cruzando el Mar de Andamán y el Océano Índico hasta la India, en la que sobrevolamos  Calcuta, para seguir la ruta por Nepal, Tayikistán, Uzbekistan, Rusia (no lejos de Volvogrado) y sur de esta nación, en dirección a Bielorrusia, y sobre Polonia alcanzar Alemania por Hamburgo. 
El vuelo fue todo lo cómodo que puede ser un viaje en el que durante más de doce horas hay que permanecer sentado, con las pausas de la cena (como a la ida, abundante y buena, aunque con idénticos ingredientes), y el desayuno, cuando faltaba una hora y media para la arribada.
Era posible descabezar un sueño "a medias", porque aunque la cabina del avión estaba en penumbra, la pantallita de enfrente invitaba a seguir el camino. 
Con adelanto sobre el horario previsto, alrededor de la 5'45 am, nuestro avión aterrizó en Ámsterdam, donde el control de pasaportes fue muy liviano (ya estábamos en territorio de la UE), por lo que nos planteamos si desplazarnos a Ámsterdam y dar una vuelta por ella y desayunar de nuevo allí, o si quedar en la terminal. Y optamos por esto último, no solamente por el escarmiento que habíamos tenido en Kuala Lumpur, sino porque nos apetecía poco tener que coger el tren hasta Amsterdam Central, y regresar y, en fin, estar pendiente de los horarios de nuevo. 
Héte aquí que nos dedicamos a recorrer, casi una por una, todas las tiendas, comprobando las baraturas
que habíamos visto en Malasia, y, en definitiva, haciendo tiempo hasta la salida de nuestro vuelo de Transavia a Valencia, 
Aún repetimos desayuno, pero muy frugal, y acudimos a la zona de embarque, repleta de viajeros y con tiendas sugestivas y caras. 
Era mediodía y media hora cuando se llamó al embarque, y con unos treinta minutos de retraso emprendimos el tour aéreo final hasta Valencia. 
Este trayecto se nos hizo interminable, porque ya
estábamos cansados de tanto avión y porque nuestras posaderas estaban cercanas a la congestión, de tanto estar sentados. 
Por fin, eran las 15'35 horas, cuando la nave tomó tierra y aunque la retirada de equipajes se demoró
algo (porque venían de fuera de la UE), un taxi nos llevó a nuestros domicilios de Valencia, que nos parecieron lo más bonito y atractivo del mundo.
Aún hubo que adquirir en el supermercado próximo algunos alimentos esenciales para el día, y después una reparadora siesta en el sofá nutrió nuestros ánimos para comenzar a rememorar el extraordinario viaje que habíamos tenido la dicha de vivir. 
Comenzaban así los recuerdos, esos que a lo largo de todas estas entradas he tratado de recoger, para nuestro solaz y para la información y tal vez envidia de los lectores. 
Gracias por el seguimiento, y seguiremos narrando nuestras "Experiencias viajeras", "DE ACÁ PARA ACULLÁ"
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

jueves, 4 de octubre de 2018

Periplo estival 2018.- Del Mediterráneo al Estrecho de Malaca.-VIVENCIAS EN MALASIA Y SINGAPUR (14-3)



XV.- ÚLTIMO DÍA EN SINGAPUR (14-3)
La noria de Singapur
La Singapore Flyer es la noria mirador más alta del mundo. Mide 165 metros de altura. Fue inaugurada el 11 de febrero de 2008, y abierta al público el 1 de marzo. 
La atracción supera al mirador de Londres London Eye en 30 metros y a la Estrella de Nanchang, la noria más grande hasta la apertura del Singapore Flyer, en 5 metros. 
El Singapore Flyer cuenta con 28 'cápsulas' del tamaño de un autobús urbano con una capacidad para 28 personas que permite a los pasajeros caminar alrededor sin sentir ninguna vibración durante los 30 minutos de rotación. 
La noria permite disfrutar a los visitantes de las vistas de la bahía de Singapur y los puntos más característicos de la ciudad, y en días claros los países vecinos, Malasia e Indonesia. 
Responsables de Great Wheel Corp han señalado que esperan tener 10 millones de pasajeros al año.

La arquitectura de Singapur presenta un amplio espectro de influencias y estilos de diferentes sitios y periodos. Abarcan desde estilos eclécticos y formas
Ópera china
híbridas del periodo colonial hasta las tendencias de la arquitectura contemporánea incorporando elementos modernos de diversas partes del mundo. Tanto en sus aspectos estéticos como tecnológicos, la arquitectura de Singapur puede ser dividida en un periodo colonial más tradicional anterior a la segunda guerra mundial, y el periodo principalmente moderno posterior a la guerra y posterior al periodo colonial. 
La arquitectura tradicional de Singapur incluye casas malayas vernáculas, negocios locales híbridos y cabañas black and white bungalows, un espectro de sitios para orar que reflejan la diversidad étnica y
religiosa de la ciudad estado como también la arquitectura colonial cívica y comercial en los estilos europeos neoclásico, gótico, palladiano y renacentista
La arquitectura moderna en Singapur comienza con el estilo transicional Art Decó y la llegada del hormigón armado como material constructivo preferido. El estilo de arquitectura moderno internacional fue popular entre las décadas de 1950 a 1970, especialmente en los complejos habitacionales de viviendas públicas. El estilo de
arquitectura Brutalista fue popular en la década de 1970. Estos estilos coincidieron con los periodos de gran renovación urbana y auge de construcción en la historia de Singapur, y por lo tanto esos son estilos arquitectónicos muy comunes de observar en la isla. Entre las obras arquitectónicas más significativas de este periodo se encuentran los Pearl Bank Apartments de Tan Cheng Siong, y el People's Park Complex y Golden Mile Complex de Design Partnership. 
Los experimentos de arquitectura postmoderna, tanto en los modos 'historicista' y deconstructivista hicieron su aparición en la década de 1980, si bien el estilo fue algo apagado en cuanto a su expresión. Otra tendencia arquitectónica fue el redescubrimiento del legado arquitectónico de Singapur, que dio lugar a un activo programa de conservación como también a una industria floreciente de restauración de edificios históricos, a menudo adaptándolo a nuevos usos. Un ejemplo reciente es el National Museum of Singapore
Un área importante de innovación local ha sido el intento de desarrollar una forma de arquitectura moderna apropiada para el clima tropical de
Singapur. Este tratamiento a la arquitectura se puede rastrear a sus orígenes en las casas malayas vernáculas y a los experimentos de los arquitectos británicos coloniales y los primeros arquitectos nacionalistas para definir una auténtica arquitectura local utilizando métodos constructivos modernos. En la década de 1980 y especialmente a finales de la década de 1990, ello condujo a una proliferación de lo que se podría denominar arquitectura 'tropical moderna', o arquitectura neoclásica. La misma comprende un retorno a las formas limpias y simples rectilíneas modernistas, junto con un énfasis en una parquización exuberante y sistemas de sombra delicados mediante persianas de madera o de metal en vez de las paredes modernistas de vidrio, que absorben y capturan el calor solar. Estos esfuerzos arquitectónicos han tomado nueva relevancia y urgencia a causa de las preocupaciones por el calentamiento global, el cambio climático y la sustentabilidad medioambiental, especialmente dado que el aire acondicionado es uno de los mayores consumos eléctricos de Singapur, siendo la electricidad producida principalmente mediante el uso de combustibles fósiles
(De Wikipedia y otras fuentes)

El último día de nuestra prevista estancia en Singapur decidimos dedicarlo a recorrer aquellos lugares y zonas que nos habían dejado mejores impresiones y en las que deseábamos conocer con más detalle algunos puntos o adquirir algunos regalos. 
Eso sí, decidimos utilizar el transporte público, concretamente los autobuses urbanos, cuya red, por lo que habíamos leído, era amplia y cubría casi toda la ciudad. Lo más curioso era que el conductor no llevaba dinero para devolver cambio, por lo que si se pagaba en dinero había quer entregarle el importe exacto o perder el exceso. Lo mejor era una especie de "bono bus".
Enfrente de nuestro hotel, en la calle Bencoolen, subimos al bus de la línea 147, que recorrió toda la zona cercana a Merlion y barrio financiero, hasta llevarnos a la New Bridge Road, tangente con Chinatown. donde queríamos repasar por las tiendas para adquirir algunos regalos.

Nos volvió a sorprender la abundancia de tiendas (casi todo era comercial) y desde luego la Food Street, casi solo de restaurantes, aunque no dejaban de ser pintorescas las tiendas en las que se anunciaban sastres que diseñaban trajes y vestidos de ceremonia. 
Las mujeres de nuestro grupo casi se agotaron volviendo a revisar todas las tiendas de los chinos, y demostrando una vez más que ellas precisaban ver mil tiendas para al final comprar alguna pequeñez o nada. 
Pero a la hora de la comida, en la Smith St, más conocida como Food Street, elegimos un restaurante chino en el que hallamos la posibilidad de pescados y
verduras, más el consabido arroz frito, lo que nos permitió comer razonablemente y a precios moderados (cerveza incluida), y seguidamente tomar un café en una terracita al comienzo de la calle que se anunciaba como tal, ya que no era fácil hallar café, por la predominancia del té de muchas clases. 
Terminado el condumio y el café, y después del enésimo “repaso” a las tiendas chinas, salimos a la New Bridge Road, abarrotada de gente, y tomamos de nuevo el autobús 147, en el que recorrimos Hill St., visionando la Cathedral of God Shepard, casi sumergidos entre altísimos edificios de mil modernas formas, con jardines colgantes, que nos dejaron maravillados. 
Finalmente el bus urbano nos llevó hasta Selegie Rd,
cercana a nuestro hotel, desde donde paseamos para visitar el templo hindú Sri Krishnan, para volver a la zona cercana al Summer View Hotel, en la que cenamos de nuevo pescados, vegetales y arroz. 
Nos recogimos pronto en las habitaciones, porque al siguiente día estaba previsto nuestro vuelo hasta Kuala Lumpur, para desde esta capital emprender el regreso a Valencia, vía Amsterdam. 
Desde luego, Singapur nos había deleitado e impresionado, hasta el punto de que nos conjuramos para volver. 
Mención aparte merece la experiencia de subir a la noria gigante, la Singapore Flyer, que nos permitió gozar de los momentos y las vistas más maravillosas de la ciudad, porque a la amplitud de cada vagón se unió la cambiante perspectiva y el panorama cada
vez más absorbente, conforme la cápsula iba ascendiendo lentamente, y así, como estaba anocheciendo al tiempo, los colores, las luces, las figuras iban sucediéndose de manera casi mágica, hasta generar un embeleso indescriptible. 
El remate fue visionar el circuito urbano de la carrera de Fórmula 1 de Singapur, que se abría a nuestros pies, muy iluminado, y en el que se estaba
trabajando para la carrera que iba a celebrarse una semana más tarde.
Aun entreverada entre tantas bellezas y visiones, la excursión o visita de Singapur desde la noria resultó algo impresionante e inolvidable. 
Como lo estaba siendo todo el viaje.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

miércoles, 3 de octubre de 2018

Periplo estival 2018.- Del Mediterráneo al Estrecho de Malaca.-VIVENCIAS EN MALASIA Y SINGAPUR (14-2)

XV.- SINGAPUR, circuito y visitas en la ciudad (14-2)

CHINATOWN Como toda gran ciudad que se precie, Singapur también posee su barrio chino particular, siendo éste uno de los más importantes y visitados por los turistas y dividido en cinco distritos: Telok Ayer, Bukit Pasoh, Tanjog Pagar, Kreta Ayer y Ann Siang Hill. El barrio de Chinatown de Singapur tiene muchos puntos de interés y lo primero que llama la atención es la calle Pagoda street, llena de restaurantes, tiendas, turistas y souvenirs y con decoración típica china, es decir, llena de farolillos rojos.
 El barrio de Little India de Singapur, formado inicialmente por gente tamil originaria del sudoeste de India, se puede bautizar como “light little India” por la extrema limpieza, la ausencia de monos y mierda (sic) de vaca, y la baja densidad de población que lo hacen parecer un sucedáneo. Sus calles huelen menos y sus habitantes son mucho más discretos a la hora de quedarse mirando al personal,
pero para ser honestos sus gopurams, sus puestos de música de Bollywood y las tiendas llenas de telas de colores y especias, consiguen transportar al subcontinente. Pese a ser el barrio indio, hoy en día está formado por una curiosa amalgama cultural y aparte de templos hindús hay templos budistas y mezquitas.
El barrio Kampong Glam de Singapur se encuentra al norte del río y antes de la colonización británica, en 1819, la zona fue el hogar de la aristocracia malaya de la ciudad. Pese que con el
paso de los años muchos musulmanes se fueron a otros barrios, hoy en día se conoce a este barrio como “musulmán” debido a su historia y a que en él se encuentra la Mezquita del Sultán. Es un barrio bastante más pequeño que los anteriores pero vale la pena dar un paseo por sus calles Arab Street, la peatonal Bussorah Street o Haji Lane, la más estrecha de Singapur. 
MERLION La estatua de este extraño animal medio pez medio león que se encuentra a los pies del emblemático hotel Marina Sands y es el símbolo de la ciudad de Singapur. Es tanta la fama de Merlion que los turistas se acumulan y se dan codazos por sacarse una foto con esta escultura que lanza agua de la bahía.
GARDENS BY THE BAY Está situado en la bahía y está formado por varios jardines. El más conocido es el Supertree Grove, con árboles artificiales a los que se puede trepar y que se iluminan de noche formando un espectáculo musical y visual, pero esconde otros tesoros menos populares y muchísimo más atractivos: una cúpula con una colección de flores de todo el mundo, un bosque, cascadas,  lagos y diversos jardines con plantas tropicales o del desierto.
Marina Bay Sands es un edificio formado por tres enormes rascacielos con una piscina infinita en su parte más alta que une las tres torres. En su interior
hay un hotel, un centro comercial, un casino, teatros e incluso museos. Lo mejor es subir a la última planta al atardecer, donde se encuentra el Sands Skypark, nada más y nada menos que a 56 pisos de altura. Desde allí se tiene una panorámica de la ciudad que deja sin aliento
DISTRITO FINANCIERO
Paseando por las grandes avenidas del distrito financiero uno se siente insignificante y no porque sea donde se “maneja el cotarro” sino porque lo que más abunda en este barrio son los enormes rascacielos de oficinas que se levantan hacia el cielo.
Pese a no ser un punto turístico de la ciudad merece la pena dar un paseo por esta jungla de asfalto, sobre todo si la visita a Singapur forma parte de un viaje más largo por el sudeste asiático, pues es un escenario completamente diferente.
(De Internet, De “Con 10 años mochila” y guía para el viajero independiente” y otras fuentes)

Después del primer vistazo a la ciudad de Singapur, el segundo día de nuestra estancia programamos hacer un tour por toda la ciudad, viajando primeramente en el autobús turístico Hop-on Hop-off, que ofrecía tres distintas (aunque a veces coincidentes en ciertas zonas) rutas. 
Tomamos enfrente de nuestro hotel, en la calle Bencoolen, el autobús de la ruta roja, y desde su piso superior en parte descubierto vislumbramos la zona de la Esplanade, para bordear City Hall y llegar a la Raffles Place (así denominada en honor al fundador de la ciudad, el británico Raffles), siguiendo entre
colosales edificios, a cual más original y moderno, hasta la Neil Rd, donde se halla Chinatown
Descendimos del bus para visitar el espectacular templo Buddha Tooth Relic, de bellas formas exteriores (cual una pagoda) y muy concurrido en su interior, en el que se hallaba muchísimas imágenes grandes y pequeñas y donde los fieles efectuaban ofrendas sin cesar. Muy interesante contemplar las indumentarias, costumbres y ceremonias de las gentes.
De allí pasamos a visitar el templo hindú Sri Mariamman, bien distinto, y a pasear por las distintas calles del barrio, con muchísimos restaurantes y tiendas, que visitamos más que menos, sorprendiéndonos de las baraturas y las ofertas de 3x1, 5x1 y 10x1, y seguimos a la Smith Street, denominada para turistas como Food Street, ya que en ella se encuentra una enorme variedad de
restaurantes de todo tipo, ofreciendo pescados, mariscos, carnes, sopas y una amplia gama de comidas a precios asequibles. Solamente recorrer la calle es ya gozar de todo un espectáculo. 
Seguimos pendoneando por unas y otras calles contemplando las tiendas y llegamos inclusive a tomar un helado de patata, que por cierto estaba delicioso, para retornar al autobús turístico en la New Bridge Rd (concurridísima y con muchas líneas de autobuses y estaciones de metro), y allí alcanzamos de nuevo la línea roja del bus turístico, para dirigirnos a la zona Raffles, y allí mudar  a la línea azul, que nos llevó hacia Rochor Rd y Little India,
donde nos apeamos para recorrerla y tomamos un te, para visitar las tiendas, en las que se ofrecía a precios asequibles vistosas y bien confeccionadas indumentarias y complementos. 
Volvimos a nuestro hotel paseando por Sungei Rd y comprobando la limpieza y orden de todas las calles y barrios, hasta que en las proximidades del hotel recalamos en un restaurante chino que nos ofreció un sabroso Red Snaper al vapor. 
El día se había consumido casi sin darnos cuenta,
aunque por el calor y los esfuerzos optamos por recogernos en el hotel para acometer el último día. 
Estábamos impresionados gratamente por la modernidad de la ciudad y la forma de hacer compatibles el progreso y la tradición, mediante la convivencia de gentes de diferentes etnias. Todo un ejemplo.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA