THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA

THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA
La magnificencia del paisaje en The Monument Valley, la belleza del entorno, las reminiscencias de un pasado de tantos y tantos viajeros que cruzaron el Far West, protagonizando aventuras míticas entre las tribus indias y buscando un futuro mejor...Y al igual que esa ruta invita a seguir hasta más allá del horizonte, hasta el infinito, el Monument Valley, suscitando mil experiencias viajeras y recuerdos, se convierte en el icono de este blog que pretende rememorar las emociones y experiencias del conocimiento de nuevas tierras, nuevas culturas y nuevas gentes. Sin descartar que invada la nostalgia evocando vivencias personales de épocas ya pasadas pero nunca olvidadas.

viernes, 7 de agosto de 2015

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- VII NORTE DE PORTUGAL, SERRA DO GERÊS Y CUENCA DEL RÍO LIMIA


Chaves es una ciudad portuguesa en el Distrito de Vila Real, Região Norte y subregión do Alto Trás-os-Montes, con cerca de 19.300 habitantes.
Es la sede de un municipio con 590.42 km² de área y 44.186 habitantes (2006), subdividido en 51 freguesias. El municipio está limitado al Norte por la provincia española de Orense (Galicia), el Este por los municipio de Vinhais, al Sureste por Valpaços, al Sudoeste por Vila Pouca de Aguiar y al Oeste por Boticas y Montalegre. La ciudad de Chaves se encuentra situada junto al río Tamega.
(De Wikipedia y otras fuentes)
 
La Serra do Gerês (en gallego, Serra do Xurés) es una sierra con la segunda mayor elevación del Portugal Continental. Tiene su cumbre en 1548 msnm de altitud (Pico da Nevosa, en la frontera con Galicia), según el Instituto Geográfico do Exército. Forma parte del sistema montañoso de Peneda-Gerês. El macizo de la sierra de Gerês está incluido dentro del Parque Nacional de Peneda-Gerês. En esta sierra se encuentra el Alto do Borrageiro, con 1.430 metros de altitud.
(De Wikipedia y otras fuentes)

Montalegre es una villa portuguesa en el Distrito de Vila Real, se ubica dentro de la Região Norte y subregión de Alto Trás-os-Montes, con cerca de 1.800 habitantes.
Es la sede de un municipio con 806,19 km² de área y 12 762 habitantes (2001), subdividido en 36 freguesias. El municipio limita al norte con España, al este con Chaves, al sureste con Boticas, al sur con Cabeceiras de Basto, a sudoeste con Vieira do Minho y al oeste con las Terras de Bouro.
El concelho de Montalegre es uno de los dos concelhos de Barroso. Un poco más del 26.26% de la superficie del concelho forma parte del Parque
Nacional da Peneda-Gerês, siendo de los concelhos que lo integran el que contribuye con la mayor área para el Parque (21.174 ha, o 211,74 km²).
(De Wikipedia y otras fuentes)

 Pitões das Júnias es una freguesia portuguesa del concelho de Montalegre, con 36,89 km² de superficie y 201 habitantes (2001). Su densidad de población es de 5,4 hab/km².
Localizado en pleno Parque Nacional de la Peneda-Gerês, en el bonito ayuntamiento de Montalegre, «Pitões das Júnias» es una de las más tradicionales y pintorescas aldeas transmontanas, que han ido consiguiendo mantener a lo largo de los siglos su pequeña población y el aspecto medieval, de su construcción en piedra, siendo uno de los principales atractivos turísticos de esta región en los meses de verano.
El origen de esta aldea se confunde con el del Monasterio de «Santa Maria das Júnias», localizado la fecha grabada en el muro de la iglesia. Se sabe que la incorporación en la importante Orden de Cister ocurrió en el siglo XIII, siendo este el establecimiento cisterciense más aislado del que se tiene conocimiento.
(De Wikipedia y otras fuentes)
 ...
El río Limia (Lima en portugués) es un río internacional que fluye por España y Portugal y desemboca en el océano Atlántico en Viana do Castelo. Tiene una longitud total de 108 km.
El río Limia nace a 975 m de altitud en el monte Talariño, en la provincia de Orense. Su curso gallego es de 41 km; en este tramo, el río tiene muchas denominaciones locales, como Talariño, Freixo o Mourenzo, aunque el nombre oficial es río Limia. Pasa por las comarcas de La Limia y de La Baja Limia y la villa de Xinzo de Limia, terminando su curso español por la árida sierra da Peneda.
Entra en Portugal en la freguesía de Lindoso, y pasa por los municipios de Ponte da Barca, Ponte de Lima y Viana do Castelo, donde desagua en el océano Atlántico.
Este río fue llamado Lethes por los antiguos romanos, al confundirlo con el legendario río Lete (río del Olvido) del Hades, de la mitología romana, el cual se creía que tenía la propiedad de borrar la memoria de quienes lo cruzaban. En 138 a. C., el general romano
Décimo Junio Bruto intentó deshacer el mito, que dificultaba las campañas militares en la zona. Se dice que cruzó el río Limia y entonces llamó a sus soldados desde el otro lado, uno a uno, por su nombre. Éstos, asombrados de que su general recordara sus nombres, cruzaron también el río sin temor, acabando así con su fama de peligroso. En sus orillas construyeron el campamento de Aquis Querquennis del que se conservan restos actualmente. (De Wikipedia y otras fuentes)

Para nuestra siguiente etapa teníamos marcado el objetivo de desplazarnos hasta el norte de Portugal, adquirir el extraordinario bacalao que se vende en el país vecino, y de paso, hacer una “escapadita” por el norte del territorio luso.
Escogimos dirigirnos por la carretera OU-533, por Viana do Bolo, hasta A Gudiña, donde tomamos la A-52 en dirección Ourense hasta llegar a la villa de Verín, en la que desviamos por la N-532 hasta penetrar en Portugal, punto en el que eludimos viajar por la A-24 del país vecino, porque en éste ahora todas las autopistas son de un complicado peaje (porque hay que conseguir unos boletos en unas máquinas, previo determinar trayecto y tiempo, cuyas máquinas funcionan cuando quieren), y por eso seguimos hasta Chaves por la N-2 portuguesa.
En Chaves, tras dar una vuelta para situarnos, entramos en un conocido hipermercado, en el que, para nuestro gozo, hallamos una gran variedad de bacalao (el llamado bacalhau graudo), de origen en Islandia y Noruega, ya conservado en salazón.
Compramos sendas grandes piezas, con casi ocho kilos de peso, y tuvimos la suerte de que nos las pudieron trocear mediante sierra eléctrica (lo que facilitaba el transporte y hasta el almacenamiento doméstico), y también aprovechamos para agenciarnos unas botellas de Vinho do Porto (el famoso Vino de Oporto), desdeñando la compra del famoso vino verde portugués, porque por el viaje que pretendíamos ese vino iba tal vez a deteriorarse.
Y concluida la adquisición del bacalao, decidimos emprender la ruta hasta la Sierra do Peneda-Gerês, un maravilloso parque natural, que contiene paisajes bellísimos y de naturaleza bien conservada.
De esta manera, por la N-103 llegamos hasta Montalegre, una bella villa situada en la puertas de la sierra, cerca del río Cávado, que pasa por Braga, en Portugal y desemboca en el Atlántico entre Esposende y Ofir.  
En la ruta hallamos un pequeño restaurante muy sencillo, en el que entramos con la pretensión de “comer lo que sea”, y nos hallamos con la grata sorpresa de que el plato del día (prato do dia) era el frango ao churrasco (pollo al churrasco), que es el pollo asado al carbón de origen angoleño --reminiscencia de la época colonial portuguesa--  previo "pintarlo" con salsa de piri-piri (cayena) y que brinda un sabor delicioso.
Devoramos una generosa ensalada y una amplia bandeja de ese frango, con guarnición de deliciosas patatas y sabroso arroz blanco, llevándonos la sorpresa de que tan estupenda comida nos costó ¡seis euros por persona!
Tras el necesario “cafezinho”, proseguimos por la serra do Gerês hasto la zona de los “Pitoes das Junias”, que así se llama por las destacadas protuberancias montañosas que semejan dos erguidos y turgentes pechos de jóvenes (aunque se dice que la denominación proviene de un monasterio), y en cuyo derredor se establece una curiosa vegetación de montaña seca, pese al río, y hay cascadas muy bellas.
Desde la sierra, lo oportuno era regresar a España por una carreterita local que llegaba hasta el embalse de Salas, del río Limia, siguiendo más o menos éste para entrar en Xinzo da Limia, una villa poblada y con historia, aunque seguimos hasta Verín, cuya población hallamos con muy poca vida y nos pareció bastante abandonada, según se nos comentó por el bajón económico que había supuesto años atrás la puesta en uso de la autovía A-52, dejando con poco tránsito la N-520, que cruzaba la villa y entroncaba con el acceso a Portugal.
Ya desde Verín, en parte por la N-520 y en parte por la A-52, alcanzamos A Gudiña, desde donde regresamos hasta Manzaneda por el camino ya tan conocido, entrando con satisfacción al Pazo da Pena, en el que descansamos en el salón del mirador, tomando un parco piscolabis y yendo al rato a reposar después de los casi quinientos kilómetros que habíamos recorrido por carreteras de montaña en una buena parte.
Pero ya teníamos el bacalao y habíamos cubierto otra etapa de las pretendidas.
Había que descansar bien, y a fe que lo hicimos, porque el siguiente día ya nos esperaba el río Sil y la visita a sus cañones. 
Casi nada.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- VI SIGUIENDO EL SIL POR VALDEORRAS

La comarca de Valdeorras está situada en el noreste de la provincia de Orense. Pertenecen a esta comarca los siguientes municipios: El Barco de Valdeorras, La Rúa de Valdeorras, El Bollo, Carballeda de Valdeorras, Laroco, Petín, Rubiana, La Vega y Villamartín de Valdeorras.
Esta comarca pertenece a la Diócesis de Astorga.

Economía

La economía está basada principalmente en la explotación de canteras de pizarra, pero también en la agricultura (vino especialmente) y ganadería.

Historia

La historia del valle de Valdeorras ha estado muy influida por la presencia romana. Sin embargo, existen numerosas pruebas de la presencia anterior a la llegada de los romanos.

Las primeras citas históricas del valle de Valdeorras aparecen en clásicos como Plinio que habla de los Gigurri. Tradicionalmente se han considerado estas tribus astures (Gigurros, y Calubrigensis, de la Gallaecia prerrománica), como las denominaron los griegos antiguos, como los antiguos pobladores de Valdeorras.

La llegada de los romanos cambió sustancialmente el valle. El principal elemento romanizador fue la construcción de la Vía XVIII de la que quedan como muestra varios puentes en la actualidad.

Tras los romanos, que buscaban el oro que había en el río Sil,
llegaron los suevos y los visigodos y posteriormente, la repoblación, el cristianismo y la influencia de las órdenes monásticas. En 1624 se pone en marcha el Monasterio de As Ermitas, que en la actualidad se ha convertido en el más importante lugar de culto de la comarca.

En 1822, esta comarca, junto con la vecina de Trives, perteneció a la provincia de El Bierzo (la Provincia del Vierzo), con la que aun perteneciendo hoy día a provincias diferentes, León y Ourense, mantienen importantes lazos económicos y de servicios. En 1833 se separó la provincia berciana en dos.

A finales del siglo XIX tiene lugar un hecho decisivo para la economía y la historia humana de Valdeorras: el 1 de septiembre de 1883 se abre al tráfico la línea férrea Palencia-A Coruña, quedando el valle comunicado por ferrocarril a la modernidad.

 (De Wikipedia y otras fuentes)


El Barco de Valdeorras (oficialmente desde 1984 y en gallego, O Barco de Valdeorras) es un municipio situado en el extremo nororiental de la provincia de Orense (España). Localizado en el fondo del valle del Sil, bajo la Serra do Eixo, es la cabecera del partido judicial homónimo. Una de las bases de su economía, además de la explotación minera y tratamiento de pizarras, es la producción de vino acogido a la Denominación de Origen Valdeorras. Restos de la cultura romana y prerromana y varios pazos señoriales son los monumentos más destacados del municipio.

Historia

En algunas cuevas de la Sierra de la Lastra se encontraron restos humanos primitivos. En lugares próximos a El Barco hay petroglifos y asentamientos castreños. Los Gegurros, uno de los 22 pueblos que formaban parte del convento asturicense, eran los antiguos pobladores de estas tierras y de ese gentilicio deriva el topónimo actual de la comarca (Val-de-giorres).

La romanización fue intensa en un territorio tan estratégico como rico
en minerales. Entre las Médulas y Montefurado son frecuentes las huellas de la actividad extractora del oro. Por Valdeorras pasaba la Vía Nova (la XVIII del itinerario de Antonino), que unía Braga y Astorga, y otras vías secundarias que obligaron a construir puentes que son testigo de aquella época.

En la Edad Media el Señorío de Valdeorras fue administrado por la nobleza. Condes de Lemos, Marqueses de Villafranca y Condes de Ribadavia fueron marcando sus destinos. La fortaleza del Castro es el referente de aquella época. Esta pequeña villa fue cabeza de jurisdicción hasta comienzos del siglo XIX. Los monasterios de la
vecina comarca del Bierzo y la Orden de San Juan de Jerusalén compartieron con la nobleza la administración de estas tierras. De la Alta Edad Media destaca el complejo románico de San Miguel de Xagoaza, perteneciente a la Orden de Malta.

En 1809 grupos de guerrilleros valdeorrenses bajo el mando del Abad de Casoio impidieron, en Sobradelo, el paso de las tropas francesas del mariscal Soult. A finales de ese mismo siglo, Valdeorras, que estuvo representada en las Cortes de Cádiz por el párroco de Vilamartin, el liberal Ruíz de Padrón, se abre al mundo moderno con el ferrocarril, que llega en 1883, pocos años antes de construirse en El Barco el puente de San Fernando, esencial para mejorar la comunicación de la comarca.

Origen del topónimo

El Barco está situado en la parte suroriental de Galicia, en la comarca de Valdeorras, ocupando parte de la llanura aluvial del río Sil y entre las montañas que limitan su contorno. Esta configuración del terreno es la que puede haber dado origen al topónimo El Barco, a partir de una base prelatina, probablemente céltica, barc o barg (concavidad).

Economía

El Barco basa su economía en la explotación y tratamiento de las
pizarras y en su viticultura. Las pizarras constituyen la base del dinamismo económico y del comercio de exportación, siendo el municipio un importante centro de referencia de la pizarra. Dentro de su producción agroindustrial, el cultivo de la vid ocupa un papel predominante. La adecuada temperatura e insolación, unidas a un suelo adecuado, favorecen su extensión a lo largo de las laderas produciendo un vino de calidad (con las variedades autóctonas de godello y mencía) acogido a la Denominación de Origen Valdeorras. La mayor parte de su producción está cooperativizada y posee una importante comercialización. También es de citar el cultivo de la castaña, el cual adquiere cada vez mayor relevancia.

(De Wikipedia y otras fuentes)


Tras haber  hollado las rutas del norte y oeste de Ourense, decidimos salir desde el Pazo da Pena en dirección a la comarca de Valdeorras, en el extremo oriental de la provincia.

En llegando a la carretera comarcal OU-636, alcanzamos la N-120, poco antes de A Rua  (una población cuyo nombre no puede ser más apropiado, pues se construyó alrededor de una vía, una calle, la propia carretera), siguiendo aguas arriba el curso del río Sil y vislumbrando los viñedos del afamado vino de Valdeorras a ambos lados de la ruta, hasta alcanzar O Barco de Valdeorras, población de tamaño medio, bien configurada arquitectónicamente y que surca el propio río Sil, hasta el punto de que una de sus zonas más bellas y
confortables es el llamado “malecón”, junto al río.

Tras deambular algo en medio de un calor importante, se nos aconsejó la comida en un restaurante (“Piquiño”) situado en el propio malecón, en el que por un barato precio pudimos gozar con platos de la zona, especialmente una carrillera de ternera deliciosa, regándolo con vino blanco de la zona. Muy agradable.

Tras un relativo reposo en el paseo a la sombra de los álamos, reemprendimos la ruta, desandando la N-120, en dirección a Monforte de Lemos, aunque a la altura de Quiroga dejamos la carretera nacional para tomar una local que iba a conducirnos hasta Castro Caldelas (ya en las tierras de Trives), tras admirar la belleza de un Sil cuyos meandros ornaban las riberas pobladas de viñedos, admirando además las bellezas de los altos de la comarca.

Arribados a Castro Caldelas, no pudimos menos que seguir hasta el centro de A Pobra de Trives, para tomar un refresco en la terraza del bar restaurante “O Pilón” y gozar del agradable ambiente de la tarde, en cuyo ocaso retornamos al Pazo de nuestra estancia, donde,además de echar
un repaso por Internet a las novedades, tomamos un piscolabis, con un refresco, planificando el siguiente día.

Estábamos gozando en nuestros periplos en torno a los ríos, y más aún descubriendo tierras más desconocidas por menos turísticas.

La noche acogió nuestro plácido descanso respirando los aires de la parroquia de Rozavales en Manzaneda.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

jueves, 6 de agosto de 2015

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- V DESDE EL SIL, POR SANTO ESTEVO, AL MIÑO POR RIBADAVIA

El monasterio de San Esteban de Ribas de Sil es un conjunto monasterial católico ya en desuso, ubicado en el municipio orensano de Nogueira de Ramuín, en la comarca de la Ribeira Sacra en Galicia, España. En la actualidad está convertido en Parador de Turismo.
Ubicación
Se encuentra en la orilla izquierda, la meridional, del río Sil, en pleno cañón del mismo. Pertenece a la parroquia de San Esteban, del municipio de Nogueira de Ramuín.
Como los otros monasterios que existen en la comarca de Ribeira Sacra y Tierra de Lemos (la orilla derecha del Sil, ya en la provincia de Lugo), el origen de este monasterio es eremítico y anterior al siglo X. En el siglo XII se convierte en el principal monasterio de la región, llegando a ser uno de los más notables de Galicia. Estuvo ocupado por la Orden de San Benito.
Historia
Con un origen anterior al siglo X, la primera documentación escrita en el que se nombra el monasterio data del año 921, en la que el rey Ordoño II autoriza al abad Franquila a realizar la reconstrucción de las dependencias monacales y le concede numerosas posesiones. Erróneamente se ha atribuido su fundación a san Martí­n Dumiense en el siglo VI.
Tras la reforma canónica de los Reyes Católicos y el cardenal Cisneros se incorpora en 1499 a la congregación de San Benito de Valladolid. En 1588 se convierte en Colegio de Artes, condición que mantiene hasta su exclaustración en 1875.
A finales del siglo XIX pasa a manos particulares y en el año 2004 es convertido en Parador de Turismo, siendo el establecimiento hotelero de mayor categoría de la comarca y formando parte de la red de paradores turísticos de España.
En el escudo del monasterio hay nueve mitras reflejando el hecho (no se sabe si es leyenda) de que entre los siglos X y XI fue el lugar de retiro de nueve obispos, lo que contribuyó a realzar su fama.
Descripción
El conjunto monacal de Santo Estevo de Ribas de Sil es amplio e importante.
Consta de tres claustros conformados por los edificios monacales y la iglesia. Tiene una gran fachada barroca. Destaca, por su buena conservación, la cocina monacal, una gran estancia cuadrada con el hogar en el centro realizado en piedra sobre cuatro columnas exentas.
La iglesia
La fachada principal de la iglesia forma ángulo recto con la entrada del monasterio. Está orientada hacia el oeste, como es costumbre. Acoge, alrededor de su entrada, el pequeño cementerio parroquial, ya que el templo cumple con la función de parroquia para la población vecina.
El templo es de estilo románico, realizado a finales del siglo XII y principios del XIII. Tiene planta basilical con tres ábsides semicirculares en la cabecera. La nave está cubierta por una bóveda de crucería, que sustituyó en el siglo XVI a la original techumbre de madera.
Los dos ábsides laterales tienen aspecto de torreón al haber sido modificados, aumentando su altura, en el momento en el que se construyeron las bóvedas de las naves del templo.
La fachada principal está enmarcada por dos torres prismáticas construidas a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Dos grandes contrafuertes románicos flanquean la portada.
En el interior destaca el retablo en piedra del siglo XII, representando a Jesucristo y los doce apóstoles, que fue hallado en uno de los muros del claustro grande, y la colección de retablos que amueblan el templo.
El monasterio
Los edificios monacales se ordenan alrededor de tres claustros, el de los Obispos, el claustro pequeño y el claustro de la portería o Grande.
El claustro de los Obispos
Este claustro es el más antiguo y el que hacía la función de claustro Reglar o de las Procesiones. Se sitúa junto a la pared norte de la iglesia, con la que está

comunicado. Su planta es rectangular y tiene dos cuerpos. El primero de ellos, de estilo románico, data del siglo XII y el segundo, gótico, del siglo XVI con reformas posteriores.
El claustro pequeño
Este claustro, denominado do Viveiro, se ubica al norte del de los Obispos. Se comenzó a construir en 1595 por orden de Diego de Isla. Consta de dos cuerpos y está conformado por arcos de medio punto sobre columnas dóricas.
El claustro de la portería
También denominado claustro grande o dos Cabaleiros, está situado a la entrada del monasterio. Tiene planta rectangular y consta de tres cuerpos de estilo renacentista. Sus arcos son de medio punto y no tienen bóveda.
Al lado de la portería se encuentra la escalera de honor que está cubierta con una bóveda de crucería del año 1739 que tiene cuatro rosetones decorados.
(De Wikipedia y otras fuentes)
Ribadavia es un municipio español situado en el suroeste de la provincia de Orense, en Galicia, y perteneciente a la comarca del Ribeiro. La etimología de su nombre significa "a orillas del río Avia", en su versión romana abobriga o latina Rippa Avie.
Ubicación
La Comarca del Ribeiro se encuentra entre las sierras de Faro y Suido, donde confluyen los valles del Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño. Se define entre una serie de valles y superficies que contrastan con las altas tierras circundantes de alrededor de 312 km², de los cuales dedica 3000 hectáreas al viñedo.
Rodeado de relieves montañosos y resguardado de la influencia oceánica, el cultivo de la vid ha es la característica dominante del paisaje, ocupando casi la totalidad de las laderas y hondonadas en los terrenos de Ribadavia, Castrelo de Miño, Cenlle, Beade, Leiro y Carballeda de Avia, así como las pendientes mejor orientadas y soleadas de los municipios limítrofes.
El área urbana descansa en el lado derecho del río Miño y la última parte del río Avia.
Historia
Los primeros pobladores de Ribadavia fueron los celtas, quienes fueron atraídos
a la zona no solo por su belleza, sino por las riquezas de sus minas y montañas, el oro en el lecho de los ríos y las aguas termales cargadas de minerales. Posteriormente, la zona fue habitada por los romanos, quienes se dedicaron a la extracción de oro y uso de las aguas termales. Asimismo, dejaron a su paso numerosas construcciones como altares e iglesias.
En el año 754, las tropas musulmanas de Abdul-Azis asolaron la región de Orense, que fue conquistada en el año 793 por Abdul-Malek, para ser reconquistada y reconstruida por el rey asturiano Alfonso III, hijo de Ordoño I. Entre los siglos VII y XII, la proliferación de monasterios y fortalezas contribuye al desarrollo de la agricultura bajo la comunidad del Monasterio de Arnoia y también se atribuye a esta época el mote de territorio de castela o tierra de castillos. Entre 1065-1071, obtuvo el título de capital del Reino de Galicia durante el reinado de Don García, en parte por el poderío eclesiástico y por la comercialización exitosa del vino Ribeiro, que tenía cuatro virtudes: vigor, olor, color y sabor.
En el siglo XII, se inició la expansión demográfica y económica de la ciudad, potenciada por el poder monástico de San Clodio, Santa María de Melón y Oseira y el poder de la encomienda de la Orden de Malta en Beade, unida a la producción y comercialización del vino del Ribeiro. Prosperó en la villa una comunidad hebrea agrupada en torno a la denominada Porta Nova, atraída por posibilidades interesantes para sus negocios. La población judía alcanzó una gran densidad en Ribadavia y se presume que tuvieron una relevancia notable en la exportación de la producción vitivinícola por sus contactos en el norte de Europa. Además de comerciantes, ejercieron oficios de artesanos como herrero, sastre, zapatero, etc. El Barrio Xudío fue declarado monumento nacional y todavía conserva sus características del medioevo.
En el año 1386, los ingleses bajo el mando del duque de Lancaster invadieron y saquearon Ribadavia, quien pretendía el trono castellano por su matrimonio con una hija de Pedro I, pero encontró una tenaz resistencia popular. El conflicto quedó zanjado con el Acuerdo de Bayona (1388). Tras un largo y épico asedio donde los burgueses resistieron más que los caballeros, los ingleses ocuparon la villa durante nueve meses antes de ser vencidos. Los habitantes de la judería mostraron especial tenacidad en la defensa de las murallas de Magdalena y Porta Nova, aunque sus hogares fueron arrasados con particular desdén por parte de las tropas extranjeras.
En el siglo XIV, se inicia la exportación del vino del Ribeiro por toda España y Europa, a Francia, Portugal, Italia y en especial Inglaterra. Se transportaba en balsas y carruajes para el embarque en los puertos y era fundamental la navegabilidad del Miño para estos menesteres. El comercio fue continuo, abundante y próspero hasta el siglo XVIII.
El dominio de los Sarmiento, naturales de Ribadavia, fue reforzado en 1476 con la institución del Condado de Ribadavia en favor de Bernardino Pérez Sarmiento, privilegio concedido por los Reyes Católicos como pago por su ayuda en la guerra dinástica contra Juana la Beltraneja y su aliado gallego Pedro Madruga.
En 1494, los mismos monarcas expulsaron a los judíos de los territorios, pero en el reino de Galicia hubo una notable ausencia de pogroms bajomedievales, ya que muchos hebreos optaron por convertirse al cristianismo o bien resguardarse en la frontera con Portugal, para regresar cuando los inquisidores se marcharan.
A principios del siglo XX, los habitantes formaron asociaciones agrícolas para modernizar sus cultivos y para que el gobierno derogase los foros dado que existían en la provincia, foros caros que gravitan sobre los viñedos haciendo que el nivel de vida fuese bajo y aumentase la sangría de la emigración a América. La agitación social se intensificó en Orense y Ribadavia, las capitales del agrarismo, donde las asociaciones agraristas de Ribadavia y San Paio fueron las más radicales con la estrategia de no pagar el foro.
La ciudad fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1947.
Patrimonio
Castillo de Ribadavia.
Capilla prerrománica de San Xes de Francelos.
En la sierra del Suído se encuentran los singulares chozos.
Festa da Istoria (Fiesta de la Historia)
Es una fiesta dentro de un ambiente medieval de origen judío en la que participa gran parte del pueblo y la comarca. La ciudad se engalana por todas sus calles y totalidad de los habitantes y la gran parte de los visitantes se visten
con ropas de la época para intentar recrear el ambiente que se debía vivir en aquella época. La organización es muy completa llegando a editar su propia moneda, los maravedís, para la realización de las distintas transacciones comerciales que se pueden realizar durante la fiesta como son alquilar trajes de época, degustar diferentes comidas, tanto medievales como judías, o comprar distintos objetos de artesanía. Durante la fiesta se realizan numerosos actos de promoción de oficios artesanales o desaparecidos, exposiciones de objetos medievales, así como otras actividades relacionadas con la época medieval, muchos de ellos especialmente centrados en los niños. Los actos centrales son el Torneo Medieval, la simulación de una Boda Judía, y una Cena Medieval que cierra la fiesta.
(De Wikipedia y otras fuentes)
Tras el primer día completo de descanso por las tierras de Trives, nuestro iindomable espíritu viajero nos indujo a profundizar en algo que nos quedaba muy cerca, como la zona en torno al río Sil.
De esta manera, tras desayunar en el Pazo da Pena tomamos en A Pobra de Trives la autonómica OU-536 hasta Castro Caldelas, para, poco después de esta villa, seguir por una carretera local bastante quebrada y con mucha vegetación hasta Paradas del Sil, localidad en la que ya se vislumbraba al fondo el cañón del río, con un significativo aumento del verdor y del boscaje.
En Paradas del Sil optamos por dirigirnos hacia Nogueira de Ramuín, en busca del Monasterio de Santo Estevo, monumento monacal muy renombrado por su especial situación en el corazón de la Ribeira Sacra de Ourense y más especialmente desde que se habilitó como Parador de Turismo, uno de los más bellos y monumentales de España, pese a que su explotación resulta problemática (cierra de octubre a marzo) porque su relativo aislamiento y el no muy buen acceso menguan los huéspedes  y visitantes.
La visión del monasterio impresiona desde el primer momento, con su majestuosa fachada granítica y su iglesia, visitable, aunque son los magnificentes claustros los que más concitan la atención del visitante. Impresionante.
Desde el monasterio decidimos dirigirnos hacia Ourense y enlazar allí con la A-52 para desplazarnos hasta Ribadavia, bordeando el río Miño, que después de Ourense, y recogidas las aguas de su afluente el Sil, ya fluye abundante y ancho, ofreciendo panoramas de auténtica belleza por la combinación de sus aguas con la vegetación.
A Ribadavia se accede mediante un importante descenso al valle, para llegar al río Avia, y en la calle principal el viajero llega hasta el castillo, bastante bien conservado, y la buena señalización turística invita a profundizar en el casco antiguo, progresando desde la plaza mayor hasta las angostas calles enlosadas que conducen hasta la iglesia junto al mirador sobre el río Avia.
Blasones y escudos en las casas denotan pasados señoriales, aunque también se hallan símbolos judíos.
Especialmente interesante resulta acudir a la “Tafona de Herminia” (La Tahona de Herminia), en la que esta mujer sigue preparando dulces y productos de origen y  reminiscencias judías, la mayoría sin mantequillas ni aceites y con predominancia de la almendra, el dátil y la miel. Obvio es que compramos algunos dulces.
Era la hora de la comida y aunque en la plaza principal había unos cuantos bares y restaurantes, concurridos, en los que se anunciaba un menú turístico más bien sin especial atractivo, en uno de ellos, casi lleno, desistimos de la colación, porque nos percatamos que podía hacerse eterna la espera y la atención no sería buena.
Por ello, retornados frente al castillo, acertamos a preguntar a un anciano lugareños, quien nos recomendó seguir bajo el solo hasta el final de una cuesta en la que estaba el Mesón “O Pucheiro”, en el que se nos acogió amablemente y pudimos degustar un delicioso pulpo a feira (ya se sabe que en Galicia el pulpo se elabora mejor en el interior que en la costa), a lo que siguió una parrillada de carnes, deliciosa, que ni pudimos terminar, aunque un buen tupper ware viabilizó reservarla para la cena.
Bien recorrida Ribadavia, optamos por seguir las carreteras autonómicas que acercan a Portugal, sobrepasando Celanova y llegando a Allariz, con un casco antigua interesante, desde donde ya emprendimos el regreso a “nuestro” Pazo da Pena, desde Ourense, por la autonómica OU-536.
Aún llegamos a nuestro alojamiento con bastante luz solar, lo que nos permitió solazarnos una vez más con los deliciosos entornos del Pazo.
Por la noche, tras cenar los restos de la parrillada del mediodía,  caímos muy a gusto en las confortables camas de nuestra acogedora habitación.
Otro día bien interesante, reviviendo esencias monásticas, gozando de bellos paisajes y rememorando la cultura hebrea.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

viernes, 31 de julio de 2015

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- IV EL PAZO DA PENA EN ROZAVALES-MANZANEDA

Manzaneda es un municipio español perteneciente a la provincia de Orense, en la Comunidad Autónoma de Galicia. Está situado a 80 kilómetros al este de la ciudad de Orense, en la Comarca de Tierra de Trives. Limita al norte con Puebla de Trives, al este con El Bollo, al sur con Villariño de Conso y al oeste con Chandreja de Queija. Destaca el pico "Cabeza de Manzaneda", segundo punto más alto de Galicia, con más de 1778 metros de altitud.
Datos demográficos: Población en 2006: 1.098 personas según el Padrón municipal de habitantes 1.150 en 2004).
Porta
Manzaneda cuenta con vestigios romanos, como los restos del Puente de Requián, el más antiguo del municipio. Pero tiene otros puentes posteriores, como el del Castro y el Pontón de Prada.
En la Edad Media, Manzaneda tenía una fortaleza, de la que quedan restos. Al interior se accedía por la Porta de la Vila, hoy símbolo del municipio. En el casco antiguo se encuentra la Cárcel, edificio destinado para tal fin por el Conde de Ribadavia. En aquellos años las calles que se construían eran realmente estrechas y en algunos casos debido a la cercanía de los edificios tenían que abrirse pasadizos como El Callejón que se mantiene en la zona vieja.
El río Bibei marca la frontera noroeste del municipio. En sus gargantas se cultiva la vid, de la que se obtienen extraordinarios vinos como los de Requián, Quinta y Valderrodrigo.
Otros puntos a destacar son los “curros”, construcciones a modo de rediles ubicados en la sierra, donde los pastores y rebaños pasan todo el verano aprovechando los pastos de altura.
El Castaño de Pombariños es un árbol milenario con más de doce metros de perímetro, y es uno de los más viejos de Galicia y ha sido declarado Monumento Natural, Se encuentra en el souto (bosque de castaños) de Rozavales, parroquia de Manzaneda.
Y especialmente destaca el Pazo da Pena, interesante muestra de arquitectura civil, cuyo nombre se debe a que está parcialmente construido sobre una gran roca. Sobre ella se apoya la solana, en la cara este del edificio.
Desde su construcción, a comienzos del siglo XVIII, el Pazo constituyó un punto de especial importancia social, económica y productiva e la zona, al tiempo que una de las muestras de arquitectura civil más significativas. Así, sus paredes están llenas de historia y permiten dar una ojeada al pasado y poner en valor la tradición cultural, patrimonial y rural de Galicia y de la zona.
Después de años en desuso, el Pazo fue sometido a una completa y cuidadosa rehabilitación que ha tenido como resultado una edificación totalmente singular, que conjuga calidad y confort.
El Pazo cuenta con 700 metros cuadrados de zonas comunes: biblioteca, salones, sala de lectura, salón con chimenea… sin olvidar la tradicional lareira, para disfrutar de momentos entrañables frente al fuego.
Todas las estancias fueron rehabilitadas respetando su uso original, conservándose un gran número de objetos y muebles de época.
Alrededor de la edificación, la propiedad cuenta con una finca de más de diez hectáreas, dedicada a zonas de recreo, jardín, bosque de castaños y cultivo ecológico, y están montadas exposiciones etnográficas en edificaciones anexas al Pazo, que representan los oficios tradicionales desarrollados antiguamente: la agricultura, la carpintería, la elaboración de vino o el tejido.
Descansar en el Pazo da Pena fue un placer desde el primer momento, porque a la calma de la habitación denominada “A vendimia”, sobre el portón de acceso principal, con balcón para admirar la naturaleza, se unió la perfecta disposición de la dependencia, con camas amplias y muy cómodas, lencería suave y de gran calidad, techos de madera y confortable cuarto de baño, con accesorios modernos y de estilo.
En cuanto descendimos al comedor, la solícita Isabel nos preparó un buffet para el desayuno  (había en ese día también otros huéspedes) que colmó nuestro apetito matinal, y después nos orientó sobre cómo y a dónde dirigir nuestros pasos para una primera toma de contacto con la localidad y su zona.
El problema surgió cuando decidimos bajar las cuestas algo empinadas desde el sitio de Rozavales hasta el núcleo principal de la población, porque ya la mentada Isabel nos había advertido que con el calor imperante la subida podía resultar ardua.
Quien esto escribe despreció la advertencia ("para las cuestas arriba quiero mi burro, que las cuestas abajo yo me las subo") y simplemente se dotó de
Calle Medio Manzaneda
un bastón de caminante, que ni hizo falta en el descenso, ni en la visita a la villa, pero que se reveló inútil cuando hubo que acometer los kilómetros de subida, máxime cuando el calor apretaba y las rodillas y tobillos no eran precisamente los de un caminante asiduo.
Así que a esfuerzos y parones, el cronista pudo acceder al fin a lo alto del barrio de San Martiño, y en la puerta de la ermita que allí se halla, aprovechar el banco de una parada de autobús para sofocar la disnea y secar los sudores.
Menos mal que apareció un anciano sacerdote que iba a oficiar un bautizo allí y dio conversación y además de la distracción ofreció mostrar la iglesita, con tallas e imágenes de buena apariencia  e indudable antigüedad.
Ese mismo sacerdote informó que en ese domingo había una fiesta en Cabeza de Manzaneda, la estación de invierno que se halla sobre la villa, a unos 11 kilómetros y a una altitud de más de 1.700 metros. Y allí fuimos, notando un fresco casi insultante, al recordar lo que habíamos dejado en nuestra Valencia.
Castro Caldelas
En la explanada más alta había unas bandas de gaiteros interpretando diversas piezas musicales gallegas y también una especie de chiringuitos en los que se ofrecía pulpo a feira y churrasco, pero el frío imperante obligó más bien a tomar un café y refugiarse en el coche.
Y había llegado la hora de comer, pero en la villa de Manzaneda no se halló, por desconocimiento, lugar adecuado, por lo que emprendimos por la carretera OU-536, en dirección a Ourense, una búsqueda de  restaurantes, fallida en todos los casos porque estaban cerrados.
Al fin en Castro Caldelas hallamos el restaurante “Caldelas Sacra”, en el que gozamos con un buen caldo gallego y una sabrosa merluza a la gallega. Delicioso y bien servido.
Al regresar de nuevo al Pazo, dimos un paseo y nos sentamos en una de las terrazas cuando ya se acercaba el ocaso. Frescor delicioso, gorjeo de pájaros, murmullos de agua del manantial cercano. Y paz, mucha paz.
Ciertamente el Pazo da Pena estaba comenzando a brindarnos el descanso físico y mental que precisábamos.
Esta Galicia era diferente de la que conocíamos, pero seguía ofreciendo su embrujo y su atractivo.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA