THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA

THE MONUMENT VALLEY, ARIZONA, USA
La magnificencia del paisaje en The Monument Valley, la belleza del entorno, las reminiscencias de un pasado de tantos y tantos viajeros que cruzaron el Far West, protagonizando aventuras míticas entre las tribus indias y buscando un futuro mejor...Y al igual que esa ruta invita a seguir hasta más allá del horizonte, hasta el infinito, el Monument Valley, suscitando mil experiencias viajeras y recuerdos, se convierte en el icono de este blog que pretende rememorar las emociones y experiencias del conocimiento de nuevas tierras, nuevas culturas y nuevas gentes. Sin descartar que invada la nostalgia evocando vivencias personales de épocas ya pasadas pero nunca olvidadas.

domingo, 9 de agosto de 2015

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- VIII LA RIBEIRA SACRA, LOS CAÑONES DEL SIL Y MONFORTE DE LEMOS

La Ribeira Sacra es una zona que comprende las riberas del río Sil y del Miño. En la zona sur de la provincia de Lugo y el norte de la provincia de Orense, en Galicia, España.
El topónimo "Ribeira Sacra" podría proceder de la Edad Media y, en un principio, se pensó que el origen de su denominación estaría en el latín "Rivoira Sacrata" y que podría responder a la gran cantidad de monasterios y templos ubicados en los monumentales cañones y escarpadas laderas que jalonan la zona. Actualmente se pueden visitar 18 monasterios en los que cabe destacar el recientemente creado Parador de San Estevo de Ribas de Sil, en el Ayuntamiento de Nogueira de Ramuín (Orense) y el de Monforte de Lemos.
La génesis del Cañón del Sil no es fluvial sino tectónica. Su encajamiento se produjo en el Cuaternario y la morfología de su cauce se puede deber al hecho de discurrir por fracturas que partieron el terreno en bloques gigantescos al comenzar la basculación de la planicie, que se elevó por el Sur y por el Oeste. La acción erosiva de las aguas del Sil ahondó luego este barranco encajado en dirección Este-Oeste
La Ribeira Sacra es especialmente conocida por sus tesoros naturales y biológicos, constituyendo un vastísimo ecosistema de gran variedad y riqueza. Son de destacar los Cañones del Sil, por su espectacular paisajística. Esta es una zona en la que el río discurre encajonado a través de paisajes y montañas que han sido descritos como de enorme belleza; los cañones disponen de miradores habilitados para admirar su impactante monumentalidad.
“Ribeira Sacra”, como denominación de origen, es también conocida por la calidad de sus vinos, muy recurridos en la gastronomía gallega, a los que popularmente se conoce en la zona con el nombre genérico de mencía, debido a que son elaborados principalmente con la variante de uva mencía, aunque también se usa la variante godello. Las viñas, que se pueden contemplar siguiendo el curso del río, están dispuestas en un sistema de escalones de piedra, llamados socalcos, a lo largo de la ribera, y datan de la época romana. Los romanos ya tenían en gran aprecio estos caldos, que son afrutados y de gran presencia, ideales para disfrutar con carnes, y se decía, que una de las variantes de este vino, el Amandi (procedente de la zona del mismo nombre), se le hacía traer al César desde la Gallaecia romanizada.
Ayuntamientos de la Ribeira Sacra
A Pobra do Brollón · Baños de Molgas · Castro Caldelas · Chandrexa de Queixa · Chantada · Esgos · Maceda · Manzaneda · Monforte de Lemos · Montederramo · Nogueira de Ramuín · A Peroxa · A Teixeira · Pantón · Parada de Sil · Paradela · Pereiro de Aguiar · Portomarín · Quiroga · Ribas de Sil · Saviñao · Sober · Taboada
(De Wikipedia y otras fuentes)
En su tramo final antes de encontrarse con el Miño, el río Sil discurre a través de una espectacular garganta que marca la frontera física entre las provincias de Ourense y Lugo. Los Cañones del Sil, uno de los puntos de mayor valor natural de la llamada Ribeira Sacra, han sido protegidos como Lugar de Importancia Comunitaria quedando así integrado en la Red Natura 2000.
Los Cañones del Sil, un espacio de gran valor natural y paisajístico, han sido modelados durante siglos por efecto de la erosión de las aguas del Sil y, especialmente, la acción de determinados plegamientos tectónicos. A lo largo de sus 35 kilómetros, las paredes graníticas que conforman los Cañones del Sil llegan a alcanzar alturas de hasta 500 metros en sus puntos más elevados y, en ocasiones, se alzan de forma casi vertical en muros de roca desnuda. En otros tramos, estas laderas han sido modificadas en forma de terrazas que son aprovechadas para el cultivo de viñedos adscritos a la D.O. Ribeira Sacra. A lo largo de su recorrido quedan ubicados varios miradores desde donde puede contemplarse el paisaje que deja el río a su paso por esta espectacular garganta.
Algunos de ellos son los miradores del Duque, de Peña do Castelo o de los Balcones de Madrid. En los Cañones del Sil confluyen especies botánicas propias de clima atlántico y mediterráneo. Así, es posible encontrar en su terreno masas forestales de roble, castaño, pino, alcornoque, encina, madroño o sauce. Los mamíferos más representativos de su fauna son el jabalí, el lobo, el corzo, la jineta o el gato montés. Respecto a las aves que anidan en las paredes de los Cañones del Sil, destaca la presencia de águilas, milanos, cárabos o búhos reales.
Existen dos maneras de recorrer los Cañones del Sil. La primera de ella es hacerlo desde el agua, a bordo de alguna de las embarcaciones que realizan trayectos periódicos por el cauce del río Sil. La segunda es hacerlo a pie siguiendo alguno de los itinerarios que recorren la parte alta de sus paredes, acercándose hasta sus miradores y visitando el rico patrimonio cultural de la Ribeira Sacra.
Por el norte, el acceso a los Cañones del Sil puede hacerse desde Monforte de Lemos, tomando alguno de los desvíos que parten de la carretera N-120. Por el sur, la carretera OU-536 cuenta con varios desvíos que se dirigen al terreno protegido.
(Del blog “España fascinante”)
D.O. Ribeira Sacra
La zona de producción de la Denominación de Origen (D.O.) Ribeira Sacra abarca comarcas de gran tradición vitivinícola, que incluyen parroquias y lugares de 19 ayuntamientos, en las escarpadas y soleadas laderas situadas a lo largo de las ribeiras de los ríos Miño, Sil, y sus afluentes, en el sur de la provincia de Lugo y en el norte de Ourense.
Los viñedos crecen sobre bancales al lado de los ríos y bajo la tutela de bosques
y de ancestrales ermitas y monasterios románicos, que guardan la historia y el saber de esta tierra.
El área geográfica de esta denominación de origen se divide en cinco subzonas diferenciadas: Amandi, Chantada, Quiroga-Bibei, Ribeiras do Miño y Ribeiras do Sil, donde tradicionalmente, desde hace más de 2000 años, se elaboran excelentes vinos de una gran personalidad.
Características
La D.O. Ribeira Sacra está orientada fundamentalmente a la producción de vinos tintos, a pesar de que se elaboran también blancos muy interesantes. Es el Mencía, señorial variedad tinta, la más cultivada en la Ribeira Sacra, la cual da lugar a vinos de gran calidad, que sobresalen por sus aromas limpios, elegantes e intensos, con vinos jóvenes de gran calidad, afrutados y muy aromáticos.
En vinos blancos, cuya producción es menor, destacan los obtenidos de la variedad Godello; vinos frescos, afrutados y al mismo tiempo con una gran plenitud en boca, con aromas intensos propios de la variedad. La variedad Albariño da lugar a un vino fresco, agradable, manteniendo perfectamente sus características, con los matices peculiares que le confieren las riberas del Miño y Sil.
Variedades de uva
• Blancas: Godello, Albariño, Loureira, Treixadura, Dona Branca, Torrontés.
• Tintas: Mencía, Brancellao, Merenzao.
(Del blog “Cocina gallega”)
Monforte de Lemos es una ciudad y municipio situado al sur de la provincia de Lugo, en la Comunidad Autónoma de Galicia. Es la capital de la comarca de la Tierra de Lemos y de la Ribeira Sacra.
Vivió su mayor esplendor durante los siglos XVI y XVII como capital del Condado de Lemos
Situación
Monforte de Lemos se encuentra situada en un valle, entre los ríos Miño y Sil, siendo el río Cabe, afluente del Sil, el que pasa por la ciudad. Es el núcleo de la comarca conocida como Terra de Lemos, y capital de la zona conocida como Ribeira Sacra o Terras de Lemos.
Demografía 
El municipio, que tiene una superficie de 199,52 km²,7 cuenta según el padrón municipal para 2014 del INE con 19.201 habitantes y una densidad de 96,24 hab./km², estando dividido en 27 parroquias.
Del Paleolítico a los Romanos
La historia de Monforte de Lemos se remonta al paleolítico, y sus primeros habitantes conocidos fueron los Oestrimnios; en la llamada época "castrexa" o cultura de los castros, propia de las tribus célticas; la tribu que poblaba Monforte, era conocida como tribu de los Lemavos, y las primeras referencias escritas a ella, datan de los historiadores romanos Plinio y Estrabón. La palabra "lemos", que da nombre también a la comarca, conocida como Terra de Lemos, sería una voz de origen céltico que significa "tierra húmeda, tierra fértil" y parece entroncar con la raíz de la palabra gallega "lama", en español, "limo"; se cree que durante la prehistoria, Monforte, ahora valle, fue una gran laguna. Asimismo su río, el Cabe, ("chalibes"), era ya conocido por sus propiedades ferruginosas, y muy apreciado a la hora de templar las espadas de los guerreros célticos, que acudían de todos los confines para reconfortarse con sus excelentes propiedades.
De los romanos, cuyo vestigio ha quedado patente en la ciudad, proviene la palabra "Monforte", del latín "Mons-Fortis".
La población judía tuvo también gran importancia en la ciudad, contando con un barrio judío, en el cual, hasta la expulsión de los judíos de España en la Edad Media, por los Reyes Católicos, residieron importantes familias de esta etnia; así, el apellido "Lemos" de origen ibérica se relaciona también con descendientes de judíos monfortinos.
De la Edad Media a la Ilustración
Pero son la Edad Media junto con la Ilustración, dos de los períodos más relevantes en la historia de Monforte; se establece en el Monasterio de San Vicente del Pino, actualmente Parador de Turismo, la comunidad Benedictina.
Según un documento perdido del que se conservan citas anteriores, fue el 10 de abril de 1104 cuando el conde Fruela Díaz y su esposa, la condesa doña Estefanía Sánchez, mandan establecer una nueva población a los pies del Castro Dactonio, en terrenos donados por el abad del monasterio de San Vicente, dando también permiso para la celebración de ferias y mercados para el abastecimiento de la población.
Dos de las más grandes figuras a reseñar en la historia de la ciudad, son el Cardenal Rodrigo de Castro y Pedro Fernández de Castro y Andrade, séptimo Conde de Lemos. El primero es conocido como gran benefactor de la ciudad, y a él se debe el Colegio de Nuestra Señora de La Antigua, de estilo herreriano, uno de los grandes tesoros monumentales de Galicia; conocido como "el escorial gallego"; su plaza adquirió el nombre de "La Compañía"; y la Compañía no es otra que la la de Jesús, a la que el Cardenal encomendó esta fundación. Arquitectos Jesuitas trazaron el edificio y maestros jesuitas regentaron el colegio hasta 1767.
Edad Contemporánea
En 1883 el rey Alfonso XII inaugura la línea férrea entre Madrid y La Coruña. Monforte se convierte en un importante nudo ferroviario y de comunicaciones, debido a su situación geográfica, como entrada natural a Galicia. Dos años más tarde, en 1885, se le otorga, por decreto real, el título de "ciudad" a Monforte de Lemos, en agradecimiento por sus trabajos y esfuerzos para la llegada del ferrocarril.
Comienza una época de crecimiento social, económico y cultural, en el que la sociedad bulle, numerosas asociaciones políticas sociales y culturales, así como revistas y periódicos, aparecen en la vida Monfortina, que decae notablemente cuando la sede de los controles ferroviarios es transferida a Ourense, aunque últimamente parace surgir una revitalización por mor del turismo y de la industria.
(De Wikipedia y otras fuentes)
Para visitar los cañones del Sil caben dos posibilidades. O desplazarse hasta Nogueira de Ramuín, y en la parroquia de Santo Estevo tomar el catamarán desde la presa de Santo Estevo hacia el este; o bien ir por la OU-536 hasta Castro Caldelas y en este punto seguir hacia el norte por la OU-903 hasta Doade, ya provincia de Lugo, punto en el que existe otro embarcadero para el servicio de catamarán, en sentido opuesto, es decir, en dirección oeste.
En nuestro caso,  por no contar con toda la información precisa, nos dirigimos hasta Santo Estevo, y tras curvas y revueltas sin fin, llegamos al embarcadero.
Previamente, dos días antes habíamos sufrido la no demasiado buena organización de la agencia de viajes que gestiona el servicio de catamarán, que da una información a veces variable sobre los viajes confirmados y los posibles, y que para reservar obliga a reseñar datos de la tarjeta de crédito, aunque si el pago se efectúa fuera de las horas de oficina, la reserva queda sin confirmar y obliga a una posterior llamada telefónica, como aconteció en nuestro caso.
Sea como fuere, el caso es que accedimos al lugar del embarque, escaso en aparcamientos, y descendiendo casi a nivel del río hallamos una construcción con una especie de sala de espera y un bar de escueto montaje, en los que aguardaba una decena de personas, sin duda aspirantes a viajeros.
Diez minutos antes de la hora señalada apareció una guía en la entrada del embarcadero y ante la gente arremolinada (más de una cincuentena de personas) comenzó a “pasar lista” (sic, con nombres y apellidos) de quienes tenían reserva confirmada y pagada. Esta gente fue accediendo al catamarán, pequeño y con techo cerrado, que contaba con asientos para una treintena de pasajeros; y después entraron quienes no tenían reserva. Algo apretujado todo.
El catamarán era algo viejo y despedía un tufo a gas-oil que pugnaba con la pureza ecológica que demandaba el paraje, y fue adentrándose por los bellísimos e incomparables recodos del río, que brindaban unos reflejos multicolor y ofrecían sus riberas bien nutridas de vegetación, bien que muchas de las alturas quedaban sustraídas por la falta de visibilidad hacia arriba, por la cerrada cubierta de la nave.
La guía fue explicando detalles, aunque de manera bastante parca, por lo que hubimos de ir adivinando rincones y detalles, especialmente las plantaciones de los viñedos en los socalcos, con los carriles en medio de ellos para poder transportar personas y recolección. Algo impresionante y que ponía de manifiesto el ingenio y laboriosidad de las gentes de la zona.
Al cabo de cuarenta y cinco minutos el barquito  dio la vuelta y regresó a su punto de partida, ofreciéndose a nuestra vista nuevas figuras y paisajes.
De cualquier manera, la excursión y visita resultan imprescindibles, si bien lo aconsejable es completar la visita a los cañones con las vistas desde los miradores en lo alto, en las carreteras circundantes.
El regreso marcó la hora de la comida, y aunque con retraso nos dirigimos hacia Ourense, en cuyas afueras hallamos un barecito que ofrecía comidas, en una terraza bajo un parral, y allí comimos con placer unos filetes de la buena ternera gallega, con vino tinto de la zona.
Para completar la jornada seguimos por la OU-536 hasta enlazar en la capital con la N-120, que sigue la ladera este del río Miño, ya caudaloso después de la aportación de las aguas del Sil, y brinda nuevos y bellos panoramas, especialmente cuando cruza sobre la confluencia de ambos ríos en Os Peares, y se dirige ya hacia las tierras de Pantón, puerta de Monforte de Lemos.
Esta ciudad se nos presentó en una típica tarde de final de julio, muy calurosa y semi-desierta, con su monasterio (Parador de Turismo) en lo alto, hacia donde nos dirigimos para admirar la ciudad, y cuyo enclave desde luego resulta privilegiado.
Un refresco junto al parador y una vuelta por alguna de sus calles fueron el preámbulo de nuestro retorno por la LU-903, que nos ofreció bellísimos enclaves, especialmente de los abundantes viñedos en sus socalcos, y las bodegas y del propio Sil al fondo. Nos detuvimos en varios recodos para gozar de tanta belleza, hasta llegar a Doade, y cruzar el río, punto en el que vislumbramos el otro embarcadero antes comentado, en el que se hallaba una nave de mejor aspecto que la usada por nosotros por la mañana.
Ya en Castro Caldelas, la dirección hacia A Pobra de Trives por el puerto de Cerdeira nos brindó la oportunidad de tomar un refresco en un barete y comprar algunos de los dulces típicos.
Regresamos al Pazo da Pena para apenas si comer algo ligero y meternos en la cama, cuando comenzó un tormentazo que anuló el fluido eléctrico y produjo una torrencial lluvia, en la que confiamos para aliviar algo el calor.
Los resultados fueron que al siguiente día nos faltaba la luz y el agua caliente. Pero algo más de fresco sí que había.
Se había completado otra etapa de nuestro proyecto.
Ya habíamos recorrido los tres ríos que en un principio habían determinado nuestro viaje.
Y aun faltaban nuevas sensaciones y experiencias.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

viernes, 7 de agosto de 2015

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- VII NORTE DE PORTUGAL, SERRA DO GERÊS Y CUENCA DEL RÍO LIMIA


Chaves es una ciudad portuguesa en el Distrito de Vila Real, Região Norte y subregión do Alto Trás-os-Montes, con cerca de 19.300 habitantes.
Es la sede de un municipio con 590.42 km² de área y 44.186 habitantes (2006), subdividido en 51 freguesias. El municipio está limitado al Norte por la provincia española de Orense (Galicia), el Este por los municipio de Vinhais, al Sureste por Valpaços, al Sudoeste por Vila Pouca de Aguiar y al Oeste por Boticas y Montalegre. La ciudad de Chaves se encuentra situada junto al río Tamega.
(De Wikipedia y otras fuentes)
 
La Serra do Gerês (en gallego, Serra do Xurés) es una sierra con la segunda mayor elevación del Portugal Continental. Tiene su cumbre en 1548 msnm de altitud (Pico da Nevosa, en la frontera con Galicia), según el Instituto Geográfico do Exército. Forma parte del sistema montañoso de Peneda-Gerês. El macizo de la sierra de Gerês está incluido dentro del Parque Nacional de Peneda-Gerês. En esta sierra se encuentra el Alto do Borrageiro, con 1.430 metros de altitud.
(De Wikipedia y otras fuentes)

Montalegre es una villa portuguesa en el Distrito de Vila Real, se ubica dentro de la Região Norte y subregión de Alto Trás-os-Montes, con cerca de 1.800 habitantes.
Es la sede de un municipio con 806,19 km² de área y 12 762 habitantes (2001), subdividido en 36 freguesias. El municipio limita al norte con España, al este con Chaves, al sureste con Boticas, al sur con Cabeceiras de Basto, a sudoeste con Vieira do Minho y al oeste con las Terras de Bouro.
El concelho de Montalegre es uno de los dos concelhos de Barroso. Un poco más del 26.26% de la superficie del concelho forma parte del Parque
Nacional da Peneda-Gerês, siendo de los concelhos que lo integran el que contribuye con la mayor área para el Parque (21.174 ha, o 211,74 km²).
(De Wikipedia y otras fuentes)

 Pitões das Júnias es una freguesia portuguesa del concelho de Montalegre, con 36,89 km² de superficie y 201 habitantes (2001). Su densidad de población es de 5,4 hab/km².
Localizado en pleno Parque Nacional de la Peneda-Gerês, en el bonito ayuntamiento de Montalegre, «Pitões das Júnias» es una de las más tradicionales y pintorescas aldeas transmontanas, que han ido consiguiendo mantener a lo largo de los siglos su pequeña población y el aspecto medieval, de su construcción en piedra, siendo uno de los principales atractivos turísticos de esta región en los meses de verano.
El origen de esta aldea se confunde con el del Monasterio de «Santa Maria das Júnias», localizado la fecha grabada en el muro de la iglesia. Se sabe que la incorporación en la importante Orden de Cister ocurrió en el siglo XIII, siendo este el establecimiento cisterciense más aislado del que se tiene conocimiento.
(De Wikipedia y otras fuentes)
 ...
El río Limia (Lima en portugués) es un río internacional que fluye por España y Portugal y desemboca en el océano Atlántico en Viana do Castelo. Tiene una longitud total de 108 km.
El río Limia nace a 975 m de altitud en el monte Talariño, en la provincia de Orense. Su curso gallego es de 41 km; en este tramo, el río tiene muchas denominaciones locales, como Talariño, Freixo o Mourenzo, aunque el nombre oficial es río Limia. Pasa por las comarcas de La Limia y de La Baja Limia y la villa de Xinzo de Limia, terminando su curso español por la árida sierra da Peneda.
Entra en Portugal en la freguesía de Lindoso, y pasa por los municipios de Ponte da Barca, Ponte de Lima y Viana do Castelo, donde desagua en el océano Atlántico.
Este río fue llamado Lethes por los antiguos romanos, al confundirlo con el legendario río Lete (río del Olvido) del Hades, de la mitología romana, el cual se creía que tenía la propiedad de borrar la memoria de quienes lo cruzaban. En 138 a. C., el general romano
Décimo Junio Bruto intentó deshacer el mito, que dificultaba las campañas militares en la zona. Se dice que cruzó el río Limia y entonces llamó a sus soldados desde el otro lado, uno a uno, por su nombre. Éstos, asombrados de que su general recordara sus nombres, cruzaron también el río sin temor, acabando así con su fama de peligroso. En sus orillas construyeron el campamento de Aquis Querquennis del que se conservan restos actualmente. (De Wikipedia y otras fuentes)

Para nuestra siguiente etapa teníamos marcado el objetivo de desplazarnos hasta el norte de Portugal, adquirir el extraordinario bacalao que se vende en el país vecino, y de paso, hacer una “escapadita” por el norte del territorio luso.
Escogimos dirigirnos por la carretera OU-533, por Viana do Bolo, hasta A Gudiña, donde tomamos la A-52 en dirección Ourense hasta llegar a la villa de Verín, en la que desviamos por la N-532 hasta penetrar en Portugal, punto en el que eludimos viajar por la A-24 del país vecino, porque en éste ahora todas las autopistas son de un complicado peaje (porque hay que conseguir unos boletos en unas máquinas, previo determinar trayecto y tiempo, cuyas máquinas funcionan cuando quieren), y por eso seguimos hasta Chaves por la N-2 portuguesa.
En Chaves, tras dar una vuelta para situarnos, entramos en un conocido hipermercado, en el que, para nuestro gozo, hallamos una gran variedad de bacalao (el llamado bacalhau graudo), de origen en Islandia y Noruega, ya conservado en salazón.
Compramos sendas grandes piezas, con casi ocho kilos de peso, y tuvimos la suerte de que nos las pudieron trocear mediante sierra eléctrica (lo que facilitaba el transporte y hasta el almacenamiento doméstico), y también aprovechamos para agenciarnos unas botellas de Vinho do Porto (el famoso Vino de Oporto), desdeñando la compra del famoso vino verde portugués, porque por el viaje que pretendíamos ese vino iba tal vez a deteriorarse.
Y concluida la adquisición del bacalao, decidimos emprender la ruta hasta la Sierra do Peneda-Gerês, un maravilloso parque natural, que contiene paisajes bellísimos y de naturaleza bien conservada.
De esta manera, por la N-103 llegamos hasta Montalegre, una bella villa situada en la puertas de la sierra, cerca del río Cávado, que pasa por Braga, en Portugal y desemboca en el Atlántico entre Esposende y Ofir.  
En la ruta hallamos un pequeño restaurante muy sencillo, en el que entramos con la pretensión de “comer lo que sea”, y nos hallamos con la grata sorpresa de que el plato del día (prato do dia) era el frango ao churrasco (pollo al churrasco), que es el pollo asado al carbón de origen angoleño --reminiscencia de la época colonial portuguesa--  previo "pintarlo" con salsa de piri-piri (cayena) y que brinda un sabor delicioso.
Devoramos una generosa ensalada y una amplia bandeja de ese frango, con guarnición de deliciosas patatas y sabroso arroz blanco, llevándonos la sorpresa de que tan estupenda comida nos costó ¡seis euros por persona!
Tras el necesario “cafezinho”, proseguimos por la serra do Gerês hasto la zona de los “Pitoes das Junias”, que así se llama por las destacadas protuberancias montañosas que semejan dos erguidos y turgentes pechos de jóvenes (aunque se dice que la denominación proviene de un monasterio), y en cuyo derredor se establece una curiosa vegetación de montaña seca, pese al río, y hay cascadas muy bellas.
Desde la sierra, lo oportuno era regresar a España por una carreterita local que llegaba hasta el embalse de Salas, del río Limia, siguiendo más o menos éste para entrar en Xinzo da Limia, una villa poblada y con historia, aunque seguimos hasta Verín, cuya población hallamos con muy poca vida y nos pareció bastante abandonada, según se nos comentó por el bajón económico que había supuesto años atrás la puesta en uso de la autovía A-52, dejando con poco tránsito la N-520, que cruzaba la villa y entroncaba con el acceso a Portugal.
Ya desde Verín, en parte por la N-520 y en parte por la A-52, alcanzamos A Gudiña, desde donde regresamos hasta Manzaneda por el camino ya tan conocido, entrando con satisfacción al Pazo da Pena, en el que descansamos en el salón del mirador, tomando un parco piscolabis y yendo al rato a reposar después de los casi quinientos kilómetros que habíamos recorrido por carreteras de montaña en una buena parte.
Pero ya teníamos el bacalao y habíamos cubierto otra etapa de las pretendidas.
Había que descansar bien, y a fe que lo hicimos, porque el siguiente día ya nos esperaba el río Sil y la visita a sus cañones. 
Casi nada.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- VI SIGUIENDO EL SIL POR VALDEORRAS

La comarca de Valdeorras está situada en el noreste de la provincia de Orense. Pertenecen a esta comarca los siguientes municipios: El Barco de Valdeorras, La Rúa de Valdeorras, El Bollo, Carballeda de Valdeorras, Laroco, Petín, Rubiana, La Vega y Villamartín de Valdeorras.
Esta comarca pertenece a la Diócesis de Astorga.

Economía

La economía está basada principalmente en la explotación de canteras de pizarra, pero también en la agricultura (vino especialmente) y ganadería.

Historia

La historia del valle de Valdeorras ha estado muy influida por la presencia romana. Sin embargo, existen numerosas pruebas de la presencia anterior a la llegada de los romanos.

Las primeras citas históricas del valle de Valdeorras aparecen en clásicos como Plinio que habla de los Gigurri. Tradicionalmente se han considerado estas tribus astures (Gigurros, y Calubrigensis, de la Gallaecia prerrománica), como las denominaron los griegos antiguos, como los antiguos pobladores de Valdeorras.

La llegada de los romanos cambió sustancialmente el valle. El principal elemento romanizador fue la construcción de la Vía XVIII de la que quedan como muestra varios puentes en la actualidad.

Tras los romanos, que buscaban el oro que había en el río Sil,
llegaron los suevos y los visigodos y posteriormente, la repoblación, el cristianismo y la influencia de las órdenes monásticas. En 1624 se pone en marcha el Monasterio de As Ermitas, que en la actualidad se ha convertido en el más importante lugar de culto de la comarca.

En 1822, esta comarca, junto con la vecina de Trives, perteneció a la provincia de El Bierzo (la Provincia del Vierzo), con la que aun perteneciendo hoy día a provincias diferentes, León y Ourense, mantienen importantes lazos económicos y de servicios. En 1833 se separó la provincia berciana en dos.

A finales del siglo XIX tiene lugar un hecho decisivo para la economía y la historia humana de Valdeorras: el 1 de septiembre de 1883 se abre al tráfico la línea férrea Palencia-A Coruña, quedando el valle comunicado por ferrocarril a la modernidad.

 (De Wikipedia y otras fuentes)


El Barco de Valdeorras (oficialmente desde 1984 y en gallego, O Barco de Valdeorras) es un municipio situado en el extremo nororiental de la provincia de Orense (España). Localizado en el fondo del valle del Sil, bajo la Serra do Eixo, es la cabecera del partido judicial homónimo. Una de las bases de su economía, además de la explotación minera y tratamiento de pizarras, es la producción de vino acogido a la Denominación de Origen Valdeorras. Restos de la cultura romana y prerromana y varios pazos señoriales son los monumentos más destacados del municipio.

Historia

En algunas cuevas de la Sierra de la Lastra se encontraron restos humanos primitivos. En lugares próximos a El Barco hay petroglifos y asentamientos castreños. Los Gegurros, uno de los 22 pueblos que formaban parte del convento asturicense, eran los antiguos pobladores de estas tierras y de ese gentilicio deriva el topónimo actual de la comarca (Val-de-giorres).

La romanización fue intensa en un territorio tan estratégico como rico
en minerales. Entre las Médulas y Montefurado son frecuentes las huellas de la actividad extractora del oro. Por Valdeorras pasaba la Vía Nova (la XVIII del itinerario de Antonino), que unía Braga y Astorga, y otras vías secundarias que obligaron a construir puentes que son testigo de aquella época.

En la Edad Media el Señorío de Valdeorras fue administrado por la nobleza. Condes de Lemos, Marqueses de Villafranca y Condes de Ribadavia fueron marcando sus destinos. La fortaleza del Castro es el referente de aquella época. Esta pequeña villa fue cabeza de jurisdicción hasta comienzos del siglo XIX. Los monasterios de la
vecina comarca del Bierzo y la Orden de San Juan de Jerusalén compartieron con la nobleza la administración de estas tierras. De la Alta Edad Media destaca el complejo románico de San Miguel de Xagoaza, perteneciente a la Orden de Malta.

En 1809 grupos de guerrilleros valdeorrenses bajo el mando del Abad de Casoio impidieron, en Sobradelo, el paso de las tropas francesas del mariscal Soult. A finales de ese mismo siglo, Valdeorras, que estuvo representada en las Cortes de Cádiz por el párroco de Vilamartin, el liberal Ruíz de Padrón, se abre al mundo moderno con el ferrocarril, que llega en 1883, pocos años antes de construirse en El Barco el puente de San Fernando, esencial para mejorar la comunicación de la comarca.

Origen del topónimo

El Barco está situado en la parte suroriental de Galicia, en la comarca de Valdeorras, ocupando parte de la llanura aluvial del río Sil y entre las montañas que limitan su contorno. Esta configuración del terreno es la que puede haber dado origen al topónimo El Barco, a partir de una base prelatina, probablemente céltica, barc o barg (concavidad).

Economía

El Barco basa su economía en la explotación y tratamiento de las
pizarras y en su viticultura. Las pizarras constituyen la base del dinamismo económico y del comercio de exportación, siendo el municipio un importante centro de referencia de la pizarra. Dentro de su producción agroindustrial, el cultivo de la vid ocupa un papel predominante. La adecuada temperatura e insolación, unidas a un suelo adecuado, favorecen su extensión a lo largo de las laderas produciendo un vino de calidad (con las variedades autóctonas de godello y mencía) acogido a la Denominación de Origen Valdeorras. La mayor parte de su producción está cooperativizada y posee una importante comercialización. También es de citar el cultivo de la castaña, el cual adquiere cada vez mayor relevancia.

(De Wikipedia y otras fuentes)


Tras haber  hollado las rutas del norte y oeste de Ourense, decidimos salir desde el Pazo da Pena en dirección a la comarca de Valdeorras, en el extremo oriental de la provincia.

En llegando a la carretera comarcal OU-636, alcanzamos la N-120, poco antes de A Rua  (una población cuyo nombre no puede ser más apropiado, pues se construyó alrededor de una vía, una calle, la propia carretera), siguiendo aguas arriba el curso del río Sil y vislumbrando los viñedos del afamado vino de Valdeorras a ambos lados de la ruta, hasta alcanzar O Barco de Valdeorras, población de tamaño medio, bien configurada arquitectónicamente y que surca el propio río Sil, hasta el punto de que una de sus zonas más bellas y
confortables es el llamado “malecón”, junto al río.

Tras deambular algo en medio de un calor importante, se nos aconsejó la comida en un restaurante (“Piquiño”) situado en el propio malecón, en el que por un barato precio pudimos gozar con platos de la zona, especialmente una carrillera de ternera deliciosa, regándolo con vino blanco de la zona. Muy agradable.

Tras un relativo reposo en el paseo a la sombra de los álamos, reemprendimos la ruta, desandando la N-120, en dirección a Monforte de Lemos, aunque a la altura de Quiroga dejamos la carretera nacional para tomar una local que iba a conducirnos hasta Castro Caldelas (ya en las tierras de Trives), tras admirar la belleza de un Sil cuyos meandros ornaban las riberas pobladas de viñedos, admirando además las bellezas de los altos de la comarca.

Arribados a Castro Caldelas, no pudimos menos que seguir hasta el centro de A Pobra de Trives, para tomar un refresco en la terraza del bar restaurante “O Pilón” y gozar del agradable ambiente de la tarde, en cuyo ocaso retornamos al Pazo de nuestra estancia, donde,además de echar
un repaso por Internet a las novedades, tomamos un piscolabis, con un refresco, planificando el siguiente día.

Estábamos gozando en nuestros periplos en torno a los ríos, y más aún descubriendo tierras más desconocidas por menos turísticas.

La noche acogió nuestro plácido descanso respirando los aires de la parroquia de Rozavales en Manzaneda.

SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA

jueves, 6 de agosto de 2015

ESTA ESPAÑA NUESTRA: TURISMO VACACIONAL 2015 CON EXPERIENCIAS FLUVIALES, DUERO, SIL Y MIÑO.- V DESDE EL SIL, POR SANTO ESTEVO, AL MIÑO POR RIBADAVIA

El monasterio de San Esteban de Ribas de Sil es un conjunto monasterial católico ya en desuso, ubicado en el municipio orensano de Nogueira de Ramuín, en la comarca de la Ribeira Sacra en Galicia, España. En la actualidad está convertido en Parador de Turismo.
Ubicación
Se encuentra en la orilla izquierda, la meridional, del río Sil, en pleno cañón del mismo. Pertenece a la parroquia de San Esteban, del municipio de Nogueira de Ramuín.
Como los otros monasterios que existen en la comarca de Ribeira Sacra y Tierra de Lemos (la orilla derecha del Sil, ya en la provincia de Lugo), el origen de este monasterio es eremítico y anterior al siglo X. En el siglo XII se convierte en el principal monasterio de la región, llegando a ser uno de los más notables de Galicia. Estuvo ocupado por la Orden de San Benito.
Historia
Con un origen anterior al siglo X, la primera documentación escrita en el que se nombra el monasterio data del año 921, en la que el rey Ordoño II autoriza al abad Franquila a realizar la reconstrucción de las dependencias monacales y le concede numerosas posesiones. Erróneamente se ha atribuido su fundación a san Martí­n Dumiense en el siglo VI.
Tras la reforma canónica de los Reyes Católicos y el cardenal Cisneros se incorpora en 1499 a la congregación de San Benito de Valladolid. En 1588 se convierte en Colegio de Artes, condición que mantiene hasta su exclaustración en 1875.
A finales del siglo XIX pasa a manos particulares y en el año 2004 es convertido en Parador de Turismo, siendo el establecimiento hotelero de mayor categoría de la comarca y formando parte de la red de paradores turísticos de España.
En el escudo del monasterio hay nueve mitras reflejando el hecho (no se sabe si es leyenda) de que entre los siglos X y XI fue el lugar de retiro de nueve obispos, lo que contribuyó a realzar su fama.
Descripción
El conjunto monacal de Santo Estevo de Ribas de Sil es amplio e importante.
Consta de tres claustros conformados por los edificios monacales y la iglesia. Tiene una gran fachada barroca. Destaca, por su buena conservación, la cocina monacal, una gran estancia cuadrada con el hogar en el centro realizado en piedra sobre cuatro columnas exentas.
La iglesia
La fachada principal de la iglesia forma ángulo recto con la entrada del monasterio. Está orientada hacia el oeste, como es costumbre. Acoge, alrededor de su entrada, el pequeño cementerio parroquial, ya que el templo cumple con la función de parroquia para la población vecina.
El templo es de estilo románico, realizado a finales del siglo XII y principios del XIII. Tiene planta basilical con tres ábsides semicirculares en la cabecera. La nave está cubierta por una bóveda de crucería, que sustituyó en el siglo XVI a la original techumbre de madera.
Los dos ábsides laterales tienen aspecto de torreón al haber sido modificados, aumentando su altura, en el momento en el que se construyeron las bóvedas de las naves del templo.
La fachada principal está enmarcada por dos torres prismáticas construidas a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Dos grandes contrafuertes románicos flanquean la portada.
En el interior destaca el retablo en piedra del siglo XII, representando a Jesucristo y los doce apóstoles, que fue hallado en uno de los muros del claustro grande, y la colección de retablos que amueblan el templo.
El monasterio
Los edificios monacales se ordenan alrededor de tres claustros, el de los Obispos, el claustro pequeño y el claustro de la portería o Grande.
El claustro de los Obispos
Este claustro es el más antiguo y el que hacía la función de claustro Reglar o de las Procesiones. Se sitúa junto a la pared norte de la iglesia, con la que está

comunicado. Su planta es rectangular y tiene dos cuerpos. El primero de ellos, de estilo románico, data del siglo XII y el segundo, gótico, del siglo XVI con reformas posteriores.
El claustro pequeño
Este claustro, denominado do Viveiro, se ubica al norte del de los Obispos. Se comenzó a construir en 1595 por orden de Diego de Isla. Consta de dos cuerpos y está conformado por arcos de medio punto sobre columnas dóricas.
El claustro de la portería
También denominado claustro grande o dos Cabaleiros, está situado a la entrada del monasterio. Tiene planta rectangular y consta de tres cuerpos de estilo renacentista. Sus arcos son de medio punto y no tienen bóveda.
Al lado de la portería se encuentra la escalera de honor que está cubierta con una bóveda de crucería del año 1739 que tiene cuatro rosetones decorados.
(De Wikipedia y otras fuentes)
Ribadavia es un municipio español situado en el suroeste de la provincia de Orense, en Galicia, y perteneciente a la comarca del Ribeiro. La etimología de su nombre significa "a orillas del río Avia", en su versión romana abobriga o latina Rippa Avie.
Ubicación
La Comarca del Ribeiro se encuentra entre las sierras de Faro y Suido, donde confluyen los valles del Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño. Se define entre una serie de valles y superficies que contrastan con las altas tierras circundantes de alrededor de 312 km², de los cuales dedica 3000 hectáreas al viñedo.
Rodeado de relieves montañosos y resguardado de la influencia oceánica, el cultivo de la vid ha es la característica dominante del paisaje, ocupando casi la totalidad de las laderas y hondonadas en los terrenos de Ribadavia, Castrelo de Miño, Cenlle, Beade, Leiro y Carballeda de Avia, así como las pendientes mejor orientadas y soleadas de los municipios limítrofes.
El área urbana descansa en el lado derecho del río Miño y la última parte del río Avia.
Historia
Los primeros pobladores de Ribadavia fueron los celtas, quienes fueron atraídos
a la zona no solo por su belleza, sino por las riquezas de sus minas y montañas, el oro en el lecho de los ríos y las aguas termales cargadas de minerales. Posteriormente, la zona fue habitada por los romanos, quienes se dedicaron a la extracción de oro y uso de las aguas termales. Asimismo, dejaron a su paso numerosas construcciones como altares e iglesias.
En el año 754, las tropas musulmanas de Abdul-Azis asolaron la región de Orense, que fue conquistada en el año 793 por Abdul-Malek, para ser reconquistada y reconstruida por el rey asturiano Alfonso III, hijo de Ordoño I. Entre los siglos VII y XII, la proliferación de monasterios y fortalezas contribuye al desarrollo de la agricultura bajo la comunidad del Monasterio de Arnoia y también se atribuye a esta época el mote de territorio de castela o tierra de castillos. Entre 1065-1071, obtuvo el título de capital del Reino de Galicia durante el reinado de Don García, en parte por el poderío eclesiástico y por la comercialización exitosa del vino Ribeiro, que tenía cuatro virtudes: vigor, olor, color y sabor.
En el siglo XII, se inició la expansión demográfica y económica de la ciudad, potenciada por el poder monástico de San Clodio, Santa María de Melón y Oseira y el poder de la encomienda de la Orden de Malta en Beade, unida a la producción y comercialización del vino del Ribeiro. Prosperó en la villa una comunidad hebrea agrupada en torno a la denominada Porta Nova, atraída por posibilidades interesantes para sus negocios. La población judía alcanzó una gran densidad en Ribadavia y se presume que tuvieron una relevancia notable en la exportación de la producción vitivinícola por sus contactos en el norte de Europa. Además de comerciantes, ejercieron oficios de artesanos como herrero, sastre, zapatero, etc. El Barrio Xudío fue declarado monumento nacional y todavía conserva sus características del medioevo.
En el año 1386, los ingleses bajo el mando del duque de Lancaster invadieron y saquearon Ribadavia, quien pretendía el trono castellano por su matrimonio con una hija de Pedro I, pero encontró una tenaz resistencia popular. El conflicto quedó zanjado con el Acuerdo de Bayona (1388). Tras un largo y épico asedio donde los burgueses resistieron más que los caballeros, los ingleses ocuparon la villa durante nueve meses antes de ser vencidos. Los habitantes de la judería mostraron especial tenacidad en la defensa de las murallas de Magdalena y Porta Nova, aunque sus hogares fueron arrasados con particular desdén por parte de las tropas extranjeras.
En el siglo XIV, se inicia la exportación del vino del Ribeiro por toda España y Europa, a Francia, Portugal, Italia y en especial Inglaterra. Se transportaba en balsas y carruajes para el embarque en los puertos y era fundamental la navegabilidad del Miño para estos menesteres. El comercio fue continuo, abundante y próspero hasta el siglo XVIII.
El dominio de los Sarmiento, naturales de Ribadavia, fue reforzado en 1476 con la institución del Condado de Ribadavia en favor de Bernardino Pérez Sarmiento, privilegio concedido por los Reyes Católicos como pago por su ayuda en la guerra dinástica contra Juana la Beltraneja y su aliado gallego Pedro Madruga.
En 1494, los mismos monarcas expulsaron a los judíos de los territorios, pero en el reino de Galicia hubo una notable ausencia de pogroms bajomedievales, ya que muchos hebreos optaron por convertirse al cristianismo o bien resguardarse en la frontera con Portugal, para regresar cuando los inquisidores se marcharan.
A principios del siglo XX, los habitantes formaron asociaciones agrícolas para modernizar sus cultivos y para que el gobierno derogase los foros dado que existían en la provincia, foros caros que gravitan sobre los viñedos haciendo que el nivel de vida fuese bajo y aumentase la sangría de la emigración a América. La agitación social se intensificó en Orense y Ribadavia, las capitales del agrarismo, donde las asociaciones agraristas de Ribadavia y San Paio fueron las más radicales con la estrategia de no pagar el foro.
La ciudad fue declarada Monumento Histórico Artístico en 1947.
Patrimonio
Castillo de Ribadavia.
Capilla prerrománica de San Xes de Francelos.
En la sierra del Suído se encuentran los singulares chozos.
Festa da Istoria (Fiesta de la Historia)
Es una fiesta dentro de un ambiente medieval de origen judío en la que participa gran parte del pueblo y la comarca. La ciudad se engalana por todas sus calles y totalidad de los habitantes y la gran parte de los visitantes se visten
con ropas de la época para intentar recrear el ambiente que se debía vivir en aquella época. La organización es muy completa llegando a editar su propia moneda, los maravedís, para la realización de las distintas transacciones comerciales que se pueden realizar durante la fiesta como son alquilar trajes de época, degustar diferentes comidas, tanto medievales como judías, o comprar distintos objetos de artesanía. Durante la fiesta se realizan numerosos actos de promoción de oficios artesanales o desaparecidos, exposiciones de objetos medievales, así como otras actividades relacionadas con la época medieval, muchos de ellos especialmente centrados en los niños. Los actos centrales son el Torneo Medieval, la simulación de una Boda Judía, y una Cena Medieval que cierra la fiesta.
(De Wikipedia y otras fuentes)
Tras el primer día completo de descanso por las tierras de Trives, nuestro iindomable espíritu viajero nos indujo a profundizar en algo que nos quedaba muy cerca, como la zona en torno al río Sil.
De esta manera, tras desayunar en el Pazo da Pena tomamos en A Pobra de Trives la autonómica OU-536 hasta Castro Caldelas, para, poco después de esta villa, seguir por una carretera local bastante quebrada y con mucha vegetación hasta Paradas del Sil, localidad en la que ya se vislumbraba al fondo el cañón del río, con un significativo aumento del verdor y del boscaje.
En Paradas del Sil optamos por dirigirnos hacia Nogueira de Ramuín, en busca del Monasterio de Santo Estevo, monumento monacal muy renombrado por su especial situación en el corazón de la Ribeira Sacra de Ourense y más especialmente desde que se habilitó como Parador de Turismo, uno de los más bellos y monumentales de España, pese a que su explotación resulta problemática (cierra de octubre a marzo) porque su relativo aislamiento y el no muy buen acceso menguan los huéspedes  y visitantes.
La visión del monasterio impresiona desde el primer momento, con su majestuosa fachada granítica y su iglesia, visitable, aunque son los magnificentes claustros los que más concitan la atención del visitante. Impresionante.
Desde el monasterio decidimos dirigirnos hacia Ourense y enlazar allí con la A-52 para desplazarnos hasta Ribadavia, bordeando el río Miño, que después de Ourense, y recogidas las aguas de su afluente el Sil, ya fluye abundante y ancho, ofreciendo panoramas de auténtica belleza por la combinación de sus aguas con la vegetación.
A Ribadavia se accede mediante un importante descenso al valle, para llegar al río Avia, y en la calle principal el viajero llega hasta el castillo, bastante bien conservado, y la buena señalización turística invita a profundizar en el casco antiguo, progresando desde la plaza mayor hasta las angostas calles enlosadas que conducen hasta la iglesia junto al mirador sobre el río Avia.
Blasones y escudos en las casas denotan pasados señoriales, aunque también se hallan símbolos judíos.
Especialmente interesante resulta acudir a la “Tafona de Herminia” (La Tahona de Herminia), en la que esta mujer sigue preparando dulces y productos de origen y  reminiscencias judías, la mayoría sin mantequillas ni aceites y con predominancia de la almendra, el dátil y la miel. Obvio es que compramos algunos dulces.
Era la hora de la comida y aunque en la plaza principal había unos cuantos bares y restaurantes, concurridos, en los que se anunciaba un menú turístico más bien sin especial atractivo, en uno de ellos, casi lleno, desistimos de la colación, porque nos percatamos que podía hacerse eterna la espera y la atención no sería buena.
Por ello, retornados frente al castillo, acertamos a preguntar a un anciano lugareños, quien nos recomendó seguir bajo el solo hasta el final de una cuesta en la que estaba el Mesón “O Pucheiro”, en el que se nos acogió amablemente y pudimos degustar un delicioso pulpo a feira (ya se sabe que en Galicia el pulpo se elabora mejor en el interior que en la costa), a lo que siguió una parrillada de carnes, deliciosa, que ni pudimos terminar, aunque un buen tupper ware viabilizó reservarla para la cena.
Bien recorrida Ribadavia, optamos por seguir las carreteras autonómicas que acercan a Portugal, sobrepasando Celanova y llegando a Allariz, con un casco antigua interesante, desde donde ya emprendimos el regreso a “nuestro” Pazo da Pena, desde Ourense, por la autonómica OU-536.
Aún llegamos a nuestro alojamiento con bastante luz solar, lo que nos permitió solazarnos una vez más con los deliciosos entornos del Pazo.
Por la noche, tras cenar los restos de la parrillada del mediodía,  caímos muy a gusto en las confortables camas de nuestra acogedora habitación.
Otro día bien interesante, reviviendo esencias monásticas, gozando de bellos paisajes y rememorando la cultura hebrea.
SALVADOR DE PEDRO BUENDÍA